
El envejecimiento suele afectar la capacidad de escuchar y comprender conversaciones, sobre todo en ambientes ruidosos como restaurantes concurridos o reuniones familiares. Este fenómeno, se relaciona con cambios en el cerebro y una disminución natural de la agudeza auditiva, según define la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos en su sitio Medlineplus.
Por eso, diversas líneas de investigación analizan cómo algunas actividades pueden contribuir a preservar funciones cerebrales vinculadas a la audición y la cognición en la tercera edad. Entre estas actividades, la práctica musical ocupa un lugar destacado.
Un estudio publicado esta semana en PLOS Biology concluyó que el entrenamiento musical prolongado no solo mejora la percepción del habla en ambientes ruidosos en adultos mayores, sino que también preserva patrones cerebrales juveniles, que son rasgos de activación y conectividad en el cerebro, similares a los observados en personas jóvenes, que se asocian a un procesamiento más eficiente de la información y contribuye a mitigar el declive cognitivo asociado a la edad.
Equipos de Canadá y China determinaron que la práctica musical continua podría conservar la arquitectura funcional del cerebro y facilitar la comunicación en la vejez.

Para comprender mejor el enfoque del estudio, el entrenamiento musical prolongado se define como la dedicación sostenida a tocar un instrumento o cantar durante décadas, lo que implica años de aprendizaje formal y práctica regular.
Esta disciplina estimula múltiples áreas cerebrales, tanto motoras como sensoriales, y genera adaptaciones en la forma en que el cerebro procesa los sonidos.
Por otro lado, la percepción del habla en ambientes ruidosos se refiere a la habilidad para entender lo que una persona dice cuando hay ruidos de fondo. Este tipo de comprensión puede deteriorarse con la edad, y dificultar la comunicación cotidiana.
Diferencias entre adultos mayores músicos, no músicos y jóvenes
El estudio dirigido por Claude Alain (Baycrest Academy for Research and Education, Canadá) y Yi Du (Chinese Academy of Sciences) demostró que los adultos mayores con extensa formación musical logran mejores resultados en la percepción del habla bajo ruido en comparación con sus pares no músicos.

Se analizaron tres grupos: músicos mayores con al menos 32 años de experiencia, no músicos mayores y jóvenes no músicos. Todos tenían audición normal y hablaban mandarín.
Los músicos mayores superaron en desempeño a los adultos mayores no músicos en la identificación de sílabas bajo ruido, aunque sin igualar el nivel de los jóvenes.
Esto respalda la idea de que la práctica musical puede atenuar los efectos del envejecimiento sobre la percepción auditiva.
Reserva cognitiva: una defensa ante el envejecimiento cerebral
La reserva cognitiva es la acumulación de recursos cognitivos y neurales construidos a lo largo de la vida a partir de la educación, el bilingüismo y el entrenamiento musical. Esta reserva fortalece la capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios propios de la edad.

Según PLOS Biology, las experiencias enriquecedoras y el aprendizaje continuo ayudan a retrasar el deterioro asociado al envejecimiento. Sin embargo, aún quedan incógnitas sobre cómo esta reserva influye en la actividad neural de los adultos mayores.
La evaluación de la influencia musical en el cerebro
Para evaluar el impacto del entrenamiento musical, los investigadores recurrieron a resonancias magnéticas funcionales (fMRI) durante tareas de identificación de sílabas enmascaradas por ruido. Se midió la actividad cerebral en pruebas con distintos niveles de ruido de fondo.
El análisis se centró en la vía dorsal auditiva, una red responsable de integrar información sensoriomotora durante el procesamiento del habla. Se analizaron la conectividad funcional inducida por la tarea, la conectividad en reposo y la activación regional a través de la señal BOLD.
El estudio contempló 25 músicos mayores, 25 adultos mayores no músicos y 24 jóvenes no músicos, todos con audición normal y sin trastornos neurológicos. Esto permitió aislar el efecto específico del entrenamiento musical sobre la función cerebral.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la similitud observada entre los patrones de conectividad cerebral de los músicos mayores y los jóvenes no músicos en la percepción del habla en ruido. Los adultos mayores no músicos presentaron una mayor conectividad bilateral en la vía dorsal auditiva, patrón considerado una estrategia compensatoria del envejecimiento.
Los músicos mayores exhibieron una distribución de la conectividad funcional más próxima a la de los jóvenes, especialmente en la corteza precentral superior y la circunvolución supramarginal.
Además, una menor conectividad, similar a la de los jóvenes, se relacionó con mejores resultados, lo que refuerza la hipótesis de que el entrenamiento musical ayuda a preservar la eficiencia neuronal y el rendimiento.
“Hold-Back Upregulation” y “Bolster Compensation”

El estudio puso a prueba dos hipótesis en torno a la reserva cognitiva. La “Bolster Compensation Hypothesis” sostiene que la reserva incrementa la compensación neural para mantener el rendimiento.
Por su parte, la “Hold-Back Upregulation Hypothesis” postula que la reserva limita la necesidad de aumentar la actividad neural y mantiene patrones funcionales juveniles.
Los resultados apoyan esta última hipótesis: la experiencia musical a largo plazo preserva la arquitectura cerebral y reduce la sobrecarga que suele aparecer con la edad.
La visión de la musicoterapia
En diálogo con Infobae, Fernanda Rodríguez, licenciada en Musicoterapia y docente en la Universidad de Buenos Aires, explicó que la música activa ambos hemisferios cerebrales por la complejidad del estímulo sonoro, fenómeno observable incluso sin estudios musicales formales.
Ademá señaló: “Si contáramos con imágenes de neuroimágenes, veríamos una activación constante en ambos hemisferios al escuchar música, gracias a que el cuerpo calloso conecta ambos lados del cerebro. Este efecto se produce tanto escuchando como interpretando música”.

Además, la especialista habló sobre la plasticidad cerebral: “La música estimula la neuroplasticidad y facilita el aprendizaje en cualquier etapa de la vida. Además del placer y la reducción del estrés, este estímulo favorece el aprendizaje de habilidades musicales, prolongando la neuroplasticidad hasta edades avanzadas”, dijo.
A nivel social, la música funciona como un elemento adaptativo fundamental en la historia humana. “La organización social, desde tiempos remotos, encontró en la música un elemento cohesionador, especialmente durante los acontecimientos relevantes”, comentó Rodríguez. Además, destacó la capacidad humana de sincronizarse y generar empatía a través de la música.
En el ámbito clínico, agregó: “Como musicoterapeuta, atiendo a numerosos pacientes con relación previa a la música o las artes. El objetivo es activar esa reserva cognitiva latente, ese ‘tesoro’ que puede convertirse en un punto de partida para estimular el cerebro de quienes presentan Alzheimer u otras patologías neurodegenerativas”.
Hábitos musicales, salud y envejecimiento

El valor de la música como herramienta de envejecimiento saludable fue destacado por los autores del estudio. Lei Zhang afirmó que un estilo de vida positivo ayuda a los adultos mayores a afrontar mejor el envejecimiento cognitivo, y nunca es tarde para comenzar o mantener un pasatiempo gratificante como aprender a tocar un instrumento”.
Por su parte, Yi Du comparó el cerebro de los músicos mayores con un instrumento bien afinado. Así como un instrumento bien afinado no necesita ser tocado más fuerte para oírse, los cerebros de los músicos mayores se mantienen ajustados gracias a años de práctica.
“Nuestro estudio muestra que esa experiencia musical construye reserva cognitiva, con lo que sus cerebros evitan el esfuerzo excesivo propio de la edad al intentar comprender el habla en lugares ruidosos”, concluyó.
Los investigadores sostienen que la adopción de estilos de vida positivos, como la formación musical, puede beneficiar la salud cerebral en la vejez. Consideran crucial realizar más investigaciones que permitan confirmar estos resultados y explorar estrategias para fortalecer la reserva cognitiva, con el objetivo de mejorar la comunicación y la calidad de vida en adultos mayores.
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