La piel envejecida facilita la aparición de moretones tras roces o golpes leves a partir de los 60 años

La disminución del colágeno, la grasa y la elasticidad vascular reduce la protección subcutánea, por lo que contactos mínimos pueden dejar marcas visibles

Un hombre con suéter azul y un gran moratón en el antebrazo está sentado junto a una mesa de madera con una taza.
La disminución de colágeno y grasa en la piel después de los 60 años facilita la aparición de hematomas tras golpes leves (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los moretones que aparecen sin recordar un golpe concreto suelen generar inquietud, aunque muchas veces responden a cambios normales de la piel, medicamentos o hábitos cotidianos. La aparición frecuente de hematomas puede estar vinculada con la edad, tratamientos que afectan la coagulación o deficiencias nutricionales, según especialistas consultados por Prevention.

Un moretón se forma cuando un daño menor en los vasos sanguíneos situados debajo de la piel permite que una pequeña cantidad de sangre se filtre hacia los tejidos. El resultado es la marca azulada, morada o negra que, con los días, cambia de color hasta desaparecer.

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La piel pierde parte de su protección con el paso de los años

La facilidad para desarrollar hematomas se vuelve más habitual después de los 60 años. El dermatólogo Gary Goldenberg, profesor clínico asistente en la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai, explicó a Prevention que con el envejecimiento se requiere un golpe menor para dejar una marca visible.

La razón está en que la piel se vuelve más fina y disminuyen tanto la grasa como el colágeno que protegen los vasos sanguíneos. A la vez, esos vasos pierden elasticidad y pueden romperse con mayor facilidad ante un roce, una presión o un golpe leve.

Esto no implica que todo hematoma en adultos mayores sea inofensivo. Un cambio repentino en la frecuencia, el tamaño o el dolor de estas lesiones requiere una consulta médica, especialmente si se combina con otros síntomas de sangrado.

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Los anticoagulantes y algunos analgésicos prolongan el sangrado

Hematoma, moretón, derrame.- (Imagen ilustrativa Infobae)
El sangrado por la rotura de vasos sanguíneos debajo de la piel genera marcas que cambian de color con los días (Imagen ilustrativa Infobae)

Los medicamentos anticoagulantes son una causa habitual de moretones recurrentes. Fármacos como warfarina, apixabán, rivaroxabán y dabigatrán se utilizan para prevenir o tratar coágulos y trastornos del ritmo cardíaco, pero reducen la capacidad de la sangre para coagular.

Por esa razón, una lesión pequeña en un vaso puede sangrar durante más tiempo y formar un hematoma más amplio. También pueden tener un efecto similar productos de uso frecuente como la aspirina o el ibuprofeno, en particular si se consumen de manera regular o junto con anticoagulantes recetados.

No se deben suspender ni modificar estos tratamientos sin indicación profesional. Ante moretones frecuentes, la recomendación es informar al médico sobre todos los medicamentos de receta y de venta libre que se consumen.

Los suplementos de origen vegetal también pueden influir

Los productos naturales no están exentos de interacciones. Investigaciones publicadas en EPMA Journal señalan que ciertos suplementos herbales pueden interferir en distintos mecanismos de coagulación y favorecer la aparición de hematomas.

Entre los ingredientes mencionados figuran ajo, jengibre, ginkgo biloba, cúrcuma, manzanilla, ginseng, té verde, semilla de lino, aloe, arándano, trébol rojo y onagra. El riesgo puede aumentar si se combinan con anticoagulantes, antiinflamatorios o antiagregantes.

Primer plano de raíces de cúrcuma enteras y cortadas, un cuenco de cúrcuma en polvo y una cuchara de madera con especias sobre una superficie de madera.
La cúrcuma, la manzanilla y el ginseng integran la lista de componentes señalados (Imagen Ilustrativa Infobae)

La consulta médica antes de incorporar un suplemento es relevante, sobre todo para personas que reciben tratamientos cardiovasculares, tienen cirugías programadas o padecen enfermedades que afectan la coagulación.

Algunas enfermedades de la sangre pueden explicar los hematomas

Los trastornos de coagulación también deben considerarse cuando las marcas aparecen con frecuencia, sin una causa clara o desde edades tempranas. La hemofilia es una enfermedad poco común que compromete la capacidad de coagular y puede provocar sangrados importantes incluso tras lesiones menores.

La enfermedad de von Willebrand, en tanto, es más frecuente y suele ser menos grave. Puede manifestarse con sangrados prolongados luego de procedimientos odontológicos, hemorragias nasales persistentes, menstruaciones abundantes o sangre en la orina y las heces.

El médico de familia Cory Fisher, de la Cleveland Clinic, indicó a Prevention que los antidepresivos también pueden requerir una evaluación. En especial, algunos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina pueden afectar la función de las plaquetas, células que intervienen en la formación del coágulo.

La falta de nutrientes y el uso prolongado de corticoides son otros factores

Las deficiencias de vitaminas C y K pueden favorecer los moretones, aunque son poco habituales en países donde existe acceso generalizado a una alimentación variada. La vitamina C es necesaria para producir colágeno y reparar tejidos, por lo que su carencia puede volver más frágiles los vasos.

Primer plano de las manos cruzadas de una persona mayor con piel arrugada, manchas y hematomas sobre una superficie de madera.
Una piel más frágil queda expuesta a lesiones y hematomas ante traumatismos menores (Imagen Ilustrativa Infobae)

La anemia por deficiencia de hierro es más común. En algunos casos se asocia con una disminución de plaquetas, lo que retrasa la detención de un sangrado. Palidez, falta de aire, sensación de frío, uñas quebradizas y antojos inusuales pueden acompañar esa condición.

Los corticoides, aplicados sobre la piel o administrados por vía oral durante períodos prolongados, también pueden afinarla. Una piel más frágil queda expuesta a lesiones y hematomas ante traumatismos menores.

El frío puede limitar la extensión del hematoma tras un golpe

No existe un método comprobado que elimine un moretón de inmediato. La mayoría tarda hasta dos semanas en desaparecer y suele pasar del azul o violeta al verde, amarillo y marrón claro durante la recuperación.

Sin embargo, tras un golpe reciente, aplicar una compresa fría o una bolsa de hielo envuelta en tela durante 20 minutos, varias veces al día durante las primeras 24 a 48 horas, puede ayudar a limitar su expansión. El frío contrae los vasos sanguíneos y reduce el sangrado inicial bajo la piel.

Es conveniente solicitar atención médica si los hematomas son muy dolorosos, duran más de lo esperado, limitan el movimiento, aparecen de forma súbita o se repiten sin explicación. También es una señal de alerta la aparición de una lesión extensa e inflamada después de una cirugía.

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