
Lejos de los tabúes que reinaron durante años, atravesar la menopausia ya no implica resignarse. Hoy, ante los cambios físicos y emocionales muchas mujeres buscan respuestas, consultan a profesionales, comparten experiencias y conversan sin reservas sobre lo que sienten.
En esta etapa, muchas experimentan sofocos, sudores nocturnos, alteraciones del sueño, sequedad o molestias en las relaciones sexuales, cambios en el estado de ánimo, dificultad para concentrarse o niebla mental, aumento de peso o dolor articular y muscular. La intensidad de estos síntomas varía en cada mujer y puede extenderse durante varios años alrededor del último periodo menstrual.
En ese marco, la Terapia Hormonal de la Menopausia (THM) dejó de ser un motivo de preocupación y hoy se sabe que puede ayudar a aliviar los síntomas y atravesar esta etapa con mayor bienestar, siempre bajo seguimiento médico.

El cambio de percepción tuvo un hito el año pasado, cuando en noviembre la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) retiró la advertencia de “recuadro negro” sobre riesgos cardiovasculares y oncológicos para la mayoría de los productos con estrógenos, lo que marcó un cambio de paradigma en el abordaje médico y social de la THM.
Según el comunicado de la FDA, este giro se sustentó en estudios que mostraron que las mujeres que inician la terapia hormonal dentro de los 10 años posteriores al comienzo de la menopausia logran una reducción en la mortalidad por todas las causas, además de una menor incidencia de problemas óseos, como fracturas o lesiones.
Las especialistas consultadas por Infobae coincidieron en que la THM es una herramienta efectiva y segura para muchas mujeres, siempre que se indique de manera personalizada y con seguimiento profesional. Y destacaron la necesidad de un enfoque integral que contemple tanto los aspectos físicos como emocionales.
El papel de las hormonas en la salud de la mujer

Ante la consulta de Infobae, Alejandra Belardo, jefa de Endocrinología Ginecológica y de Climaterio del Hospital Italiano, sintetizó: “No es que antes las hormonas eran malas y ahora son buenas. Las hormonas deben ser indicadas correctamente, para aquella mujer que lo necesita, con un control adecuado hecho por el especialista”.
“No hay que tenerles miedo: constituyen una estrategia de tratamiento que, ajustada a los requerimientos individuales, permite tener una perimenopausia, menopausia y postmenopausia plena y con excelente calidad de vida”, subrayó Belardo.
En tanto, Mercedes Manzioni, médica de Familia y líder del área de Atención Centrada en el Paciente y la Familia de CEMIC, destacó a Infobae que hoy “la expectativa de vida aumentó muchísimo, por lo cual tanto mujeres como hombres nos estamos adaptando a esta nueva etapa. Se está viviendo un nuevo momento, la perimenopausia y la menopausia ya no se asocian con la vejez. Hay un cambio cultural muy grande alrededor de este tema”.
Para la especialista, entre las opciones disponibles, “las terapias de reemplazo hormonal son una opción viable. Cuando no están contraindicadas, mejoran claramente la sintomatología asociada a esta etapa. Dependiendo de la mujer, se elegirá qué tipo de terapia de reemplazo es recomendable: ya sea estrógenos, progesterona, testosterona incluso”.
Una nueva forma de vivir la menopausia

En diálogo con Infobae, Laura Maffei, especialista en endocrinología clínica y directora de Maffei Centro Médico e Investigación Clínica Aplicada, habló de un cambio profundo: “La menopausia ya no es vista como envejecimiento y pérdida de vitalidad, hoy se considera un nuevo ciclo de oportunidades para el desarrollo personal. Muchas mujeres encuentran en esta etapa un momento revelador de descubrimiento y liberación. Al disminuir las exigencias familiares y laborales, el llamado ‘nido vacío’ se vive cada vez más como una oportunidad”.
Incluso en la sexualidad, Maffei señala que las necesidades y perspectivas se modifican: “Al no tener que preocuparse por la natalidad, muchas mujeres encuentran una liberación que les permite disfrutar de su sexualidad con mayor plenitud. Sin embargo, la disminución de estrógenos trae consigo nuevas necesidades de salud: hoy las mujeres son mucho más conscientes de que deben cuidar activamente su salud cardiovascular, vigilar la osteoporosis con énfasis en la prevención y prestar atención a los cambios metabólicos”.

La menopausia constituye una situación fisiológica y natural dentro del ciclo vital de la mujer, al igual que la adolescencia o la etapa reproductiva. En muchos casos, este proceso viene acompañado de síntomas que pueden afectar la calidad de vida. “Identificarlos resulta fundamental para poder abordarlos adecuadamente y definir si se requiere algún tipo de asistencia. A veces, el solo hecho de recibir conserjería o asesoramiento médico y comprender lo que está ocurriendo, ponerlo en palabras, ya tiene un efecto sanador”, agregó Belardo.
“En otros casos, es necesario intervenir con cambios en los hábitos de vida, medicación —ya sea hormonal o no hormonal— o ciertas suplementaciones, según las necesidades de cada mujer", señaló la jefa de Endocrinología Ginecológica y Climaterio del Hospital Italiano.
La especialista advirtió que en la era de los influencers de salud, “hay que prestar especial atención a los mensajes que circulan en las redes sociales pues, a veces, esto genera una tendencia a medicalizar la menopausia y no debería ser así".
Manzioni coincidió en que las THM ayudan a mejorar la sintomatología y “transitar este periodo de una forma mucho más amigable”, no obstante, agregó que “hay opciones para pacientes que tienen contraindicada la terapia hormonal, como tratamientos locales —óvulos vaginales, lubricantes— para aliviar síntomas como la sequedad”.
Una opción para aliviar síntomas vinculados a menopausia

Belardo mencionó que, desde fines del año pasado cuando la FDA retiró la advertencia de “black box” en las medicaciones hormonales, “hubo un boom en cuanto a los requerimientos de la terapia hormonal. Hoy recibimos muchas consultas de mujeres que quieren saber si son candidatas”.
Sin embargo, planteó que desde su punto de vista, esta modificación de la FDA es, en esencia, una cuestión administrativa: “Los efectos de la terapia hormonal los conocemos desde hace muchísimos años. No ha cambiado la indicación ni las contraindicaciones de la terapia hormonal; siguen siendo las mismas”. Lo que sí destaca como positivo es que ahora más mujeres acceden a información y esto ayuda a desmitificar la idea de que “las hormonas son malas”.
“Las hormonas son nuestra fuente de energía, de vida para las mujeres. El estrógeno es lo que nos permite ser mujeres, nos permite ser madres. Cuando los niveles de estrógenos bajan y aparecen trastornos en la calidad de vida, simplemente se los reemplaza. Utilizamos estrógenos y progesterona según las necesidades de la paciente, en diferentes esquemas y dosis”, explicó.
Según la especialista, hoy las mujeres llegan al consultorio informadas y preguntan directamente si pueden acceder a la terapia. En esos casos, el diálogo se centra en evaluar si presentan síntomas, si existe una ventana de oportunidad , y en función de la sintomatología y los factores de riesgo se determina la indicación. “Hay mujeres que si no tienen síntomas ni factores de riesgo, no necesitan usar la terapia hormonal”, sostuvo Belardo.
Estrategias para compensar la caída de estrógenos

En el consultorio, la doctora Maffei les explica a sus pacientes que la Terapia Hormonal de la Menopausia tiene por objetivo principal compensar la caída de estrógenos y aliviar síntomas que afectan la calidad de vida, como los sofocos, los trastornos del sueño y la sequedad. “La terapia viene a reemplazar ´en positivo´ una hormona que el cuerpo iba a recibir naturalmente, restableciendo un equilibrio necesario”, señaló.
Reconoce que durante años existió “mucho miedo en torno a este tema”, y aclaró que desde su rol “les transmito tranquilidad a mis pacientes de que los médicos especialistas sabemos perfectamente en qué casos indicarla y en cuáles no”.
La indicación de THM, subrayó, debe evaluarse de manera individualizada por un profesional de la salud, quien considerará la historia clínica para determinar si es segura y beneficiosa para cada mujer.
Para quienes no pueden o prefieren no utilizar terapia hormonal, Maffei explica que también existen alternativas eficaces. “Contamos con tratamientos hormonales de aplicación local —vaginal— que mejoran la lubricación y protegen la zona urogenital de forma muy segura, así como reguladores emocionales y otras opciones médicas para sobrellevar los síntomas”, detalló.
El estilo de vida es clave para aliviar los síntomas y ganar calidad de vida

Para acompañar a las mujeres que buscan atravesar la menopausia con plenitud y calidad de vida, Maffei recomienda un abordaje integral y personalizado:
- Gestionar el estrés: resulta clave, ya que el estrés crónico puede agravar sofocos, insomnio y tendencia a la depresión.
- Actividad física regular: combinar ejercicio aeróbico, ejercicios de fuerza y prácticas de armonización mental y corporal como yoga o tai chi.
- Ajustes nutricionales: seguir una dieta equilibrada adaptada al nuevo gasto energético, priorizando proteínas de calidad, control de peso y evitando el tabaquismo.
- Acompañamiento interdisciplinario: realizar consultas periódicas con ginecólogo, endocrinólogo, cardiólogo y nutricionista para un abordaje completo.
Las especialistas coincidieron en que ajustar los hábitos de vida es fundamental en esta etapa. La actividad física regular, la alimentación adecuada y el control del estrés aportan beneficios que ningún suplemento por sí solo puede garantizar.
Belardo advirtió: “La suplementación, y en esto me gustaría ser clara, no es necesaria ‘por si las dudas’. Los suplementos hay que tomarlos con respeto y solo cuando son necesarios; si no, pueden llegar a ser dañinos y hacer el efecto contrario al buscado”.
Tipos de terapia hormonal para la menopausia

Un reciente documento de la FDA describe los distintos tipos de terapia hormonal destinadas a aliviar los síntomas de la menopausia. Las opciones más frecuentes incluyen la terapia combinada sistémica (estrógeno y progestágeno), la terapia sistémica con estrógeno solo, la administración de progestágeno solo en casos específicos y la terapia local vaginal con estrógenos.
- Terapia combinada sistémica (estrógeno y progestágeno): esta modalidad integra estrógenos y progestágenos (análogos sintéticos o naturales de la progesterona) y está indicada para mujeres con útero. Suele administrarse en comprimidos o parches transdérmicos.
- Terapia sistémica con estrógeno solo: consiste en la administración exclusiva de estrógenos, disponibles en tabletas, parches, geles, aerosoles o anillos vaginales. Se recomienda principalmente a mujeres con histerectomía. En pacientes con útero, requiere la adición de un progestágeno para evitar el riesgo de hiperplasia o cáncer endometrial.
- Terapia sistémica con progestágeno solo: incluye únicamente progestágenos y se utiliza como complemento en mujeres con útero que reciben estrógenos sistémicos. Su objetivo es proteger el endometrio frente a los efectos proliferativos del estrógeno. Se administra habitualmente en forma de comprimidos.
- Terapia local vaginal con estrógenos: esta estrategia se orienta al tratamiento específico de síntomas urogenitales mediante la aplicación directa de estrógenos en la mucosa vaginal. Las presentaciones incluyen cremas, comprimidos, óvulos o anillos vaginales de liberación local.
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