Madrugadores o trasnochadores: qué se debe saber antes de cambiar los hábitos de sueño

La preferencia por la mañana o la noche se relaciona tanto con la personalidad y la genética como con las rutinas, sin que exista un único camino hacia el bienestar

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Ilustración dividida mostrando a una persona estirándose al amanecer y otra trabajando en una laptop de noche, con relojes y objetos de sus rutinas.
El cronotipo personal influye en la felicidad, pero no determina por sí solo el bienestar general, según Science Focus (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Madrugar realmente aporta mayor felicidad y éxito? La pregunta divide opiniones entre quienes arrancan el día al amanecer y quienes rinden mejor por la noche. Aunque la cultura popular suele vincular a los madrugadores con mayor productividad y satisfacción, la evidencia científica ofrece un panorama más matizado. Estudios recientes analizados por Science Focus señalan que la relación entre el cronotipo, el bienestar y la satisfacción personal es mucho más compleja de lo que parece.

La evidencia sugiere que quienes tienen una tendencia matutina suelen reportar mayor satisfacción y menos alteraciones del ánimo que los trasnochadores. Sin embargo, la realidad es más amplia: cerca del 60% de la población se ubica en un punto intermedio entre ambos extremos.

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En este contexto, el cronotipo influye, pero no define por completo los resultados. Según Science Focus, factores como la calidad del sueño, la personalidad y el entorno también juegan un papel clave en la felicidad.

La diferencia fundamental entre madrugadores y trasnochadores —conocidos como “cronotipos”— tiene que ver tanto con las horas preferidas para dormir y despertar, como con el momento del día en el que se alcanza el máximo rendimiento mental y físico.

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Hombre con pijama azul a rayas sentado en el borde de la cama estirándose. Un brillo verde difuminado cubre su pecho. Se ve una ventana luminosa.
Madrugadores tienden a reportar mayor satisfacción y menos problemas de ánimo frente a los trasnochadores, revela un análisis científico (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la vida cotidiana, los madrugadores suelen ser valorados socialmente. Sin embargo, los trasnochadores pueden presentar ventajas en trabajos nocturnos o tareas creativas que exigen rendimiento fuera de los horarios convencionales.

El cronotipo varía a lo largo de la vida. Por lo general, las mujeres tienden a ser madrugadoras con mayor frecuencia que los hombres. En la adolescencia, predominan los patrones nocturnos, aunque esta preferencia cambia gradualmente hacia rutinas matinales a medida que se avanza en edad.

Relación entre el cronotipo y la felicidad

El vínculo entre cronotipo y felicidad ha sido explorado por diversas investigaciones internacionales. Un estudio en la Dokuz Eylül University (Turquía) comprobó que los estudiantes de medicina con tendencia matutina presentaban mayores puntuaciones en encuestas de felicidad personal. Solo un 6,7% de los participantes era madrugador, frente a un 26,6% de trasnochadores, y la mayoría se encontraba en posiciones intermedias.

Entre las personas mayores —que tienden a ser más madrugadoras— la relación se mantiene. Según la University of Leipzig (Alemania), quienes prefieren levantarse temprano presentan mayor satisfacción vital y una menor vulnerabilidad a problemas del estado de ánimo. En contraste, los patrones nocturnos están asociados a más riesgo de síntomas depresivos, trastornos afectivos estacionales y complicaciones relacionadas con el consumo de sustancias.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Según la University of Leipzig, las personas mayores con cronotipo matutino presentan mayor satisfacción vital y menor vulnerabilidad emocional (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, Science Focus advierte que esta diferencia podría deberse, en parte, a que los trasnochadores suelen dormir menos y sufren más interrupciones del descanso, y no únicamente a los beneficios de madrugar por sí mismo.

Factores que explican las diferencias de bienestar

Existen varias explicaciones acerca de por qué madrugar puede estar ligado a ventajas emocionales. Entre los factores más citados se encuentran la mejor calidad y cantidad de sueño, que se asocian a más energía y a una regulación emocional más eficaz durante el día.

Desde la perspectiva de la personalidad, investigaciones de la University of Warwick (Reino Unido) destacan que los madrugadores tienden a puntuar alto en responsabilidad, una característica relacionada con orden, disciplina y ambición.

En cambio, la extroversión y la apertura a la experiencia aparecen más entre trasnochadores. Ambas dimensiones se ven influidas por factores genéticos y ambientales que también afectan el cronotipo.

Influencia de la edad y el género en el cronotipo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La inclinación a hábitos nocturnos es más común durante la adolescencia y tiende a desaparecer conforme avanza la edad (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preferencia matutina o nocturna no responde únicamente a una decisión individual, sino que se vincula con la edad y el género. Science Focus señala que es más frecuente adoptar costumbres nocturnas en la adolescencia, mientras que con el avance hacia la adultez y la vejez dominan las rutinas alineadas con la luz diurna.

Las mujeres tienen mayor probabilidad de desarrollar un cronotipo matutino. Esta tendencia repercute en su rendimiento y bienestar diarios. Los hombres, especialmente en edades tempranas, suelen inclinarse por hábitos nocturnos.

¿Se puede cambiar de cronotipo? Límites y consejos

La ciencia confirma que el cronotipo posee un fuerte componente hereditario, aunque puede modificarse hasta cierto punto. Factores como el horario laboral, el entorno familiar y los hábitos de sueño influyen sobre la predisposición natural hacia la mañana o la noche.

Entre las estrategias recomendadas destacan evitar dispositivos electrónicos antes de dormir, adelantar de forma paulatina la hora de acostarse y crear rutinas agradables al despertar.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los expertos en sueño recomiendan acciones personalizadas para adaptar el cronotipo a las necesidades individuales y mejorar la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, estudios preliminares de la University of Warsaw (Polonia) muestran que estos cambios no siempre implican una mejora del bienestar. Tras analizar una modificación estacional hacia hábitos matutinos en universitarios, no se evidenciaron aumentos significativos ni en el ánimo ni en la satisfacción vital, según Science Focus. En consecuencia, cambiar de cronotipo no garantiza, por sí solo, alcanzar mayores niveles de felicidad.

Las diferencias entre madrugadores y trasnochadores están respaldadas por la ciencia. Sin embargo, existen múltiples variables implicadas y no todas pueden controlarse individualmente. Science Focus recuerda que ni la genética ni los hábitos definen por completo el bienestar.

Encontrar satisfacción en la vida cotidiana y disfrutar de días activos facilita el descanso y hace que empezar la jornada con energía sea más sencillo y natural.

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