
La popularidad de las dietas de eliminación, impulsada por la búsqueda de bienestar y tendencias en redes sociales, ha alertado a especialistas en alergias alimentarias. Aunque muchas personas adoptan estos regímenes para controlar afecciones como el eccema, el síndrome de intestino irritable o la enfermedad celíaca, expertos advierten que prescindir de ciertos alimentos sin supervisión médica puede aumentar el riesgo de desarrollar nuevas alergias, incluidas reacciones graves tras reintroducir los alimentos.
Así lo recoge National Geographic, que subraya la preocupación de la comunidad médica, especialmente ante el aumento de estas prácticas en personas con antecedentes alérgicos.
Dietas de eliminación
Eliminar ciertos alimentos durante períodos prolongados puede afectar el equilibrio del sistema inmunológico, ya que el concepto de tolerancia oral resulta central en este contexto. Brian Vickery, jefe de alergia e inmunología y director del programa de alergias alimentarias en el Children’s Healthcare of Atlanta de la Universidad de Emory, explica que el intestino desempeña un papel esencial al diferenciar entre estímulos peligrosos y beneficiosos.
El tracto gastrointestinal, que contiene la mayor concentración de linfocitos inmunitarios del cuerpo, procesa más de 30 kilogramos de proteínas alimentarias y billones de microbios cada año. La capacidad de defenderse de agentes nocivos e ignorar aquellos inocuos depende de la tolerancia oral: un proceso en el que el sistema inmunitario suprime de forma activa las respuestas a proteínas alimentarias, lo que ayuda a prevenir alergias.
Tolerancia oral: por qué existen riesgos de nuevas alergias

Michael Pistiner, director de Defensa, Educación y Prevención de Alergias Alimentarias en el Food Allergy Center del MassGeneral Hospital for Children, resalta que la exposición temprana y continua a los alimentos resulta esencial para establecer y conservar la tolerancia, sobre todo en la infancia. La protección de la tolerancia oral persiste a lo largo del tiempo si se mantiene la exposición regular.
Investigaciones recientes en inmunoterapia oral muestran que ingerir con frecuencia el alimento problemático es necesario para mantener el efecto de desensibilización. Por el contrario, eliminar de manera prolongada un alimento puede dificultar este proceso y favorecer la aparición de nuevas alergias.
Las consecuencias de eliminar alimentos sin guía médica se evidencian en recientes estudios. Anne Marie Singh, profesora y jefa de la División de Alergia, Inmunología y Reumatología en la Universidad de Wisconsin-Madison, lideró una investigación con casi 300 niños con eccema sometidos a dietas de eliminación.
Singh explicó a National Geographic que, tras reintroducir los alimentos retirados, se incrementó de manera significativa el riesgo de reacciones alérgicas, incluidas respuestas inmediatas potencialmente graves. El 19% de los niños experimentó nuevas reacciones alérgicas inmediatas al volver a consumir los alimentos, pese a no tener antecedentes previos de alergia. De estos casos, el 30% correspondió a anafilaxia, una reacción potencialmente mortal.
El riesgo también afecta a adultos. En un estudio independiente con 30 adultos que desarrollaron alergias a alimentos previamente tolerados, el 70% había realizado dietas de eliminación antes de la aparición de la alergia. La mitad experimentó anafilaxia y el 80% presentaba condiciones alérgicas previas, como alergias ambientales, asma o eccema.

En personas sin antecedentes alérgicos, la probabilidad de desarrollar nuevas alergias después de una dieta de eliminación es mucho menor, de acuerdo con la información de National Geographic.
Recomendaciones de expertos y duración de la dieta
Los especialistas señalan la importancia de adaptar las estrategias al perfil de cada paciente. Anne Marie Singh advierte que, cuando existe mayor predisposición alérgica, el riesgo asociado a las dietas de eliminación es superior.
Pistiner agrega que, en lactantes con eccema, estas dietas pueden resultar especialmente perjudiciales, ya que la introducción temprana de alimentos es esencial para el desarrollo de la tolerancia. Es por eso que recomiendan que los niños bajo dietas de eliminación cuenten con supervisión médica rigurosa, a fin de garantizar seguridad nutricional y un crecimiento adecuado.
El tiempo de seguimiento de la dieta influye en el riesgo de desarrollar nuevas alergias. Singh señala en National Geographic que un periodo de dos a cuatro semanas suele bastar para evaluar si existen mejoras y evitar la pérdida de tolerancia oral con el consiguiente riesgo al volver a consumir el alimento.
En casos de síntomas leves, los expertos consideran que la eliminación completa del alimento no siempre es necesaria. Mantener pequeñas cantidades toleradas en la alimentación puede ayudar a conservar la tolerancia oral y, al mismo tiempo, dar alivio a las molestias.
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