
Siete de cada diez argentinos con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) desconocen su diagnóstico, una realidad que afecta a aproximadamente 2 millones de personas en el país y que pone en evidencia la necesidad de mejorar la detección y el acceso a tratamientos innovadores para esta afección respiratoria progresiva.
La EPOC se caracteriza por la limitación crónica del flujo de aire. Se manifiesta a través de cuatro síntomas principales
- Tos persistente
- Dificultad para respirar
- Opresión en el pecho
- Fatiga.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta enfermedad es la cuarta causa de muerte a nivel global y su prevalencia se incrementa con la edad. Los últimos datos oficiales de Argentina son de 2017 e indican que más de 2 millones de personas mayores de 40 años la padecen. A pesar de su impacto, se estima que el 70% de los pacientes ignora que sufre la enfermedad, lo que retrasa el inicio de tratamientos que podrían mejorar su calidad de vida.
El Dr. Marcos Hernández, jefe de Servicio del Laboratorio Pulmonar del Sanatorio Mater Dei, advirtió que la progresión gradual de los síntomas lleva a que muchas personas se adapten a una menor capacidad respiratoria, atribuyendo sus limitaciones a la edad o al sedentarismo. El especialista subrayó la importancia de consultar a tiempo y realizar una espirometría, un estudio sencillo e indoloro que permite medir la funcionalidad pulmonar y detectar la enfermedad en etapas tempranas.

Factores de riesgo
Sin duda, el tabaquismo representa la principal causa de EPOC, pero existen otros factores de riesgo relevantes. De esta forma los factores de riesgo son los siguientes:
- Tabaquismo
- Exposición prolongada a humo de leña o carbón en ambientes cerrados
- Contaminación ambiental
- Inhalación de polvo y sustancias químicas en el ámbito laboral —como ocurre en la minería, la construcción, la industria textil o la agropecuaria—
Por otra parte, ciertos antecedentes genéticos pueden desencadenar o acelerar el desarrollo de la enfermedad.
El Dr. Manuel Ibarrola, coordinador del Servicio de Neumonología del Sanatorio Güemes, destacó que en zonas rurales de Argentina la exposición a humos de leña o carbón es especialmente significativa, lo que incrementa el riesgo de EPOC incluso en personas no fumadoras.
Cómo se diagnostica y se trata la EPOC
El Dr. Ibarrola recomendó que cualquier persona con síntomas respiratorios persistentes evalúe su función pulmonar mediante una espirometría.
El diagnóstico de EPOC no debe basarse en la autopercepción de los síntomas, ya que existen múltiples causas que pueden provocar manifestaciones similares. El Dr. Hernández enfatizó que “es importante no autodiagnosticarse ni resignarse a vivir con falta de aire. Hay múltiples causas que pueden dar síntomas similares, y un diagnóstico preciso es la base para recibir el tratamiento adecuado y empezar a vivir mejor”.

Las exacerbaciones —episodios de aumento de tos, moco o dificultad respiratoria— requieren tratamiento específico y pueden derivar en cuadros graves que incluso demanden internación.
Aunque la EPOC no tiene cura, los avances terapéuticos actuales permiten controlar los síntomas, reducir las exacerbaciones y mejorar la calidad de vida, incluso en casos severos. El Dr. Ibarrola señaló que “hace pocos años, un paciente con EPOC avanzada tenía muy pocas opciones. Hoy, con las nuevas herramientas que tenemos, podemos lograr que personas en estadios severos vuelvan a realizar actividades que habían abandonado. La clave está en iniciar el tratamiento en forma precoz y mantenerlo de forma continua, con el adecuado seguimiento médico”.
Cómo actuar si se tiene algún síntoma de EPOC
Ante la sospecha de EPOC, los especialistas recomiendan estas cinco acciones:
- Consultar a un médico neumonólogo
- Evitar el consumo de tabaco
- Evitar la exposición a contaminantes
- Mantener las vacunas al día (antigripal, antineumocócica, VSR, COVID-19)
- Seguir el tratamiento prescripto sin interrupciones no indicadas por el profesional.
Los expertos concluyeron que “la EPOC es prevenible y tratable. Reconocer los síntomas, confirmar el diagnóstico con estudios y acceder a las opciones terapéuticas actuales son pasos fundamentales para que la falta de aire no limite la vida”.

La OMS advierte que quienes sufren de esta enfermedad también tienen un mayor riesgo de padecer otros problemas de salud como:
- Infecciones pulmonares (por ejemplo, gripe o neumonía)
- Cáncer de pulmón
- Enfermedades del corazón
- Debilidad en los músculos y osteoporosis
- Depresión y ansiedad.
La EPOC forma parte del Plan de Acción Mundial de la OMS para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles (ENT) y de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
En 2024, la OMS actualizó los datos sobre esta patología, ubicándola como la séptima causa de mala salud y la tercera causa de muerte en el mundo, con 3,23 millones de defunciones en 2019.
El 90% de las muertes por EPOC en menores de 70 años se produce en países de ingresos medianos y bajos. Además, quienes padecen EPOC presentan mayor riesgo de infecciones pulmonares, cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas, debilidad muscular, osteoporosis, depresión y ansiedad.
La OMS confirma que la contaminación del aire y el tabaquismo son los principales desencadenantes de la enfermedad. En países de ingresos altos, el tabaquismo está involucrado en más del 70% de los casos de EPOC, mientras que en países con menos recursos, el consumo de productos tabáquicos representa entre 30% y 40% de los casos.

Aunque la EPOC se considera una enfermedad crónica, puede mejorar si se evita el tabaco y la exposición a aire contaminado, se mantienen las vacunas al día y se accede a tratamientos farmacológicos, oxígeno y rehabilitación pulmonar.
La OMS impulsa intervenciones esenciales para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades respiratorias crónicas en la atención primaria, así como programas para el abandono del tabaco y la promoción de hábitos saludables. Entre las estrategias de prevención y tratamiento, destaca la reducción de la exposición al humo de tabaco, el fortalecimiento de los servicios de rehabilitación pulmonar y la promoción de soluciones energéticas domésticas no contaminantes para disminuir la exposición a contaminantes en los hogares.
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