
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Virus del Papiloma Humano (VPH) es responsable de alrededor del 99% de los casos de cáncer de cuello uterino, una enfermedad que en 2022 causó 350.000 muertes a nivel global, más del 90% concentradas en países de ingresos bajos y medios.
Ese mismo año se estimaron 660.000 nuevos diagnósticos de cáncer cervicouterino, lo que refleja la magnitud del problema en regiones donde el tamizaje y la vacunación siguen siendo limitados. En el sur de Asia, la prevalencia de infección por VPH en mujeres alcanza aproximadamente el 14%, una de las más altas del mundo, según la OMS.
La posibilidad de detectar el VPH mediante orina, con una precisión comparable a los hisopos vaginales autocoleccionados, podría transformar el acceso al tamizaje del cáncer cervical en regiones con recursos limitados.
Así lo revela un estudio multinacional publicado como preprint en medRxiv por Julia Lynch y un equipo internacional, que evaluó la eficacia de ambos métodos en mujeres jóvenes de Bangladesh, Pakistán y Nepal.

El hallazgo central indica que la orina, como método alternativo y no invasivo, ofrece resultados similares a los hisopos vaginales para la detección de las cepas de alto riesgo del VPH, especialmente los tipos 16 y 18, principales responsables del cáncer de cuello uterino.
El estudio incluyó a 753 mujeres sexualmente activas de entre 18 y 25 años, reclutadas en comunidades urbanas y periurbanas de Dhaka (Bangladesh), Karachi (Pakistán), y las ciudades de Dharan y Dhulikhel (Nepal).
Las participantes proporcionaron tanto muestras de orina (de primer chorro) como hisopos vaginales autocoleccionados, bajo protocolos estandarizados y con apoyo de personal capacitado para garantizar una adecuada recolección.
Los resultados mostraron que el 5,3% de los hisopos vaginales y el 5% de las muestras de orina resultaron positivos para al menos una de las siete cepas de alto riesgo del VPH incluidas en la vacuna nonavalente.

Para los tipos 16 y 18, la positividad fue prácticamente idéntica: 2,3% en hisopos y 2,4% en orina. Al analizar un espectro más amplio de 14 tipos de alto riesgo, la prevalencia fue de 8,6% en hisopos y 7,2% en orina. Nepal presentó las tasas de detección más elevadas entre los tres países.
Concordancia y matices del estudio
La concordancia entre ambos métodos fue alta. Para los tipos 16 y 18, la coincidencia superó el 99%, con un coeficiente Kappa de 0,86, lo que indica una fuerte concordancia. En el caso de los siete tipos de alto riesgo cubiertos por la vacuna, el Kappa fue de 0,77, y para los 14 tipos de alto riesgo, de 0,74.
La concordancia negativa (cuando ambas pruebas son negativas) se mantuvo por encima del 99% en todos los grupos, una cifra que muestra que ambos métodos coinciden en la gran mayoría de los casos en que no hay presencia del virus.
Por otro lado, la concordancia positiva (cuando ambas pruebas dan positivo para el VPH) fue algo menor y varió entre el 76,2% y el 57,8% según el grupo de tipos de VPH analizados. Esto significa que, si bien los métodos rara vez ofrecen falsos negativos simultáneos, puede haber algunos casos en los que solo una de las pruebas detecta el virus.

El análisis estadístico también reflejó que los hisopos vaginales presentan una sensibilidad ligeramente mayor a la hora de detectar aquellos tipos de VPH no cubiertos por la vacuna, aunque la diferencia fue pequeña.
Implicancias para la salud pública y limitaciones
El contexto epidemiológico subraya la importancia de estos resultados. El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente y si bien las campañas de vacunación avanzan, la detección temprana sigue siendo esencial, dado que el impacto preventivo de la inmunización tarda años en reflejarse en la reducción real del cáncer.
En Bangladesh, Pakistán y Nepal, la cobertura de tamizaje es baja y existen barreras significativas para la recolección de muestras vaginales o cervicales. En este escenario, la utilización de orina y de hisopos vaginales autocoleccionados abre nuevas oportunidades para el diagnóstico accesible.
Los autores, en el estudio, destacaron que “los hallazgos sugieren que las pruebas de orina podrían aumentar la absorción de las pruebas, dando a las mujeres opciones accesibles y ayudar a orientar futuras estrategias de vacunación, en particular en las regiones menos atendidas”.

La posibilidad de emplear la orina como muestra para la detección del VPH podría facilitar la implementación de programas de vigilancia y tamizaje a gran escala, sobre todo en contextos donde el acceso a servicios de salud es limitado.
No obstante, el estudio reconoce limitaciones: los datos se circunscriben a mujeres jóvenes y sexualmente activas, por lo que no necesariamente se aplican a otros grupos. Además, la sensibilidad y especificidad de los métodos dependen del tipo de dispositivo, el medio de conservación, el procesamiento y el ensayo de detección empleados.
Es relevante recalcar que el trabajo se encuentra en fase de prepublicación y no ha sido revisado por pares, por lo que sus conclusiones requieren prudencia.
A pesar de estas consideraciones, el análisis de medRxiv subraya que tanto la orina como los hisopos vaginales autocoleccionados constituyen opciones viables y no invasivas para la detección del VPH, con capacidad de potenciar las estrategias de vigilancia y prevención del cáncer cervical en contextos con recursos limitados.

¿Qué es el VPH y cuáles son sus síntomas?
El virus del papiloma humano (VPH) es una infección de transmisión sexual muy común, causada por un grupo de más de 200 tipos de virus que pueden afectar la piel y las mucosas. Entre ellos, los tipos 16 y 18 se consideran de alto riesgo, ya que son responsables de la mayoría de los casos de cáncer de cuello uterino.
Según Mayo Clinic, la mayoría de las infecciones por VPH no producen síntomas y se resuelven solas. Cuando los síntomas aparecen, suelen ser:
- Verrugas genitales: protuberancias pequeñas, planas o con forma de coliflor en la vulva, vagina, cuello uterino, pene, escroto o ano.
- Verrugas comunes: lesiones rugosas en manos y dedos.
- Verrugas plantares: puntos duros en la planta del pie.
- Verrugas planas: lesiones planas en rostro o piernas.
Los tipos de alto riesgo, como el 16 y el 18, no generan verrugas, por lo que la infección suele ser silenciosa y sólo detectable mediante pruebas específicas. Por eso, la detección temprana del VPH es fundamental para prevenir el cáncer de cuello uterino.
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