
Los últimos días del año son motivo de celebración por los momentos y los logros alcanzados, el encuentro con seres queridos y por la esperanza para el futuro. Sin embargo, algunas personas pueden pasar un mal momento asociado a los festejos: son los que desarrollan el síndrome del corazón festivo o navideño.
El síndrome se refiere a los problemas cardíacos que una persona sufre por consumir en exceso alimentos salados y alcohol. Esas alteraciones pueden también ocurrir el resto del año, pero son más frecuentes esta época por la enorme cantidad de aperitivos salados y bebidas con alcohol que se ingieren.
La sal de las comidas y el alcohol pueden provocar que el corazón lata de forma irregular, un trastorno que se conoce como fibrilación auricular, que es un tipo de arritmia.

Ya en la década de 1970 hubo médicos que le dieron el nombre al particular efecto del consumo en exceso de fin de año porque observaban que más personas iban a guardias de urgencias en los hospitales: eran personas sanas a quienes les diagnosticaban ritmos cardíacos irregulares. También se le llama “arritmia auricular inducida por alcohol”.
Según explicó la cardióloga Leslie Cho, de la Clínica Cleveland de los Estados Unidos, hay que prestar atención a estos síntomas: sensación repentina de palpitaciones, aleteo o aceleración en el pecho, falta de energía o sensación de cansancio excesivo, mareo o desmayo, dolor, presión o malestar en el pecho y dificultad para respirar durante las actividades normales e incluso en reposo.
“Todo el mundo debe ser consciente de los peligros y vigilar la ingesta de alimentos y alcohol para evitar esos síntomas”, subrayó la doctora Cho.

La asociación entre el síndrome y el consumo de alcohol probablemente existe a partir de un nivel de consumo de al menos una bebida al día. El consumo excesivo de alcohol parece aumentar el riesgo de complicaciones en pacientes con fibrilación auricular, mientras que el consumo de alcohol ligero o moderado no lo hace, aclararon recientemente investigadores de Francia en la publicación Revue Medicale de Liege.
Aún se está investigando cómo se produce el síndrome del corazón festivo. Una hipótesis es que el alcohol induce alteraciones en el sistema nervioso, que suele regular el ritmo cardíaco. El exceso de alcohol también puede alterar las señales eléctricas del corazón, que coordinan la contracción de las células cardiacas.
Un estudio demostró que una sola bebida al día puede aumentar el riesgo de fibrilación auricular en un 16%. Sin embargo, aunque el alcohol aumente las probabilidades de sufrir fibrilación auricular, ese aumento puede no ser drástico para la persona media.
Si en un día común la probabilidad de sufrir una fibrilación auricular es de una entre 1.000, si se toma un vaso de cerveza o vino, puede que sea de tres entre 1.000″, explicó Hugh Calkins, profesor de cardiología en Johns Hopkins Medicine en los Estados Unidos. Por eso, todas las personas de todas las edades deben ser conscientes de las señales de advertencia.

Por un lado, hay recomendaciones precisas para prevenir el síndrome. Pero una persona se ve afectada por los síntomas debe consultar a una guardia médica cuanto antes. El síndrome puede ser reversible: la recuperación de la función cardiaca ocurre cuando se realiza el diagnóstico temprano, se suspende el consumo de alcohol y se controla la arritmia.
Para evitar el síndrome cardíaco navideño, la clave es planificar con antelación y tomar todo con moderación durante las reuniones de fin de año. De acuerdo con la doctora, “no es necesario evitar por completo los alimentos ricos. Sin embargo, hay que ser consciente de lo que se come y de cuánto se come porque puede ayudar mucho a mantener el rumbo”.

También recomendó desayunar y comer menos si se sabe que hará una cena con más comida esa noche. “Otra posibilidad es comer antes de ir a un acto festivo, para no caer en la tentación de excederse”, comentó. Con respecto al postre, se puede consumir una porción chica.
La doctora Cho aconsejó no beber alcohol en exceso. “No pasa nada por tomarse un cóctel pero hay que disfrutarlo despacio, a lo largo del encuentro, en lugar de beber en exceso”, aclaró.
Entre las recomendaciones de prevención a tener en cuenta, se incluye mantener una rutina regular de ejercicio —como caminatas rápidas— que reduce el estrés y quema calorías antes de los festejos. Hay que reservar algo de tiempo para descansar y aliviar el estrés de todo el año.
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