Una cirujana oncoplástica explicó qué factores influyen en el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación del cáncer de mama

La especialista consultada por The Telegraph detalló cómo los avances en terapias personalizadas modificaron el abordaje de la enfermedad y destacó el papel del peso corporal, la actividad física y el acompañamiento emocional

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El diagnóstico de cáncer de mama altera la imagen física de la paciente a diferencia de otros tumores no visibles (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una cirujana oncoplástica detalló los elementos que determinan el curso de la enfermedad, desde el momento del diagnóstico hasta la recuperación, y advirtió que el peso corporal puede reducir hasta un 30% el riesgo de recurrencia del cáncer de mama.

Anushka Chaudhry, consultora en el Great Western Hospital y el Ridgeway Hospital, cerca de Swindon, en Reino Unido, compartió con The Telegraph un análisis sobre los factores médicos y de estilo de vida que inciden en cada etapa del proceso.

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La especialista sostiene que recibir un diagnóstico de cáncer de mama provoca una sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo y el futuro. A diferencia de otros tumores que no dejan huellas visibles, como el de próstata o el de colon, esta enfermedad modifica de forma directa la imagen física de quien la padece.

Los tratamientos ganaron en precisión

Según Chaudhry, el abordaje de la enfermedad pasó de la agresividad generalizada a la personalización según el perfil biológico de cada tumor. Las tasas de supervivencia mejoraron en todos los estadios gracias a terapias dirigidas a tipos de cáncer que antes resultaban difíciles de tratar, como los HER2 positivos y los triple negativos.

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Célula cancerosa roja dentro de un órgano, con una textura de pared roja, captura la belleza y la ferocidad del cáncer. La célula cancerosa se ve como una criatura alienígena, que se ha infiltrado en el tejido sano del órgano. La textura de la pared roja representa la sangre que fluye por el cuerpo, y el contraste entre los dos colores crea una sensación de alarma y peligro. (Imagen ilustrativa Infobae)
La inmunoterapia y los conjugados anticuerpo-fármaco mejoraron la supervivencia en tumores HER2 positivos y triple negativos (Imagen ilustrativa Infobae)

La inmunoterapia, que entrena al sistema inmunológico para reconocer células cancerosas, y los conjugados anticuerpo-fármaco, que liberan la medicación directamente dentro de la célula tumoral, forman parte de este cambio de enfoque.

El criterio para definir el tratamiento también evolucionó. Antes se decidía según el tamaño del tumor y su propagación a los ganglios linfáticos; ahora se analizan los receptores hormonales y la información genética y genómica de cada caso.

Este cambio permite evitar intervenciones agresivas cuando no son necesarias y reducir la intensidad del tratamiento sin comprometer los resultados en la recuperación posterior.

No todo diagnóstico implica quimioterapia o mastectomía

Uno de los factores que la cirujana destacó con mayor énfasis es que la calidad de vida posterior al tratamiento constituye un objetivo tan relevante como la supervivencia misma. La tasa de mastectomía en Reino Unido ronda actualmente el 20%, un porcentaje que refleja la preferencia por preservar la mama siempre que sea posible.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La tasa de mastectomía en Reino Unido se sitúa en un 20% ante la preferencia de preservar la mama siempre que resulte posible (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Necesitamos reconstruir y reparar a la mujer después, y pensar en su pareja y en sus relaciones”, señaló la especialista. Los planes de tratamiento personalizados buscan reservar la quimioterapia, con sus efectos como la caída del cabello, únicamente para quienes realmente se beneficiarán de ella.

La incidencia aumenta entre mujeres más jóvenes

Los datos que maneja Chaudhry muestran una tendencia que incide de forma directa en el diagnóstico temprano. En 1999, Cancer Research UK estimaba el riesgo de por vida de una mujer en uno de cada nueve casos; ese número subió a uno de cada siete en la actualidad.

Aunque el 80% de los diagnósticos sigue concentrado en mujeres mayores de 40 años, cada vez se detectan más casos en pacientes jóvenes.

Una doctora con bata azul y estetoscopio habla con una mujer sentada en una silla, quien muestra una expresión de preocupación; la doctora sostiene un portapapeles.
El riesgo de desarrollar cáncer de mama en las mujeres pasó de uno de cada nueve casos en 1999 a uno de cada siete en la actualidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las posibles explicaciones, la cirujana mencionó el adelanto en la edad de la primera menstruación, la maternidad a edades más tardías y la disminución de la lactancia materna, factores que prolongan la exposición hormonal.

A esto se suman el estrés, la falta de salud metabólica, la exposición a contaminantes y microplásticos, y el aumento de la obesidad, un factor de riesgo compartido con el cáncer de colon.

El peso corporal influye en el riesgo de recaída

Mantener un índice de masa corporal saludable aparece como una de las recomendaciones más concretas para la etapa de recuperación. De acuerdo con Chaudhry, un IMC óptimo, entre 21 y 25, puede reducir hasta un 30% el riesgo de recurrencia en mujeres posmenopáusicas.

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La adopción de una dieta mediterránea y la realización de 150 minutos semanales de ejercicio facilitan la etapa de recuperación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto al alcohol, la cirujana reconoció que la Organización Mundial de la Salud no establece un nivel seguro de consumo, pero matiza que una copa de vino ocasional no provoca la enfermedad.

Recomendó una dieta de estilo mediterráneo, rica en frutas, verduras, carnes magras y granos integrales, junto con 150 minutos semanales de actividad física moderada y dos sesiones de entrenamiento de fuerza.

El autoconocimiento corporal sigue siendo clave

Chaudhry defendió la revisión periódica del propio cuerpo como complemento necesario de los programas de detección. En Reino Unido, el cribado mamográfico comienza a los 50 años, pero la especialista considera que debería adelantarse a los 40, tal como ocurre en Estados Unidos y en parte de Europa, dado el aumento de casos en población joven.

Primer plano de dos personas abrazándose. Una lleva un suéter gris claro y abraza a la otra vestida con una chaqueta vaquera azul oscuro. Sus caras no son visibles.
Dos personas se abrazan afectuosamente, con una vestida de suéter gris y la otra con chaqueta vaquera, transmitiendo un profundo sentido de consuelo y apoyo mutuo en un entorno hogareño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ante un diagnóstico reciente, la recomendación final de la cirujana apunta a la contención emocional inmediata: acudir acompañada a las citas médicas, anotar la información recibida y preguntar de forma directa por el objetivo del tratamiento propuesto, sin sentir que las dudas sobre la apariencia física resultan superfluas frente a la gravedad de la enfermedad.

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