
Las múltiples responsabilidades, el trabajo, el cuidado de hijos y padres mayores y las exigencias cotidianas pueden llevarnos al límite de nuestras energías y producir un estado de cansancio extremo, que va más allá de lo físico e invade la energía habitual y el estado de ánimo.
Se trata de un agotamiento emocional, que según la Mayo Clinic es una respuesta acumulativa al estrés sostenido, caracterizada por síntomas emocionales, físicos y de rendimiento. De acuerdo a la entidad, este agotamiento tiende a desarrollarse de forma gradual y no repentina.
Este fenómeno implica un proceso en el que el cerebro libera hormonas del estrés al interpretar las situaciones adversas como amenazas para la supervivencia, lo que potencia el desgaste emocional y físico. El reconocimiento temprano de estos síntomas podría facilitar la adopción de estrategias para minimizar su impacto en el bienestar integral.
Tres tipos de cansancio mental

Existen básicamente dos tipos de cansancio o fatiga:
- Cansancio físico: que se asocia a la actividad muscular prolongada o intensa, al descanso insuficiente o a déficits nutricionales.
- Cansancio mental: que se vincula a la sobrecarga cognitiva, la preocupación constante, el estrés o el insomnio.
Dentro del cansancio mental, se pueden distinguir el cansancio emocional, el sensorial y el social, explicó a Infobae la licenciada en Psicología Gabriela Martínez Castro (MN 18627), directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA).
“El cansancio emocional surge cuando las emociones se sostienen durante demasiado tiempo sin espacio para poder descargarlas. Las señales son sentir que no tenemos energía para vincularnos o empatizar. Aparecen la irritabilidad, la indiferencia afectiva, cuesta disfrutar de lo que antes nos daba placer. Nos agotamos ante conflictos o demandas emocionales, aunque sean pequeñas”, señaló la experta.
Por ejemplo, “sostener durante meses una situación tensa, como una relación difícil, una pérdida, o un cambio vital, puede dejarnos en un estado de apatía, falta de ganas, como si el alma pesara. Nos agotamos ante conflictos o demandas emocionales, aunque sean pequeñas”, describió la licenciada.

Por otro lado, está el cansancio sensorial, que es el agotamiento del sistema nervioso por un exceso de estímulos, como ruidos, pantallas, luces, conversaciones, tránsito o redes sociales, explicó Martínez Castro. Un ejemplo: “Después de un día entre consultas, notificaciones, tráfico y pantallas, el cuerpo pide apagarse, aunque no hayamos hecho esfuerzo físico”, afirmó la experta.
En tercer lugar, el cansancio social aparece cuando la interacción con los demás exige más energía de la que tenemos, dijo la psicóloga. “Por ejemplo, reuniones, eventos sociales, vínculos donde debemos sostener la conversación o el ánimo sin sentir una conexión real. Sucede cuando tenemos que ir a reuniones sociales sin tener ganas, simplemente porque estamos cansados”.
Finalmente, la experta resumió: “El tipo de cansancio emocional proviene de un exceso de carga afectiva, el sensorial de una sobreestimulación y el social de un exceso de interacción”.
Síntomas del agotamiento emocional

La liberación de hormonas del estrés representa el mecanismo central identificado por la Mayo Clinic en el desarrollo del agotamiento emocional. Este incluye síntomas emocionales, físicos y de rendimiento, según la entidad.
Los síntomas emocionales incluyen:
- Ansiedad
- Apatía
- Depresión
- Sentirse sin esperanza
- Sentirse impotente o atrapado
- Irritabilidad
- Falta de enfoque u olvido
- Falta de motivación
- Pensamiento negativo
- Nerviosismo
- Llanto

Los síntomas físicos incluyen:
- Cansancio
- Dolores de cabeza
- Falta de apetito
- Náuseas o dolor de estómago
- Sueño de mala calidad
- Dolor muscular o tensión muscular
Los síntomas de rendimiento incluyen:
- Dificultad para completar tareas diarias debido a responsabilidades.
- Incumplimiento de los plazos
- Aumento de las ausencias
- Aislamiento o fuga
- Menor compromiso en el ambiente de trabajo
- Ejecución de las tareas de trabajo de manera más lenta
Cómo reducir el impacto del estrés

La Mayo Clinic sugirió que focalizar la atención en hechos neutrales o positivos permite modificar la reacción automática de alarma. El cerebro, al identificar que la situación no es tan amenazante como parece, disminuye la liberación de hormonas del estrés y restaura parcialmente el equilibrio emocional.
“Cuando usted no puede cambiar un factor de estrés porque está fuera de su control, es crucial concentrarse en el momento presente. En el presente, se están produciendo muchos eventos neutrales o positivos. Cuando usted enfoca en este tipo de eventos, le da una perspectiva de lo que sucede a su alrededor. Esto le permite cambiar su enfoque lejos de los factores de estrés", explicó la entidad de salud,
Según la licenciada Martínez Castro, el agotamiento mejora con descanso real: “Sueño, vacaciones, desconexión emocional, si no hay sensación profunda de vacío ni alteración prolongada del ánimo”.
La licenciada brindó distintas estrategias para superar los distintos tipos de cansancio:

- El cansancio emocional: Realizar descansos emocionales, momentos sin exigencias afectivas, escribir, llorar si es necesario, meditar, conectar con la naturaleza.
- El cansancio sensorial: Reducir pantallas, pasar tiempo en silencio, escuchar música suave o sonidos naturales, baños de inmersión, meditación o una siesta breve.
- El cansancio social: Priorizar el tiempo con personas que generan bienestar y reconocer quiénes agotan para buscar descanso social y protegerse de la fatiga en situaciones exigentes.
Recomendaciones para recuperar la energía

- Mantener una dieta saludable y variada ocupa un lugar central según la Mayo Clinic, al proporcionar nutrientes necesarios para sostener la energía a lo largo del día.
- Realizar actividad física de intensidad moderada por al menos 150 minutos semanales. Este tipo de ejercicio podría incrementar la vitalidad general y mejorar la capacidad para enfrentar el estrés.
- Dormir entre 6-8 horas. El descanso nocturno es el principal regulador del metabolismo, la memoria y la función inmunológica. Se debe evitar pantallas al menos una hora antes de dormir, descansar en un ambiente oscuro, fresco y silencioso, y limitar la cafeína, el alcohol y las comidas pesadas antes del descanso.
- Reducir la exposición a noticias negativas. La clínica advirtió que el consumo excesivo de información sobre adversidades puede distorsionar la visión del entorno y reforzar los temores, por lo que minimizar estos estímulos durante períodos difíciles constituye una opción para preservar el equilibrio emocional.
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