Qué es el quimiocerebro, la niebla mental vinculada al tratamiento del cáncer que es más frecuente en mujeres

Un nuevo estudio exploró la relación entre los vasos meníngeos y los síntomas cognitivos que afectan a los pacientes durante o después de la quimioterapia

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El quimiocerebro afecta hasta al
El quimiocerebro afecta hasta al 75% de los pacientes con cáncer durante o después del tratamiento oncológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La niebla mental que experimentan muchos pacientes tras la quimioterapia, conocida como "quimiocerebro", ha sido durante años un efecto secundario desconcertante y debilitante que emerge luego del tratamiento oncológico.

Un estudio reciente publicado en Communications Biology sugiere que este fenómeno podría estar relacionado con un drenaje linfático cerebral deficiente, lo que abre nuevas vías para comprender y abordar los problemas cognitivos persistentes en quienes están en tratamiento para controlar el cáncer.

El equipo de científicos del Instituto Biomédico Fralin del Centro de Investigación del Cáncer de Virginia Tech, en Estados Unidos, analizó cómo los fármacos quimioterapéuticos afectan la función cognitiva, una afección comúnmente conocida como “quimiocerebro”.

El equipo en el laboratorio
El equipo en el laboratorio del Instituto de Investigación Biomédica Fralin del VTC, donde estudian cómo los fármacos quimioterapéuticos afectan la función cognitiva ( Clayton Metz/Virginia Tech)

Qué es el “quimiocerebro”

El quimiocerebro se define como un conjunto de síntomas cognitivos que afectan la capacidad de pensar, recordar y tomar decisiones. Entre el 70% y el 75% de los pacientes con cáncer experimentan dificultades cognitivas durante o después del tratamiento, y hasta un 30% puede presentar síntomas incluso antes de iniciar la terapia, según la Cleveland Clinic,

Estos síntomas incluyen dificultades para encontrar palabras, problemas de memoria, incapacidad para concentrarse, sensación de lentitud mental y fatiga persistente.

Además, algunos pacientes reportan cambios en el estado de ánimo, como frustración, irritabilidad o depresión. Aunque la quimioterapia es la causa más reconocida, otros tratamientos oncológicos, como la radioterapia, la terapia hormonal y la inmunoterapia, también pueden desencadenar estos cambios en la función cerebral.

Si bien la mayoría de los afectados experimenta una mejoría gradual tras finalizar el tratamiento, muchos continúan con síntomas durante meses o incluso años. La Cleveland Clinic indica que no existe una prueba diagnóstica específica para el quimiocerebro; el diagnóstico se basa en la experiencia subjetiva del paciente y en la exclusión de otras causas médicas.

Entre los factores que pueden contribuir a la niebla mental se encuentran el propio cáncer, el estrés del diagnóstico, la anemia, los cambios hormonales, la fatiga y la privación del sueño.

El deterioro de los vasos
El deterioro de los vasos linfáticos meníngeos podría ser clave en los problemas cognitivos tras la quimioterapia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El vínculo entre el drenaje linfático y quimiocerebro

El estudio liderado por Jennifer Munson en el Instituto de Investigación Biomédica Fralin del VTC de Virginia Tech aporta una hipótesis novedosa: el deterioro del drenaje linfático cerebral podría ser un mecanismo clave detrás de los problemas cognitivos tras la quimioterapia.

Munson, profesora y directora del centro, explicó que “existe cada vez más evidencia de que estos vasos linfáticos meníngeos están involucrados en problemas cognitivos, incluyendo la enfermedad de Alzheimer y las lesiones cerebrales traumáticas”.

Según la investigadora, las mujeres parecen verse afectadas por el quimiocerebro con mayor frecuencia que los hombres, especialmente en el contexto del cáncer de mama y los tratamientos más habituales para esta enfermedad.

El estudio analizó aspectos que influyen en el tratamiento del cáncer más allá de erradicar el cáncer en sí, dijo Monet Roberts, profesora asistente de ingeniería biomédica en Virgina Tech y coautora del trabajo.

El equipo de Munson desarrolló un sistema de modelado de tres niveles, que combina modelos murinos y de ingeniería tisular, para analizar cómo los fármacos quimioterapéuticos alteran el sistema linfático cerebral.

Este sistema incluye el primer modelo de ingeniería tisular humana que replica el tejido linfático cerebral, lo que permite realizar pruebas terapéuticas y análisis personalizados. El estudio se centró en dos de los medicamentos más utilizados en quimioterapia: docetaxel y carboplatino. Ambos mostraron efectos negativos sobre el sistema linfático, aunque el impacto fue mucho más marcado con docetaxel.

Munson detalló que “lo que observamos es una contracción de los vasos linfáticos y una disminución de sus asas o ramificaciones. Estos son signos de un crecimiento reducido que indican que los vasos linfáticos están cambiando o no se están regenerando de forma beneficiosa. La salud linfática se deterioró significativamente en los tres modelos, medidos de diferentes maneras”.

No existe una cura definitiva
No existe una cura definitiva para el quimiocerebro, pero terapias y hábitos saludables pueden aliviar los síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las imágenes cerebrales en ratones tratados con el medicamento revelaron un drenaje linfático reducido, y las pruebas cognitivas mostraron que estos animales presentaban déficits de memoria. Munson añadió que “eso podría explicar potencialmente algunos de estos déficits de memoria, lo cual es similar a lo que hemos visto en la enfermedad de Alzheimer”.

El quimiocerebro afecta más a las mujeres

Munson señaló que “las enfermedades linfáticas, en general, afectan más a las mujeres que a los hombres. Nos interesa enormemente comprender esa diferencia y por qué podría existir”.

El estudio subrayó que las pacientes, especialmente aquellas tratadas por cáncer de mama, presentan una mayor prevalencia de síntomas de quimiocerebro, lo que plantea la necesidad de investigar más a fondo los factores biológicos y sociales que contribuyen a esta disparidad.

En cuanto a las perspectivas de tratamiento, la Cleveland Clinic indica que, aunque no existe una cura definitiva para la niebla mental por quimioterapia, algunas terapias y medicamentos pueden ayudar a aliviar los síntomas.

Munson planteó la posibilidad de que la administración de ciertos fármacos, como proteínas específicas, pueda mejorar el drenaje linfático cerebral sin interferir con la eficacia de la quimioterapia. Además, mencionó que otros factores vinculados a hábitos de estilo de vida, como el sueño adecuado y la actividad física, también influyen en el flujo cerebral y podrían formar parte de estrategias complementarias.

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