
La demencia es una de las principales preocupaciones de salud pública a nivel mundial. Actualmente, alrededor de 55 millones de personas conviven con esta enfermedad, y las proyecciones indican que la cifra podría ascender a 139 millones para 2050.
Frente a este panorama, la prevención se ha convertido en un pilar fundamental para reducir su impacto en la población.
Una investigación reciente publicada en la revista GeroScience ha revelado que el consumo diario de frutos secos sin sal podría disminuir el riesgo de desarrollar demencia en un 12%.

Este hallazgo se basa en un estudio de gran alcance realizado con más de 50.000 adultos en el Reino Unido, cuyos hábitos alimenticios y estado de salud fueron monitoreados a lo largo del tiempo.
Cómo se llevó a cabo el estudio
Los investigadores analizaron datos del Biobanco del Reino Unido, una base de datos a gran escala que recopila información sobre salud y estilo de vida de miles de personas.
En total, se incluyeron 50.386 participantes de entre 40 y 70 años, excluyendo a quienes ya habían sido diagnosticados con demencia al inicio del estudio para garantizar la precisión de los resultados.

A partir de esta muestra, se establecieron dos grupos principales: aquellos que consumían frutos secos a diario y aquellos que no lo hacían. Además, se dividió el consumo en tres subcategorías según la cantidad ingerida:
- No consumir frutos secos.
- Consumir hasta un puñado diario (30 gramos).
- Consumir más de un puñado diario.
El estudio hizo un seguimiento a lo largo del tiempo para identificar la incidencia de demencia en cada grupo y evaluar si existía una correlación con la ingesta de frutos secos.
Resultados: un beneficio claro, pero con un límite
Al finalizar la investigación, 1.422 participantes (2,8% del total) habían sido diagnosticados con demencia.
Los resultados mostraron que quienes consumían frutos secos regularmente tenían un 12% menos de riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con aquellos que no los incluían en su dieta.

El efecto protector fue especialmente evidente en quienes comían hasta un puñado diario de frutos secos sin sal, como almendras o anacardos.
No obstante, el estudio también arrojó un dato llamativo: consumir más de un puñado al día no ofrecía beneficios adicionales.
Además, se observó que algunos grupos de población se beneficiaban en mayor medida de este hábito alimenticio, particularmente:
- Mujeres.
- Adultos mayores.
- No fumadores.
- Personas con un estilo de vida saludable, es decir, aquellas que realizan ejercicio regularmente, mantienen patrones de sueño adecuados y tienen un consumo moderado de alcohol.
Dieta y prevención: el papel clave de la alimentación
La creciente incidencia de la demencia ha impulsado múltiples investigaciones sobre su prevención.
Un informe de la Sociedad de Alzheimer de 2024 estima que alrededor de un millón de personas en el Reino Unido padecen esta enfermedad, lo que resalta la urgencia de estrategias preventivas.
El estudio publicado en GeroScience se suma a un cuerpo de evidencia que sugiere que la alimentación juega un papel fundamental en la salud cerebral.
La dieta mediterránea, rica en frutos secos, aceite de oliva y pescado, ha sido previamente asociada con un menor riesgo de deterioro cognitivo, y estos nuevos hallazgos refuerzan la idea de que pequeños cambios en la alimentación pueden generar un impacto significativo a largo plazo.

No obstante, los investigadores advierten que el estudio se basó en datos autorreportados por los propios participantes, lo que implica cierto margen de error.
Aun así, los resultados proporcionan una guía accesible y sencilla para mejorar la salud del cerebro: incorporar un puñado de frutos secos sin sal a la dieta diaria puede ser una medida efectiva para reducir el riesgo de demencia.
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