
El frío extremo obliga a abrigarse más, pero también presenta un desafío silencioso: proteger la piel de la sequedad, el enrojecimiento y las grietas que pueden surgir durante una ola polar.
Expertos dermatológicos de Cleveland Clinic y Mayo Clinic advierten que la exposición a bajas temperaturas y ambientes calefaccionados puede afectar seriamente la salud cutánea, por lo que es crucial adoptar rutinas de cuidado específicas para evitar daños a la epidermis.
Impacto de las bajas temperaturas y calefacción
El invierno genera una combinación de factores que perjudican la salud de la piel. La vasoconstricción, como consecuencia de las bajas temperaturas, y la calefacción, que eleva la temperatura, provocan una pérdida de humedad en la epidermis.

Frente a este escenario, los especialistas insisten en la importancia de comprender cómo el frío afecta la piel y qué hábitos pueden marcar la diferencia.
“El invierno trae consigo un combo de factores que impactan en la salud de la piel: la vasoconstricción disminuye el flujo de oxígeno y nutrientes, y la calefacción reseca el aire de los ambientes, generando una pérdida de humedad en la epidermis”, explica la Dra. Andrea Pascual, dermatóloga del CMC Mendoza de Boreal Salud (MP: 6866).
De acuerdo con Cleveland Clinic, la humedad ambiental disminuye tanto en el exterior como en interiores, lo que favorece la deshidratación cutánea. Especialistas de esta misma institución detallaron que la piel retiene la humedad gracias a los aceites naturales que forman una barrera protectora. Sin embargo, el frío extremo y el uso de productos inadecuados pueden debilitarla, provocando pérdida de agua y sequedad.
Por su parte, los expertos de Mayo Clinic señalaron que el aire frío y seco, junto con los cambios bruscos de temperatura, afectan especialmente a las zonas más expuestas, como el rostro, las manos y los labios.

Consecuencias para la piel: sequedad y riesgo de infecciones
La piel expuesta al frío puede presentar una variedad de síntomas, como tirantez, descamación, enrojecimiento, picazón y grietas.
Según Cleveland Clinic, la sequedad extrema puede derivar en fisuras que, en casos graves, pueden llegar a sangrar. En ese sentido, dermatólogos de Mayo Clinic, advirtieron que la piel agrietada y seca tiene un mayor riesgo de infecciones, ya que el rascado rompe la barrera protectora y facilita la entrada de bacterias y virus.
Además, el frío puede agravar enfermedades dermatológicas preexistentes, como dermatitis, rosácea o psoriasis. La falta de humedad y la exposición a irritantes pueden desencadenar brotes o empeorar los síntomas en personas con estas afecciones. El cuero cabelludo tampoco está exento: la caspa tiende a intensificarse durante el invierno, según los especialistas de Mayo Clinic.
Seis consejos para el cuidado de la piel en invierno

Frente a estos riesgos, los dermatólogos recomiendan una serie de hábitos y ajustes en la rutina diaria para proteger la piel durante la ola polar. Además, coinciden en la importancia de mantener la hidratación, limpiar la piel de forma suave y protegerse del sol, incluso en días nublados.
1. Hidratación y cuidados adecuados: es fundamental beber suficiente agua y aplicar cremas hidratantes tanto por la mañana como por la noche para mantener la barrera cutánea.
2. Limpieza suave: se recomienda usar productos hipoalergénicos y evitar jabones o detergentes con fragancia, ya que estos pueden alterar la barrera natural de la piel.
3. Protección solar: aunque la radiación solar es menor en invierno, los rayos ultravioleta siguen siendo perjudiciales.

4. Cuidado de labios y manos: los labios son una de las zonas más sensibles de la piel, por lo que requieren hidratación frecuente con bálsamos específicos. Las manos, expuestas a lavados constantes y desinfectantes con alcohol, también tienden a resecarse.
5. Evitar calor directo y contrastes térmicos: el contacto inmediato con estufas, radiadores o duchas muy calientes puede dañar la piel. Los expertos sugieren mantener una temperatura moderada y evitar cambios bruscos de temperatura.
6. Productos adecuados: los dermatólogos prefieren cremas y ungüentos sobre las lociones, ya que estas últimas suelen contener más alcohol y fragancias que pueden irritar la piel. Se recomienda buscar productos con ingredientes como ceramidas y ácido hialurónico, que ayudan a restaurar la barrera cutánea.

“El frío no solo incómoda: también puede generar consecuencias visibles y molestas si no se actúa a tiempo. La clave está en prevenir, proteger y mantener una rutina de cuidado constante”, señaló la Dra Pascual.
Recomendaciones para grupos de riesgo
Algunas personas requieren cuidados especiales durante el invierno. Según Cleveland Clinic, los adultos mayores de 40 años tienen la piel más seca debido a la disminución natural de la producción de aceites. En estos casos, la aplicación regular de hidratantes es clave.
Las personas con antecedentes de dermatitis, eczema, rosácea o psoriasis también deben ser especialmente cautelosas, ya que el frío y la falta de humedad pueden agravar sus síntomas. El estrés y el consumo de cafeína pueden empeorar la rosácea, mientras que la falta de exposición solar afecta negativamente a quienes padecen psoriasis.
En el caso del cuero cabelludo, la caspa tiende a intensificarse en invierno, por lo que los expertos de Mayo Clinic sugieren alternar diferentes marcas de champú anticaspa para evitar la pérdida de eficacia.
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