
La perimenopausia y la menopausia suelen estar rodeadas de ideas erróneas sobre la edad en que aparecen, la sexualidad, la fertilidad, el peso y los tratamientos. Según EatingWell, esa desinformación puede hacer que muchas mujeres lleguen a esta etapa con miedo, dudas o expectativas equivocadas.
La menopausia es una etapa normal de la vida, aunque puede resultar confusa cuando los síntomas, el momento de aparición y las opciones de tratamiento cambian de una persona a otra.
PUBLICIDAD
El medio citado señala que el estigma, la escasez de conversaciones sobre la salud en la mediana edad y la creciente oferta de productos que prometen soluciones rápidas han alimentado muchos de estos mitos.
Mito 1: la menopausia ocurre a la misma edad para todas

Conviene distinguir entre menopausia y transición menopáusica. La menopausia es el momento que marca 12 meses sin menstruación, mientras que la perimenopausia es la etapa previa y no ocurre de golpe ni a una edad fija.
PUBLICIDAD
No existe una edad universal. Sweta Patel, ginecobstetra certificada, explicó que la transición “varía significativamente de una persona a otra” y que muchas mujeres empiezan a notar síntomas de perimenopausia en sus 40.
Mito 2: la menopausia marca el fin de una vida sexual activa

La idea de que esta etapa implica perder vitalidad, feminidad o sexualidad tiene más relación con mensajes culturales que con la realidad. Kari Hamrick, doctora y dietista-nutricionista, atribuyó la persistencia de ese mito a tabúes occidentales, a estándares de belleza centrados en la juventud y a la falta histórica de conversaciones sobre el tema.
PUBLICIDAD
Aun así, los cambios hormonales de esta transición pueden influir en la función sexual. Patel indicó que la caída del estrógeno puede causar menos lubricación vaginal, sequedad, cambios en la sensibilidad y molestias durante las relaciones sexuales.
Otros síntomas asociados a esta etapa, como los problemas de sueño, las variaciones del estado de ánimo y los cambios de peso, también pueden afectar la libido. Patel subrayó, según recogió el medio, que existen tratamientos eficaces para aliviar síntomas que interfieren con la sexualidad.
PUBLICIDAD
Mito 3: no se puede quedar embarazada durante la perimenopausia

La fertilidad disminuye con la edad, pero el embarazo todavía es posible durante la perimenopausia. Patel precisó que, mientras una mujer siga teniendo ciclos menstruales, incluso irregulares, aún puede ovular y concebir.
Por eso, la anticoncepción sigue siendo importante en esta etapa. La especialista añadió que los métodos basados en el calendario del ciclo pierden fiabilidad por la irregularidad menstrual.
PUBLICIDAD
Mito 4: un análisis de sangre dirá si estás en perimenopausia o menopausia

Para la mayoría de las personas, un análisis de sangre no es necesario para diagnosticar la perimenopausia o la menopausia.
Nanette Santoro, presidenta del consejo editorial del libro sobre menopausia publicado por el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, señaló que los síntomas y los cambios menstruales suelen ser indicadores claros, sobre todo en quienes tenían ciclos regulares y no usan hormonas, un dispositivo intrauterino hormonal u otros métodos que alteren el patrón natural.
PUBLICIDAD
En esos casos, las menstruaciones irregulares pueden indicar que la transición ya comenzó. Aun así, Santoro aclaró que los análisis sí pueden ser útiles en ciertas situaciones, como cuando una persona deja de menstruar antes de lo esperado y no presenta síntomas típicos, o cuando hay otras razones médicas para estudiar el cambio.
Mito 5: un suplemento “milagroso” curará los síntomas

No faltan suplementos dirigidos a mujeres de mediana edad, pero ninguno cura los síntomas de la menopausia. Santoro advirtió que este grupo suele ser objetivo frecuente de campañas de mercadotecnia.
PUBLICIDAD
Aunque esos productos no están sujetos a las mismas exigencias que los medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para demostrar seguridad, eficacia o veracidad en sus promesas.
Elizabeth Ward, dietista-nutricionista, añadió que algunos productos se promocionan con una estrategia que reempaqueta suplementos comunes y los vende como si fueran específicos para la menopausia o para mujeres de mediana edad. Eso, explicó, muchas veces implica un precio más alto sin que el producto funcione mejor que una versión estándar.
PUBLICIDAD
Mito 6: la menopausia causa aumento de peso

Es habitual atribuir a la menopausia el aumento de peso, sobre todo cuando hábitos que parecían funcionar a los 30 ya no resultan igual a los 40 o 50. La doctora Jenny Chamblain señaló que esa frustración puede hacer sentir que el cuerpo se salió de control, aunque la relación entre menopausia y peso es más compleja.
Los cambios hormonales de esta transición pueden influir en la zona donde el cuerpo acumula grasa, con más tendencia al abdomen. Al mismo tiempo, el envejecimiento provoca una pérdida gradual de masa muscular que también modifica el metabolismo.

Según Ward, el envejecimiento parece tener un papel mayor, porque reduce las calorías que el cuerpo quema en reposo. La especialista dijo a EatingWell que investigaciones en mujeres de mediana edad hallaron que, tras ajustar por edad, composición corporal y actividad física, la perimenopausia y la posmenopausia no se asociaron con una reducción de la tasa metabólica basal.
Otra investigación citada por Ward tampoco vinculó ese descenso con la menopausia ni con los niveles de estradiol o de hormona foliculoestimulante. La conclusión del texto es que los cambios de peso en la mediana edad son reales, pero la menopausia no es la única responsable.
Consejos para transitar esta etapa

El artículo recoge varias estrategias con respaldo científico para sobrellevar mejor esta transición. La primera es priorizar el sueño, ya que Chamblain describió los trastornos del descanso como una de las quejas más comunes y más perturbadoras de esta etapa.
La especialista indicó que la terapia cognitivo-conductual mejora el insomnio en mujeres con menopausia. También mencionó el ejercicio físico y las prácticas de atención plena o relajación como recursos útiles para dormir mejor.
Otra recomendación es controlar el estrés. Chamblain citó una revisión según la cual prácticas como la meditación, el yoga y la respiración profunda reducen ansiedad, depresión, estrés y problemas de sueño, y añadió que 10 minutos al día pueden ayudar a volver más manejables los síntomas.

El ejercicio regular aparece como otra herramienta central. Chamblain afirmó que el entrenamiento de fuerza contrarresta de forma directa la resistencia a la insulina y la desaceleración metabólica que los cambios hormonales aceleran. Además de ser una de las estrategias más eficaces para preservar la densidad ósea en la columna y la cadera después de la menopausia.
El texto también recomienda apuntar a 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado por semana y a dos o tres sesiones semanales de fuerza. Patel sostuvo que la terapia hormonal sustitutiva es uno de los tratamientos más eficaces para aliviar síntomas de la menopausia, aunque su conveniencia depende de la historia clínica, los síntomas y los factores de riesgo de cada persona.
Numerosas investigaciones respaldan la necesidad de un enfoque integral en el manejo de la menopausia. La North American Menopause Society (NAMS) recomienda abordar esta etapa mediante la combinación de intervenciones médicas y cambios en el estilo de vida, como el ejercicio regular, la alimentación equilibrada y el apoyo psicológico.

La institución subraya que la terapia hormonal puede ser eficaz para síntomas intensos, pero siempre debe personalizarse y evaluarse individualmente, priorizando la seguridad y la historia clínica de cada mujer.
Por su parte, la Clínica Mayo sostiene que la actividad física constante no solo ayuda a controlar el peso, sino que también reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y diabetes tipo 2 en mujeres posmenopáusicas.
El centro médico destaca que los ejercicios de resistencia y el entrenamiento de fuerza son esenciales para mantener la masa ósea y muscular, mientras que la actividad aeróbica contribuye a mejorar el estado de ánimo y la calidad del sueño.
Santoro planteó, en declaraciones recogidas por EatingWell, que las mujeres no deberían atravesar esta etapa en silencio. El mensaje final del artículo apunta a dejar de lado los mitos y a buscar apoyo médico para construir un plan adaptado a los síntomas y antecedentes de cada caso.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La dopamina y la segmentación de la memoria: claves para entender la percepción del tiempo en el cerebro
Nuevos hallazgos en neurociencia exploran el impacto de ciertos mensajeros químicos sobre la manera en que se identifican y distinguensucesos pasados, aportando una perspectiva novedosa sobre la experiencia temporal humana

“Abandonar el gluten en la dieta no tiene sentido para quienes no son celíacos”, alerta un nutricionista
Ismael Galancho advirtió que muchas personas cambian su alimentación por expectativas de peso o molestias digestivas, pero señaló que la clave es contar con una evaluación médica para evitar recortes innecesarios de nutrientes esenciales

De los 20 a los 40 años: cómo cambia el cuerpo y por qué el entrenamiento necesita ajustes, según un experto
El entrenador español José Ruiz reveló que la adaptación fisiológica se reduce de manera gradual y el margen para compensar malos hábitos se achica. Por qué repetir rutinas antiguas puede frenar el progreso y elevar el riesgo de fatiga

El rol oculto de la masa muscular en la salud metabólica y la pérdida de grasa
Nuevas perspectivas científicas analizan el impacto de la fuerza y la masa magra en la regulación energética, la sensibilidad a la insulina y la prevención de recaídas tras una dieta

Cuáles son las frutas que más ayudan a controlar el apetito y por qué no se trata solo de calorías
La combinación de agua y fibra refuerza la saciedad y puede reducir la ingesta diaria, mientras estudios asocian un mayor consumo con menor riesgo de obesidad y mejor salud metabólica en distintos grupos



