Por qué escucharse uno mismo es clave para hablar con precisión

El estudio demuestra que la audición regula en tiempo real los movimientos de la lengua durante el habla, lo que abre nuevas posibilidades para mejorar la rehabilitación en pacientes con alteraciones del lenguaje

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La retroalimentación auditiva regula en
La retroalimentación auditiva regula en tiempo real los movimientos de la lengua y mejora la precisión del habla (Imagen Ilustrativa Infobae)

La capacidad de oír la propia voz cumple un rol fundamental en la precisión del habla. Un estudio de la Universidad de Oklahoma reveló que la retroalimentación auditiva —es decir, la posibilidad de escucharse mientras se habla y ajustar los sonidos en tiempo real— no solo acompaña la producción del lenguaje, sino que interviene directamente en el control de los movimientos de la lengua.

Este hallazgo, publicado en la revista Journal of Speech, Language, and Hearing Research, abre nuevas perspectivas para la rehabilitación en personas con pérdida auditiva o que fueron operadas por cáncer de lengua.

Cuando una persona se escucha al hablar, puede ajustar con precisión los movimientos necesarios para articular sonidos. En cambio, si esa retroalimentación se bloquea, la lengua pierde exactitud y sus movimientos se vuelven más variables. La mandíbula, en contraste, se mantiene estable, ya que cumple una función más rígida asociada a la apertura y cierre de la boca.

Relación entre audición y control motor

El trabajo, dirigido por Matthew Masapollo, profesor asistente del College of Allied Health de la University of Oklahoma, pone en evidencia la complejidad del habla como función motora. “Hablar parece automático, pero es una de las tareas motoras más sofisticadas que ejecutamos diariamente”, señaló el investigador.

El estudio de la Universidad
El estudio de la Universidad de Oklahoma demuestra que la capacidad de escuchar la propia voz regula directamente la articulación vocal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un adulto puede pronunciar hasta 16.000 palabras al día, lo que implica miles de movimientos coordinados en el tracto vocal. La audición permite al cerebro ajustar estos movimientos en tiempo real, especialmente en la lengua, que debe posicionarse con precisión para formar distintos sonidos.

Cuando se bloquea la percepción de la propia voz, el impacto se observa principalmente en los movimientos ascendentes de la lengua, necesarios para sonidos como “ta” o “da”. En cambio, la mandíbula no presenta cambios significativos, lo que refuerza la idea de que no todas las estructuras del habla dependen del mismo tipo de retroalimentación sensorial.

Cómo se realizó el estudio

Para analizar este fenómeno, los investigadores utilizaron sensores de tamaño pequeño adheridos a la lengua y a la mandíbula. Estos dispositivos permitieron registrar los movimientos mediante tecnología de seguimiento electromagnético mientras los participantes pronunciaban sonidos en dos condiciones: con audición normal y con la percepción de su propia voz bloqueada mediante mascarillas especiales.

Los resultados mostraron que, al impedir la retroalimentación auditiva, disminuían tanto la precisión como la consistencia de los movimientos linguales. Este efecto no se observó en la mandíbula, lo que confirma que la audición cumple un papel clave en los ajustes finos del habla.

Los hallazgos tienen especial relevancia en el ámbito clínico. En personas con pérdida auditiva, así como en pacientes que atravesaron cirugías por cáncer de lengua, la capacidad de articular correctamente puede verse comprometida.

El uso de sensores electromagnéticos
El uso de sensores electromagnéticos permitió a los investigadores medir cómo cambia la precisión del habla bajo diferentes condiciones auditivas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras estos procedimientos, los nervios sensoriales pueden dañarse y la radioterapia puede generar rigidez en los tejidos, lo que limita la movilidad. Esto afecta tanto la pronunciación como funciones básicas como la deglución, ya que la lengua debe presionar el paladar para tragar o producir ciertos sonidos.

El estudio refuerza la necesidad de incorporar la retroalimentación auditiva como eje central en los programas de rehabilitación del habla. Además, el uso de tecnologías que permiten medir con precisión los movimientos podría mejorar la personalización de los tratamientos.

En colaboración con el Stephenson Cancer Center, los investigadores continúan utilizando estas tecnologías para seguir la evolución de pacientes antes y después de intervenciones quirúrgicas.

El objetivo es identificar alteraciones en el control motor y comprender cómo distintos tratamientos impactan en la función oral a lo largo del tiempo. Este enfoque podría permitir anticipar dificultades y diseñar estrategias terapéuticas más eficaces.