
El equipo de investigación de la Universidad de Stanford estudia cómo una molécula presente en la sangre de la pitón birmana podría contribuir al desarrollo de nuevos fármacos para la obesidad. El trabajo, publicado en la revista científica Nature Metabolism, se realizó en colaboración con especialistas de la Universidad de Colorado Boulder y analiza el comportamiento metabólico de estas serpientes, que ayunan durante meses después de consumir presas de gran tamaño. El hallazgo de la molécula pTOS se asocia con la capacidad de las pitones para regular el metabolismo y controlar el apetito.
El diario británico The Guardian cita al Dr. Jonathan Long, profesor asociado de patología en Stanford y coautor del estudio: “Obviamente, no somos serpientes. Pero tal vez, al estudiar estos animales, podamos identificar moléculas o vías metabólicas que también afecten el metabolismo humano”. El propósito de la investigación es determinar cómo los procesos biológicos de las pitones pueden inspirar estrategias terapéuticas para personas con obesidad.
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Qué descubrieron los científicos
Las pruebas realizadas por el equipo revelaron que la administración de pTOS a ratones obesos provocó una disminución significativa en su consumo de alimento y una reducción del 9% de su peso corporal en 28 días. “Lo que sí reguló fue el apetito y los hábitos alimenticios de los ratones”, explicó Long a la prensa.
Se comprobó que la acción de pTOS difiere de medicamentos como Wegovy, pues no afecta el vaciamiento gástrico y actúa directamente sobre el hipotálamo, área cerebral encargada del control del apetito.
Los investigadores colaboraron para analizar cómo la capacidad de las pitones birmanas de digerir grandes cantidades de comida y ayunar por diferentes periodos está relacionada con la presencia de determinados compuestos en su sangre. De manera específica, la producción de pTOS aumenta considerablemente tras la ingestión de alimento, y su presencia resulta clave en la modulación del proceso metabólico de la serpiente.
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El equipo detectó que la regulación del metabolismo y del apetito en la pitón birmana se produce tras la ingestión de grandes presas, lo que permite a estos reptiles sobrevivir largos periodos sin comer y aprovechar al máximo los recursos energéticos obtenidos.
Cómo actúa la nueva molécula
Según el medio británico, los experimentos con roedores evidencian que pTOS aumenta más de 1.000 veces tras la ingesta de una presa. Los científicos observaron que este compuesto es sintetizado por bacterias intestinales en la serpiente y también está presente en pequeñas cantidades en la orina humana.
La investigación indica que pTOS actúa directamente en el hipotálamo para suprimir el apetito, sin intervenir en el sistema digestivo de forma directa. Esto supone un perfil de acción diferenciado respecto de los fármacos utilizados actualmente.
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En la sangre de pitones birmanas jóvenes, antes y después de alimentarse, se identificaron más de 200 moléculas con variaciones marcadas, aunque pTOS es la que mostró el aumento más notorio tras la ingesta.
Diferencias con tratamientos actuales

El equipo comparó la eficacia y efectos de pTOS con medicamentos de la familia GLP-1 como semaglutida y liraglutida, empleados en la atención de la obesidad y la diabetes tipo 2. Estos tratamientos inducen saciedad al ralentizar el vaciamiento gástrico y pueden causar sus efectos secundarios, como náuseas y molestias digestivas.
En cambio, la molécula de la pitón suprime el apetito a través de un mecanismo diferente y no presentó los efectos adversos más comunes en los experimentos realizados. La profesora Leslie Leinwand, bióloga en la universidad pública estadounidense y coautora del estudio, señaló: “Básicamente, hemos descubierto un supresor del apetito que funciona en ratones sin algunos de los efectos secundarios que tienen los fármacos GLP-1”.
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Comprender cómo la pitón regula su metabolismo aporta elementos valiosos para el desarrollo de terapias humanas y para mejorar la tolerancia y eficacia de nuevos tratamientos.
Implicancias para la ciencia
El análisis de la microbiota intestinal de la pitón birmana reveló que la interacción entre bacterias y metabolismo contribuye a la generación de metabolitos con efectos en todo el organismo. Este mecanismo podría tener paralelos en la fisiología humana, ampliando así el campo de investigación y desarrollo de fármacos.
Las observaciones de los científicos muestran que la identificación de moléculas metabólicas como pTOS en especies animales distintas puede servir de base para el diseño de nuevos medicamentos contra la obesidad y otras enfermedades metabólicas.
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La revista científica Nature Metabolism y diversos medios internacionales hacen hincapié en que la colaboración entre la biología animal y la medicina humana potencia la búsqueda de alternativas terapéuticas para problemas clínicos actuales.
Próximos pasos y desafíos clínicos
Los resultados publicados sugieren que, ya que pTOS se encuentra de manera natural en humanos, el compuesto podría ser seguro en caso de avanzar hacia fases clínicas. Aun así, los investigadores resaltan que se requieren más investigaciones para confirmar su eficacia y seguridad en personas.
La investigación sobre el metabolismo de la pitón birmana abre la posibilidad de desarrollar medicamentos para regular el apetito con un perfil de efectos secundarios distinto. Con la obesidad afectando a millones de personas alrededor del mundo, el estudio de la fisiología animal se plantea como una alternativa para el diseño de futuras estrategias terapéuticas y tratamientos farmacológicos.
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