Cómo es la técnica de respiración que los cardiólogos recomiendan para bajar la presión arterial

Investigadores y médicos especializados explican cómo esta práctica actúa directamente sobre el sistema nervioso simpático, el principal responsable de la hipertensión

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Ilustración de un hombre sentado con los ojos cerrados, respirando hondo con espirales azules. Detrás, un corazón rojo con un tensiómetro. Fondo amarillo.
La presión arterial alta afecta a cerca de la mitad de los hombres en Estados Unidos y aumenta el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

La presión arterial alta afecta a cerca de la mitad de los hombres en Estados Unidos, una condición que suele pasar desapercibida hasta que los controles médicos empiezan a mostrar valores elevados en visitas sucesivas. Tener la presión por encima de los valores normales incrementa de manera directa el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, según detalla un artículo de GQ.

Los ejercicios de respiración profunda son una herramienta para ayudar a regular la presión arterial, tanto de forma inmediata como a largo plazo. “Antes de pensar que el destino está sellado, conviene tomar una respiración profunda. Literalmente.” La propuesta se fundamenta en estudios recientes y en la opinión de especialistas, quienes sostienen que una rutina de respiración consciente puede mejorar la salud cardiovascular.

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Cómo la respiración profunda afecta la presión arterial

La acción de respirar profundamente actúa directamente sobre el sistema nervioso simpático, conocido como el responsable de la respuesta de lucha o huida. Según Daniel Craighead, profesor adjunto de kinesiología en la Universidad de Minnesota, “un sistema nervioso simpático hiperactivo es un factor principal de la presión arterial alta, y los ejercicios de respiración ayudan a relajarlo y reducirlo”. Al disminuir la actividad de este sistema, se favorece la relajación del organismo, lo que contribuye a regular la presión arterial.

Vista cercana de una persona adulta midiéndose la presión arterial en el brazo con un tensiómetro digital. En la mesa hay varias frutas y botellas de agua.
La respiración profunda reduce la actividad del sistema nervioso simpático, un factor vinculado con la presión arterial alta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sunny Sharma, médico especialista en medicina del estilo de vida, agrega que las respiraciones más lentas y profundas no solo reducen la frecuencia cardíaca, sino que también ayudan a relajar los vasos sanguíneos. Esto, en conjunto, facilita el control de la presión arterial. Un metaanálisis de 2023 demostró que las técnicas de respiración tienen un “efecto modesto pero significativo” en la disminución tanto de la presión sistólica como diastólica.

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Tipos de ejercicios de respiración para reducir la presión arterial

Entre las técnicas más recomendadas por los especialistas, la respiración diafragmática o abdominal ocupa un lugar destacado. Se trata de inhalar profundamente por la nariz durante cuatro o cinco segundos, permitiendo que el abdomen se eleve, y luego exhalar lenta y completamente durante seis a ocho segundos. Abid Husain, cardiólogo y jefe de salud cardíaca en Hone Health, explica que “la exhalación es especialmente importante porque una exhalación más larga tiende a promover la relajación y la activación vagal”.

Representación digital de una red de vasos sanguíneos rojos y glóbulos rojos. Ondas de actividad y lecturas de presión arterial (140/90, 160/100) son visibles.
La respiración diafragmática propone inhalar por la nariz durante cuatro o cinco segundos y exhalar más lento para favorecer la relajación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra técnica popular es la respiración 4-7-8, que consiste en inhalar por la nariz durante cuatro segundos, mantener el aire en los pulmones siete segundos y luego exhalar por la boca durante ocho segundos. Sharma destaca que, para algunas personas, “la estructura resulta útil porque fomenta patrones de respiración más lentos y la atención plena”.

La respiración lenta, o respiración de ritmo lento, es otra modalidad citada en el artículo. Consiste en realizar entre cinco y seis respiraciones por minuto, manteniendo inhalaciones y exhalaciones de igual duración o con una ligera prolongación de la exhalación, lo que favorece el equilibrio autonómico y la variabilidad de la frecuencia cardíaca.

Frecuencia y práctica segura de los ejercicios de respiración

Los especialistas aconsejan realizar estos ejercicios de respiración profunda entre cinco y 10 minutos, una o dos veces al día. Husain recomienda practicarlos antes de dormir, tras situaciones estresantes o durante momentos de ansiedad, ya que “incluso unos pocos minutos pueden ser útiles para la regulación del sistema nervioso”. La clave es la constancia más que la intensidad, y los resultados sostenidos suelen requerir una práctica diaria durante al menos ocho a 12 semanas.

Presión arterial
Los especialistas recomiendan practicar ejercicios de respiración profunda entre cinco y 10 minutos, una o dos veces al día, durante al menos ocho a 12 semanas (crédito iStock)

Se insiste en la importancia de sentarse en una posición cómoda, evitar la hiperventilación y detenerse si aparece mareo. Además, es necesario consultar a un médico antes de comenzar si se padece alguna afección cardiovascular o respiratoria, para asegurar una práctica segura.

Alcance y limitaciones de la respiración profunda

Aunque los ejercicios de respiración profunda son eficaces, no constituyen una solución única para controlar la hipertensión. Los resultados, aunque positivos, son moderados, y estas técnicas deben integrarse dentro de un enfoque más amplio que incluya mejoras en la alimentación, actividad física regular, buen descanso, manejo del estrés, relaciones sociales saludables y, cuando sea necesario, tratamiento farmacológico. “Los mejores resultados suelen darse al combinar intervenciones”, subraya Sharma en el artículo de GQ.

El trabajo con la respiración es una herramienta de bajo costo, segura y fácil de incorporar a la vida diaria, pero nunca debe reemplazar el seguimiento médico ni otras medidas recomendadas para el manejo integral de la presión arterial.

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