
El cambio de alimentación en la infancia modifica el sistema inmunológico intestinal de manera profunda y duradera, según una investigación publicada en Nature Microbiology.
Un equipo internacional, encabezado por la doctora Lanlan Shen y el doctor Li Yang, demostró que la transición de la leche materna a los alimentos sólidos desempeña un papel clave en el desarrollo de las defensas intestinales durante los primeros años de vida.
La introducción de alimentos sólidos, en sustitución de la leche exclusiva, reconfigura el microbioma intestinal y expone al sistema digestivo a una mayor diversidad de microorganismos. De acuerdo con Nature Microbiology, este proceso activa una respuesta inmune controlada, que entrena a las células madre para responder con mayor eficacia ante futuras amenazas y puede influir en la reducción de enfermedades intestinales en la adultez.
La investigación, realizada en laboratorios del Baylor College of Medicine y la Tongji University, verificó que el contacto con una diversidad microbiana más amplia durante el destete fomenta un entrenamiento inmunológico que persiste después de la infancia.

Cómo la alimentación en la infancia modifica la memoria inmunológica intestinal
Durante el destete, la variedad de microbios en el intestino aumenta considerablemente. La denominada “reacción de destete” produce una inflamación breve y regulada, que prepara el sistema inmunológico intestinal para desafíos posteriores. La doctora Shen explicó a Nature Microbiology que este cambio expone el intestino de los bebés a una gama mucho mayor de microbios, cuyos estímulos actúan directamente sobre las células madre intestinales y orientan el desarrollo de la inmunidad local.
Los científicos analizaron cómo estas células, responsables de la renovación continua de la mucosa intestinal, conservan una memoria epigenética de las señales microbianas recibidas. Detectaron que el cambio del microbioma durante el destete modifica los patrones de metilación del ADN, un marcador epigenético que regula genes inmunitarios esenciales.
El estudio identificó que la reprogramación epigenética afecta especialmente a los genes de clase II del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC II). Según la profesora Shen, estos genes permiten que las células epiteliales intestinales se comuniquen con las células inmunes y distingan entre microbios beneficiosos y amenazas.
Durante el destete, los genes MHC II pierden metilación en puntos clave, lo que facilita su activación mucho tiempo después del estímulo inicial. El doctor Yang, primer autor del estudio, indicó que este proceso genera una memoria inmune en la capa epitelial del intestino.
Incluso cuando las células madre se convierten en células intestinales maduras, conservan esa impronta epigenética y pueden responder de manera más rápida y robusta frente a infecciones futuras, ampliando la protección adquirida durante la infancia.

Estos hallazgos, presentados por Nature Microbiology, sugieren que la programación inmunológica en la infancia puede condicionar la capacidad defensiva frente a enfermedades mucho tiempo después, debido a la permanencia de los cambios en las células madre intestinales.
La influencia de la microbiota y los antibióticos en la salud intestinal
El impacto del destete sobre el sistema inmune depende, en gran medida, del tipo de microorganismos presentes en el intestino. El estudio demostró que las bacterias grampositivas son fundamentales, ya que estimulan la producción de interferón gamma (IFN γ) y promueven compuestos bioactivos como los ácidos grasos de cadena corta y el alfa-cetoglutarato. Estas sustancias son esenciales para la reprogramación epigenética de las células madre.
La administración de dosis bajas de penicilina a ratones jóvenes eliminó un número considerable de bacterias beneficiosas. La profesora Shen expuso a Nature Microbiology que, en ausencia de estos microorganismos, no se produjo la reprogramación epigenética esperada en las células madre intestinales.
El uso temprano de antibióticos redujo la expresión de los genes MHC II, debilitando las defensas y aumentando la susceptibilidad a enfermedades graves, como la colitis o el cáncer de colon en la adultez.

El momento de este entrenamiento inmunológico resulta crucial: si ocurre durante la “ventana crítica de desarrollo”, el efecto protector puede durar largos periodos. Por el contrario, cuando la reprogramación se intenta fuera de esa ventana, las células madre intestinales presentan una menor capacidad de adaptación. El doctor Yang subrayó que existe un periodo específico en el que el microbioma intestinal puede moldear la inmunidad a largo plazo.
Nuevas vías para prevenir enfermedades inflamatorias del intestino
El trabajo publicado en Nature Microbiology destaca la relevancia de estos procesos en la prevención de enfermedades inflamatorias como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas patologías suelen manifestarse en la adolescencia o adultez joven, pero los datos sugieren que podrían tener su origen en desequilibrios inmunológicos formados desde la primera infancia.
La investigación respalda la relación entre el uso de antibióticos durante los primeros meses de vida y un aumento del riesgo de enfermedades inflamatorias intestinales años más tarde. Las interrupciones tempranas en el microbioma intestinal pueden impedir la formación de una memoria inmune protectora.
El equipo de Nature Microbiology señala la necesidad de identificar las comunidades microbianas o los metabolitos que favorecen la respuesta inmunológica durante la infancia. Detectar estos factores podría permitir el desarrollo de nuevas estrategias dietéticas para fortalecer la salud intestinal y reducir la incidencia de enfermedades crónicas.

El futuro de la investigación sobre el microbioma intestinal
Aunque los resultados proceden de experimentos en modelos animales, ofrecen indicios valiosos para la investigación médica en humanos. Los autores recomiendan actuar con cautela al extrapolar estos hallazgos y destacan la importancia de definir cuáles microorganismos resultan más beneficiosos para el desarrollo de la inmunidad intestinal humana.
Las políticas de salud pública y las guías de alimentación infantil podrían beneficiarse de estas evidencias, optimizando la prevención de enfermedades digestivas y otros trastornos ligados al sistema inmune. Investigaciones futuras intentarán aplicar estos mecanismos al contexto clínico y formular recomendaciones basadas en biomarcadores epigenéticos detectados desde la infancia.
Comprender cómo la dieta y la composición del microbioma intestinal influyen en la inmunidad durante la infancia puede sentar las bases para estrategias de prevención más efectivas, adaptadas a las características de cada población.
Los investigadores que comunicaron estos avances en Nature Microbiology coinciden en que el diseño de dietas específicas para promover el entrenamiento inmune intestinal en los primeros años podría ayudar a reducir el riesgo de enfermedades a lo largo de toda la vida.
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