
El jugo de naranja, bebida habitual en desayunos y meriendas en numerosos países, ha sido objeto de debate debido a su relación con el contenido de azúcar y sus posibles efectos sobre la salud. Si bien durante años ha gozado de popularidad como parte de una dieta equilibrada, proliferan advertencias sobre su potencial impacto en los niveles de glucosa y su contribución a riesgos como la obesidad o la diabetes.
Frente a estas preocupaciones, investigaciones recientes muestran que, consumido de forma moderada y en su versión natural, puede aportar beneficios para la salud avalados por la ciencia.
A diferencia de muchas otras bebidas, destaca por su versatilidad en la mesa y ha estado presente en la tradición alimentaria tanto infantil como adulta. Sin embargo, su alto contenido de azúcares simples, y la ausencia de la fibra propia de la fruta entera, han dado pie a una visión crítica por parte de expertos en nutrición.
Las opiniones oscilan entre considerarlo un aliado debido a su aporte nutricional, y advertir sobre sus efectos en la elevación rápida de la glucosa en sangre. Recientes estudios científicos, no obstante, sitúan el análisis en un contexto más completo y han identificado matices esenciales para entender el verdadero papel del jugo de naranja en la alimentación.

Beneficios sorprendentes y efectos positivos
Expertos atribuyen propiedades más allá de su conocido aporte de vitamina C. Un metaanálisis de diez ensayos controlados en adultos relacionó la ingesta diaria de 500 mililitros de esta bebida con descensos en los niveles de glucosa sanguínea, mejor sensibilidad a la insulina y disminución del colesterol LDL, reconocido como “malo”.
Otro análisis indicó que el consumo regular ayuda a reducir la presión arterial sistólica en adultos con sobrepeso y favorece el aumento del HDL, conocido como “colesterol bueno”.
Daniel Lamport, profesor asociado en la Universidad de Reading y experto en neurociencia nutricional, afirmó que los participantes que bebieron un vaso de jugo de naranja 100% natural mantuvieron un mayor estado de alerta durante más horas, en comparación con quienes eligieron bebidas azucaradas convencionales. “Eso es lo que se observa normalmente, ya que las personas tienden a cansarse y fatigarse más a lo largo del día”, destacó en declaraciones con la BBC.
La salud cardiovascular también destaca entre los beneficios asociados al consumo moderado de jugo de naranja. Federico Amati, nutricionista del Imperial College de Londres, explicó que el endotelio puede endurecer los vasos sanguíneos cuando se necesita que la presión arterial aumente, pero debe relajarse también para evitar un exceso de presión en el organismo.
Según los estudios, los flavonoides como la hesperidina ayudan a relajar los vasos sanguíneos y a regular la inflamación, favoreciendo la salud vascular. Amati, en declaraciones recogidas por la BBC, graficó el efecto antiinflamatorio como “tener las bocas de incendio disponibles cuando se necesita apagar el fuego”.

En personas mayores, el consumo habitual de jugo de naranja mostró mejoras en la función cognitiva, atribuibles a un mejor flujo sanguíneo cerebral y a la acción antioxidante de los flavonoides. Además de la vitamina C, aporta minerales y vitaminas esenciales como folato, potasio, tiamina y calcio en el caso de versiones fortificadas.
Pese a estos hallazgos, es clave subrayar que los beneficios descritos se observan principalmente con jugo de naranja 100 % natural y sin azúcares añadidos, consumido con moderación.
Efectos secundarios y matices
Aunque el perfil nutricional es destacado, el producto no está exento de advertencias. La bebida, carente de fibra, permite una rápida absorción de azúcares, lo que puede desencadenar picos de glucosa en sangre.
En ese sentido, Amati detalló cómo se da el aumento de azúcar en sangre: “Absorben muy rápidamente en la boca y el estómago, provocando un incremento notable”.
La mayoría de las personas sanas compensa este efecto mediante la secreción adecuada de insulina. No obstante, quienes tienen predisposición a la diabetes o han sido diagnosticados deben limitar o evitar el consumo.
El abuso en la cantidad puede relacionarse con aumento de peso y un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Entre las recomendaciones generales figura evitar el exceso y priorizar la elección de jugo 100 % natural o recién exprimido, excluyendo edulcorantes y azúcares extra.
Cantidad ideal para cada edad

La moderación se presenta como la estrategia clave para disfrutar los beneficios del jugo de naranja. Para adultos, la evidencia científica reciente recogida en el centro médico VinMec Healthcare System recomienda un vaso pequeño unas tres o cuatro veces por semana como cantidad suficiente, siempre que sea natural y sin aditivos.
Para los más chicos, las cantidades ideales varían según la edad: hasta 118 mililitros diarios para menores de tres años, hasta 177 mililitros para quienes tienen entre cuatro y seis años, y hasta 240 mililitros para adolescentes y jóvenes de hasta 18 años.
Existen alternativas saludables que pueden optimizar la experiencia y los beneficios: el jugo recién exprimido mantiene mayor contenido de fibra y antioxidantes comparado con el jugo procesado; las versiones fortificadas con calcio o vitamina D ofrecen ventajas adicionales; y diluir el jugo con agua resulta útil para disminuir la carga calórica sin renunciar al sabor. Sin embargo, especialistas y literatura científica coinciden en que la fruta entera permanece como la opción óptima, al ofrecer mayor cantidad de fibra y nutrientes en una matriz más estable.
Para maximizar los efectos positivos, se recomienda elegir únicamente la versión 100 % natural o recién exprimida, controlar las porciones y no sustituir el consumo de fruta entera por la bebida. Seleccionar productos sin azúcares añadidos y limitar la frecuencia de consumo ayuda a incluir el jugo de manera segura en la dieta.
En casos de dudas particulares o condiciones de salud específicas, la consulta médica es el recurso indicado para ajustar cantidades y tipos de productos.
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