
Dentro de las especialidades médicas, los anestesistas, los médicos especialistas en cabeza y cuello, los oftalmólogos y los otorrinolaringólogos, son los profesionales que trabajamos cerca de la nariz, la boca y los ojos, sin olvidarnos de quienes ejercen la odontología.
En el contexto de la pandemia, nos vemos obligados a usar el tapaboca-tapanariz (es más sencillo decir barbijo, pero es importante destacar la importancia que tiene cubrirse tanto la boca como la nariz).
El uso del barbijo puede tener algunas variantes, como el uso de barbijo doble en algunos casos (cuando se asiste a un centro de atención médica, en el transporte público, entre otros) o los barbijos transparentes cuando los profesionales de la salud atendemos pacientes con hipoacusia.

Es necesario velar siempre por el uso correcto del barbijo: esto nos da más seguridad. Al atender a los pacientes, los profesionales de la salud debemos recordar que tenemos que volver a mantener la distancia una vez efectuada la revisación, además de mantener y respetar el cumplimiento del resto de las medidas de protección que forman parte del protocolo necesario en el consultorio médico. Si bien esto puede generar cierta tensión en la relación médico-paciente, la explicación de estas medidas y la comprensión de su necesidad mejoran el entendimiento.
Es muy frecuente que, en el momento del ingreso al consultorio, el paciente crea que es el momento y el lugar para quitarse el barbijo o acercar la silla, de allí la importancia de conversar acerca de la importancia de las medidas de protección personal, aun durante la consulta médica.
Uno de los motivos de consulta más frecuentes es la molestia que ocasiona el uso diario del barbijo y los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM).
Esta articulación está formada por la parte superior de la mandíbula y el hueso temporal del cráneo. La mandíbula actúa como una bisagra deslizante y, en ocasiones, puede presentar problemas debido a la complejidad de los movimientos que realiza. En este caso en especial, se realiza una fuerza involuntaria para sostener el barbijo, que se traduce en una molestia y dolor en diferentes zonas de la cara, cuello y oídos; además, y por el uso permanente, puede causar también contractura de los músculos del cuero cabelludo.

Sabemos que lo correcto es respirar por la nariz, y así la mandíbula permanece en una posición de descanso. Como se mencionó antes, en ocasiones se usa barbijo doble. Esto puede causar sensación de ahogo y necesidad de respirar por la boca: la mandíbula se mantiene entreabierta y se tensionan los músculos de la cara y del cuello. Las correas o las tiras del barbijo también causan molestias. En estos casos, se procura tener un momento a solas para sacarse el barbijo y descansar.
En muchas circunstancias, la fuerza que se hace con la articulación es permanente, con la consiguiente tensión muscular. Esto puede causar un trastorno que se manifiesta con un ruido al abrir y cerrar la boca (chasquido). A veces, y con el transcurso del tiempo, la mandíbula puede quedar atascada en una posición, ya sea abierta o cerrada. Esto es una urgencia médica y se debe concurrir a la guardia para que el especialista en cabeza y cuello o el traumatólogo pueda realizar una tracción, maniobra que corregirá la posición.

Otro síntoma conocido en tiempos de pandemia es el bruxismo. Está causado por la tensión permanente de los músculos y “apretar los dientes”. Esto se acentúa en situaciones de estrés y tiene como resultado el desgaste de las piezas dentarias y aumento del espacio interdentario por desplazamiento de los dientes. El motivo de consulta más frecuente es el dolor de oídos, pero al revisar al paciente, es posible ver que el conducto auditivo externo y la membrana timpánica no tienen alteraciones.
A continuación, se revisa la articulación, colocando los dedos índice y mayor a nivel de la articulación. Esta maniobra permite detectar dificultad para abrir la boca y, además, se escuchará el chasquido. Luego de esta observación e inspección de las piezas dentarias (en algunas ocasiones se observa la falta de algunas piezas o la rotura de algún molar), se recomiendan las medidas principales. Estas consisten en seguir una dieta blanda, el uso de paños calientes para relajar los músculos y la administración de analgésicos en caso de ser necesario. En ocasiones, se solicita una interconsulta con odontología para precisar el diagnóstico y, eventualmente, el pedido de una radiografía panorámica e indicación de una placa de descanso.
Dra. Stella Maris Cuevas MN: 81701 Médica otorrinolaringóloga - Experta en olfato – Alergista Expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Curiosidad o estrés: cómo la motivación cambia la forma en que el cerebro aprende y recuerda
Científicos describieron un modelo que explica por qué no todos los aprendizajes dejan las mismas huellas en el sistema nervioso. El hallazgo proyecta aplicaciones en educación personalizada, prevención de deterioro cognitivo y diseño de nuevas terapias

La investigación sobre individuos inmunes a todos los virus impulsa el desarrollo de fármacos universales
El hallazgo de una mutación genética, que confiere resistencia vírica a ciertas personas, orientó el desarrollo de medicamentos experimentales capaces de combatir diversas familias de agentes, según Science Focus

Bruxismo: por qué una de cada cuatro personas aprieta o rechina los dientes y cómo detenerlo
Especialistas citados por The Independent y The Convesation detallaron las señales más comunes, los factores físicos y emocionales asociados a este trastorno involuntario y las alternativas de abordaje clínico que permiten reducir el dolor

Cómo cambia el comportamiento de perros y gatos en verano: las señales que pueden despertar el alerta
Más allá del golpe de calor, el descanso, apetito y disposición al juego de los animales de compañía pueden verse alterados en días de altas temperaturas. Cuándo preocuparse

Los niveles bajos de vitamina D se vinculan con más hospitalizaciones por gripe o neumonía
Un estudio británico detectó que las personas con deficiencia grave de este micronutriente tienen mayor riesgo frente a cuadros infecciosos


