
El descubrimiento de Tersicoccus phoenicis en ambientes ultracontrolados de la NASA desafía las principales estrategias de desinfección y plantea dudas sobre la protección planetaria.
Científicos de la Universidad de Houston identificaron a este microorganismo en salas limpias de ensamblaje, donde los protocolos de limpieza y monitoreo alcanzan su máximo nivel, pero no consiguieron eliminarlo totalmente. Gracias a su habilidad para entrar en un estado de latencia, la bacteria sobrevive incluso en condiciones extremas y logra evitar la detección durante largos períodos. El estudio fue publicado en la revista Microbiology Spectrum
Un huésped inesperado en las salas limpias
La Tersicoccus phoenicis fue identificada hace más de 10 años en dos de los lugares con mayor control microbiológico: el Centro Espacial Kennedy en Florida y el Centro Espacial Guyanais en la Guayana Francesa.
En estos entornos se implementan filtrados de aire, desinfectantes químicos y controles de temperatura diseñados para impedir la presencia de microorganismos. La bacteria sorprendió a la comunidad científica, ya que, a diferencia de la mayoría de los microbios que sobreviven en estas instalaciones, no forma esporas, el principal mecanismo de defensa en ambientes hostiles.

El equipo texano, liderado por Madhan Tirumalai, junto a William Widger, Sahar Ali y George E. Fox, profundizó en la capacidad de T. phoenicis para sobrevivir en condiciones adversas. La clave: esta bacteria entra en latencia, reduciendo su actividad metabólica hasta volverse indetectable mediante los métodos convencionales usados en laboratorios.
Tirumalai explicó: “Estos hallazgos resaltan la resiliencia de los microbios asociados a las naves espaciales y representan una gran preocupación para la protección planetaria”. Gracias a esta característica, las células pueden “simular su muerte” y superar tanto el aislamiento como la falta de nutrientes, escapando así a los rigurosos tratamientos de limpieza.
Latencia: la estrategia invisible que desafía la desinfección
Algunas bacterias poseen una estrategia de supervivencia sorprendente: la latencia. Cuando entran en este estado, dejan de crecer y reproducirse, lo que las vuelve prácticamente invisibles para los métodos de detección habituales. Un equipo de investigadores demostró que, al agregar una proteína especial —presente en bacterias como Mycobacterium tuberculosis—, puede “despertarse” a T. phoenicis desde esa fase latente.

Esto significa que las bacterias pueden estar mucho tiempo sin “moverse”, esquivando registros y controles, hasta recibir la señal adecuada para volver a la actividad. Esta capacidad dificulta su eliminación, ya que los exámenes convencionales no las reconocen si permanecen latentes.
La presencia de bacterias dormidas representa un reto serio para la vigilancia y la limpieza, porque permite que microbios sobrevivan en lugares considerados estériles.
Por eso, en áreas como la protección planetaria —que busca evitar llevar microorganismos terrestres a otros planetas—, se debe considerar que existen bacterias capaces de eludir los controles más estrictos, a la espera de la oportunidad para activarse nuevamente.

Implicaciones para la bioseguridad en la Tierra y más allá
Según la Universidad de Houston, la presencia de T. phoenicis en instalaciones de alta seguridad sanitaria advierte que las medidas actuales pueden resultar insuficientes para eliminar todos los microbios.
El impacto no se limita a la exploración del espacio, donde la contaminación es una preocupación central, sino que también afecta a la bioseguridad en hospitales, laboratorios farmacéuticos e incluso plantas de procesamiento de alimentos.
Widger, coautor del estudio, advierte que “otras industrias están pasando por alto la idea de que estas bacterias pueden evadir la detección en sus salas limpias al entrar en latencia”. Hasta ahora, el conocimiento sobre este fenómeno se centraba en microorganismos formadores de esporas, pero su reciente ampliación revela riesgos que requieren nuevos enfoques en la limpieza y esterilización. Por ejemplo, especies de Micrococcus luteus fueron halladas en la Estación Espacial Internacional y en laboratorios farmacéuticos, usando estrategias similares de supervivencia.

El análisis también cita otros patógenos peligrosos —Listeria monocytogenes y Vibrio parahaemolyticus—, capaces de entrar en latencia, permaneciendo indetectables y resistentes a los tratamientos convencionales. El hecho de que bacterias sin esporas hayan sido tan poco estudiadas intensifica la preocupación por los desafíos que implican estos microorganismos en entornos críticos para la salud pública.
El avance en el estudio de la latencia bacteriana sugiere que impedir que los microbios entren en este estado podría elevar la eficacia de los antibióticos y los procedimientos de esterilización. Los investigadores consideran que una mejor comprensión de los mecanismos de latencia permitirá desarrollar protocolos más robustos, indispensables tanto en misiones espaciales como en instalaciones sanitarias terrestres de alta exigencia.
La Tersicoccus phoenicis, con su capacidad de supervivencia extrema y evasión, marca un antes y un después en el diseño de estrategias antimicrobianas en el planeta y fuera de él. La búsqueda de soluciones innovadoras para controlar bacterias latentes emerge como uno de los grandes retos actuales en bioseguridad y protección ambiental.
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