
Un episodio ocurrido en el pasado mes de junio volvió a instalar una preocupación recurrente en el deporte de alto rendimiento. Durante el partido entre la selección de Dinamarca y Ucrania, el futbolista danés Christian Eriksen se desplomó en el campo, un hecho que reactivó el debate sobre los riesgos cardíacos en atletas jóvenes y en plena condición física.
La situación, que tuvo amplia repercusión internacional, se sumó a antecedentes previos del propio mediocampista de 34 años, quien ya había atravesado un evento similar en la Eurocopa 2020.
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El nuevo episodio abrió interrogantes sobre la naturaleza de las afecciones cardíacas que pueden permanecer ocultas durante años y manifestarse de forma repentina en contextos de alta exigencia.
Patologías silenciosas en jóvenes deportistas
El análisis realizado por The Independent se centra en el trabajo de la organización benéfica Cardiac Risk in the Young, dedicada al estudio y prevención de muertes súbitas en menores de 35 años. Desde la institución se advirtió que una proporción relevante de estos casos responde a enfermedades cardíacas no diagnosticadas previamente.
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El director ejecutivo de la entidad, Dr. Steven Cox, describió un patrón repetido en el trabajo con familias afectadas. “Gran parte de nuestro trabajo consiste en regresar a comunidades donde, a menudo, la persona más en forma y saludable de un equipo deportivo tenía una afección cardíaca no diagnosticada y murió repentinamente”, señaló.
El especialista también remarcó que estos episodios no distinguen entre niveles de rendimiento ni contextos deportivos. La combinación entre actividad física intensa y condiciones cardíacas ocultas aparece como un factor de riesgo clave en este tipo de eventos.
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Exigencia física y enfermedades subyacentes
Entre las patologías citadas se encuentra la miocardiopatía arritmogénica, una afección en la que suele recomendarse evitar la competencia deportiva de alto nivel. El informe del medio británico destacó que estas enfermedades pueden desarrollarse sin síntomas evidentes durante largos períodos.
El Dr. Cox subrayó que el rendimiento deportivo elevado no excluye la existencia de una alteración cardíaca. “Aun con una afección cardíaca subyacente, se puede rendir a un nivel muy alto en el deporte”, afirmó.
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También detalló que muchos de estos casos se presentan en adolescentes y jóvenes en etapa de formación deportiva, cuando el esfuerzo físico sostenido puede actuar como desencadenante en organismos previamente no diagnosticados.
Debate sobre detección precoz
El foco sanitario se traslada a las estrategias de prevención mediante electrocardiograma (ECG). Diversas organizaciones impulsan su utilización como herramienta de cribado en jóvenes deportistas con el objetivo de detectar anomalías antes de un evento grave.
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El Dr. Cox describió el valor del procedimiento cuando es interpretado por especialistas. “El electrocardiograma es una herramienta increíblemente poderosa cuando lo interpreta un especialista”.

Sin embargo, la implementación generalizada del ECG continúa bajo discusión en el Reino Unido. El Comité Nacional de Cribado considera que la evidencia disponible aún no resulta suficiente para recomendar un análisis masivo en población joven, debido a la necesidad de mayor respaldo científico.
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Resultados de estudios y alcance clínico
La organización presentó una investigación con más de 100.000 jóvenes evaluados mediante programas de detección cardíaca. El estudio permitió identificar casos que derivaron en intervenciones médicas complejas, como la implantación de desfibriladores automáticos, marcapasos, trasplantes cardíacos y tratamientos de ablación.
En algunos pacientes, los dispositivos implantados activaron descargas que evitaron desenlaces fatales. El análisis buscó evaluar tanto las fortalezas como las limitaciones del cribado sistemático, con énfasis en la importancia de la interpretación especializada para reducir errores diagnósticos.
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Indicadores clínicos y factores de riesgo
El informe señaló que cerca del 80% de las muertes súbitas cardíacas en jóvenes se produce sin síntomas previos identificables. El porcentaje restante presenta señales que pueden incluir desmayos, dolor torácico, palpitaciones o dificultad respiratoria asociada al ejercicio.

El Dr. Cox subrayó la importancia de prestar atención a episodios de pérdida de conciencia durante la actividad física. También destacó el valor de los antecedentes familiares, especialmente muertes tempranas sin explicación clara.
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Además, los expertos recomiendan investigar fallecimientos en menores de 50 años sin causa evidente, debido a la posibilidad de que existan afecciones cardíacas no detectadas que se manifiesten de forma repentina bajo esfuerzo intenso.
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