Un estudio advierte sobre el deterioro temprano en el cartílago de la rodilla en adultos jóvenes sin síntomas visibles

Investigadores consultados por Women´s Health alertan sobre signos articulares en personas menores de 40 años que podrían pasar desapercibidos sin un control médico adecuado

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Más de la mitad de
Más de la mitad de los adultos jóvenes presentan lesiones leves de cartílago en la rodilla según un estudio reciente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más de la mitad de los adultos jóvenes presentan daño temprano en el cartílago de la rodilla. Un estudio destaca la importancia de la prevención y el control del peso para preservar la movilidad articular desde edades tempranas

Más del 50% de los adultos jóvenes, entre 30 y 40 años, muestran signos tempranos de daño en el cartílago de la rodilla, incluso sin síntomas visibles. Así lo indica un estudio reciente publicado en la revista Osteoarthritis and Cartilage, cuyos resultados fueron reportados por Women’s Health. El trabajo cuestiona la idea de que el deterioro articular es exclusivo de personas mayores y pone en evidencia la necesidad de adoptar estrategias preventivas antes de los 40 años.

Estudio: metodología y hallazgos principales

La investigación, basada en la Cohorte de Nacimiento del Norte de Finlandia, evaluó a 297 personas con una edad promedio de 33,7 años.

El deterioro articular puede comenzar
El deterioro articular puede comenzar antes de los 40 años, incluso sin síntomas evidentes, revela la investigación (Freepik)

Los participantes se sometieron a resonancias magnéticas y análisis de sangre para examinar el estado de sus rodillas. De acuerdo con Women’s Health, más de la mitad presentó lesiones leves en el cartílago, un tejido esencial para el movimiento articular sin fricción.

El cartílago desgastado es un factor clave en el desarrollo de la artritis, tradicionalmente asociada al envejecimiento.

Sin embargo, el estudio reveló que el 25% de los participantes también tenía daños en la articulación entre la tibia y el fémur, y espuelas óseas estaban presentes en más de la mitad del grupo. A pesar de estos hallazgos, la mayoría de los participantes no reportó molestias evidentes.

Aunque el cartílago no se
Aunque el cartílago no se regenera, mantener un peso saludable y ejercicios de bajo impacto ayudan a prevenir su desgaste (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Dra. Natasha Trentacosta, especialista en medicina deportiva del Cedars-Sinai Orthopaedics de Los Ángeles, explicó a Women’s Health que muchas de las lesiones observadas eran menores. “No estamos hablando de artritis severa ni de hueso contra hueso, sino de los primeros signos de daño en el cartílago”, detalló.

Factores asociados: peso, edad y predisposición genética

Entre los principales factores que explican el daño precoz en las rodillas, los especialistas mencionan el índice de masa corporal (IMC). El estudio detectó que muchas personas afectadas tenían un IMC superior al recomendado. Según la Dra. Trentacosta, el sobrepeso o la obesidad aumentan considerablemente la presión sobre las articulaciones, lo que puede acelerar el desgaste y causar artritis prematura.

El estudio vincula el índice
El estudio vincula el índice de masa corporal elevado con mayor presión en las rodillas y artritis prematura (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, el Dr. Jason P. Womack, jefe de la División de Medicina Deportiva en la Facultad de Medicina Robert Wood Johnson de Rutgers, afirmó que el desgaste del cartílago es un proceso natural asociado a la edad. “Nuestro cartílago se deteriora con el tiempo; es un proceso fisiológico”, comentó el especialista en declaraciones reproducidas por Women’s Health.

La genética también juega un papel relevante. El Dr. Joseph J. Ciotola, cirujano ortopédico del Mercy Medical Center de Baltimore, explicó que “en la mayoría de los casos, la artritis tiene un componente hereditario”, lo que hace que algunas personas sean más propensas al daño articular, independientemente de su estilo de vida o nivel de actividad.

Detección temprana y síntomas

Identificar el daño en etapas iniciales puede resultar difícil, ya que no siempre se presentan síntomas claros. La Dra. Trentacosta indicó que rigidez o dolor al estar activo, especialmente por la mañana, pueden ser señales de advertencia. En fases más avanzadas, podrían aparecer hinchazón o enrojecimiento.

Resonancias magnéticas o radiografías son
Resonancias magnéticas o radiografías son herramientas clave para confirmar lesiones en ausencia de síntomas externos visibles (Freepik)

Cuando los cambios afectan principalmente a la articulación patelofemoral (zona de la rótula), el dolor puede intensificarse al permanecer sentado por mucho tiempo, al subir escaleras o al realizar ejercicios como zancadas o sentadillas. El Dr. Ciotola advirtió que, en ausencia de signos externos, solo una resonancia magnética o una radiografía pueden confirmar el daño.

Estrategias de prevención y manejo

Aunque el daño en el cartílago no puede revertirse, existen medidas eficaces para evitar su progresión. El Dr. Womack aclaró que “no se regenera ni se cura como otros tejidos del cuerpo, pero sí es posible prevenir un deterioro mayor”.

Entre las recomendaciones más destacadas se encuentran:

  • Mantener un peso saludable para reducir la presión sobre las rodillas.
  • Practicar ejercicio regular, priorizando rutinas de bajo impacto.
  • Fortalecer los músculos que rodean la articulación para mejorar la estabilidad.

El Dr. Ciotola sugirió adaptar los entrenamientos de personas activas, enfocándose en proteger las rodillas con ejercicios adecuados, como natación o bicicleta estática.

Los ejercicios de bajo impacto,
Los ejercicios de bajo impacto, como la natación o la bicicleta estática, protegen las rodillas y fortalecen las articulaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desgaste como parte del envejecimiento

Finalmente, el Dr. Womack enfatizó que el desgaste articular es parte del proceso natural de envejecimiento. “Todos desarrollaremos algún tipo de daño con el tiempo”, expresó en Women’s Health, y agregó que el tratamiento médico solo es necesario cuando hay dolor o una disfunción significativa.

Los hallazgos divulgados por Women’s Health refuerzan la idea de que la vigilancia temprana, el control del peso y la adaptación del ejercicio físico son claves para preservar la salud articular, incluso en personas jóvenes que aún no experimentan síntomas.

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