A la hora de pensar en dietas y en hábitos alimentarios más saludables, un componente infaltable suele ser la ensalada. La inclusión de verduras crudas o cocidas en nuestro día a día es una recomendación clásica de los nutricionistas.
En ese marco, el pepino aparece como una de las alternativas para tener en cuenta. ¿Por qué? Por ser una fuente más que importante de hidratación, en primer lugar: comerlo equivale a tomar un vaso de agua. Esta verdura está compuesta por un 96% de líquido y por otro 4% de vitaminas y de propiedades beneficiosas para el organismo.
Vitamina B, potasio, hierro, magnesio, vitamina E y calcio son sólo algunos de los componentes del pepino que, en este caso, resultan esenciales para la salud y para el aspecto de la piel. Un buen momento para incluir a este alimento en nuestro menú diario es la cena. Como se compone principalmente de agua y no de grasa, la digestión al irnos a dormir será no sólo más liviana sino también más rápida. Cabe recordar que la pesadez a la hora de acostarse puede influir en la calidad del sueño.

Estefania Beltramini, licenciada en nutrición y autora del libro Basta de dietas, dialogó con Infobae y resaltó la importancia de comer liviano por la noche: “Si cenamos mucho, es decir, excesiva cantidad de energía, nutrientes y volumen, es de esperar que nos vayamos a dormir sintiéndonos pesados, y esto también afecta nuestro descanso. De todas formas, cenar una ensalada de puros vegetales no es lo ideal, ni tampoco cenar tres platos de fideos con boloñesa. La clave siempre está en el equilibrio”.
El equilibrio al que hace referencia Beltramini puede ser posible, sin dudas, con la inclusión del pepino en la alimentación nocturna. Pues esta verdura también brinda otros beneficios incalculables como la prevención de problemas del hígado, de la cirrosis y de trastornos hepáticos relacionados al alcoholismo. Esto se debe a que el ácido tartárico impide la transformación de los carbohidratos en grasa.
Adriana Zucotti (MN 1041), nutricionista del Hospital Británico, explicó a Infobae que el pepino, más allá de los datos, “se puede comer en cualquier momento del día: es sano siempre ya que es rico en agua, en fibras y tiene un bajo índice glucémico -cantidad de azúcar que luego sube a la sangre-”.

Otro de los usos positivos del pepino está en la celulitis. Consumirlo en licuados o en jugos logra que el colágeno de la piel se comprima, algo que sucede por los fotoquímicos que presenta esta verdura entre sus componentes, advirtieron los expertos.
A su vez, si tenemos una piel delicada o muy blanca y queremos tomar sol con tranquilidad, tener un pepino a mano nos dará un efecto refrescante, antiinflamatorio y relajante. Para esto debemos molerlo y aplicarlo en las regiones más comprometidas por quemaduras o por sensibilidad.
En ese orden de cosas, esta verdura también puede prevenir dolores musculares; colaborar en el crecimiento del pelo; regular la presión arterial; proteger la mucosa gástrica e intestinal; y eliminar toxinas y ácido úrico.
“No es que el pepino tenga propiedades que sobresalgan sobre otros vegetales, sino que dentro de su composición encontramos sustancias que son beneficiosas para el correcto funcionamiento de nuestro organismo”, agregó en diálogo con Infobae la nutricionista Nela Dipasquale (MN 4628). A su vez, la profesional mencionó que algunas evidencias “señalan que su consumo puede estar relacionado con el proceso de calcificación de los huesos”.
Y la lista de bondades no termina ahí: “Como todo vegetal que contiene fibra, es beneficioso comerlo para personas con diabetes ya que la absorción de los azúcares se hace de forma lenta y eso impide que se produzcan picos elevados de azúcar en sangre”, añadió la nutricionista.
El pepino, también denominado cucumis sativus, tiene una extensa historia entre la humanidad. Hace más de 3000 años los griegos y los romanos comenzaron a aplicarlo entre los platos del día a día. Desde entonces, su uso se extendió y hoy conocemos la gran cantidad de beneficios y de posibilidades que nos brinda.
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