
Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista British Journal of Sports Medicine ha arrojado luz sobre una estrategia sencilla, pero altamente efectiva, para mejorar la salud cardiovascular.
Según la investigación liderada por Emmanuel Stamatakis, profesor de Actividad Física, Estilo de Vida y Salud de la Población en la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad de Sídney, unos pocos minutos diarios de actividad física vigorosa incidental, repartidos en pequeñas ráfagas, pueden tener un impacto en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares graves, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.
La investigación se centró en más de 22.000 personas, de entre 40 y 69 años, que no realizaban ejercicio formal en su tiempo libre. Los participantes utilizaron dispositivos de seguimiento de actividad durante una semana, lo que permitió a los investigadores medir los episodios de actividad vigorosa no planificada en su vida cotidiana.
Este tipo de actividad, conocida como “vigorous intermittent lifestyle physical activity” (VILPA), incluye acciones breves e intensas como subir escaleras rápidamente, caminar a paso acelerado o realizar tareas domésticas a alta velocidad.

Los resultados de la investigación, que monitoreó la salud cardiovascular de los participantes durante un promedio de ocho años, evidenciaron una relación directa entre estos episodios de actividad y una reducción drástica en el riesgo de sufrir problemas cardíacos.
El hallazgo más destacado del estudio fue que las mujeres que realizaron un promedio de 3,4 minutos diarios de VILPA redujeron en un 45% su probabilidad de padecer eventos cardiovasculares mayores, como infartos o insuficiencia cardíaca, en comparación con aquellas que no realizaron ningún tipo de ejercicio vigoroso.

Incluso una cantidad mínima, de tan solo 1,2 minutos diarios, estuvo asociada con una disminución del 30% en el riesgo de problemas cardíacos graves y un 33% menos de probabilidades de sufrir un infarto.
Además, las mujeres que lograron estos niveles mínimos de actividad también experimentaron una reducción del 67% en el riesgo de insuficiencia cardíaca, lo que subraya la efectividad de incorporar movimientos breves pero intensos en la rutina diaria.
Los beneficios de esta práctica, sin embargo, no se limitaron únicamente a las mujeres. Aunque el impacto fue menor en los hombres, aquellos que acumularon al menos 5,6 minutos diarios de VILPA vieron una reducción del 16% en el riesgo de eventos cardiovasculares mayores, en comparación con los hombres que no realizaron estas actividades.
Según los investigadores, esta diferencia podría deberse a que, en promedio, los hombres tienden a tener niveles iniciales más altos de aptitud física, lo que hace que los beneficios adicionales del ejercicio incidental sean menos pronunciados.
El análisis utilizó datos del UK Biobank, una base de datos biomédica que recopila información detallada de salud de cientos de miles de residentes del Reino Unido. Los participantes llevaron dispositivos de monitoreo casi constantemente durante siete días entre 2013 y 2015, lo que permitió a los investigadores registrar de manera precisa las actividades físicas diarias y correlacionarlas con los datos de salud cardiovascular recopilados a través de registros hospitalarios y de mortalidad hasta noviembre de 2022.
Este enfoque metodológico riguroso garantizó la fiabilidad de los resultados y permitió a los científicos aislar el impacto específico del VILPA frente a otros factores de estilo de vida.
El profesor Stamatakis, autor principal del estudio, destacó que el VILPA es una alternativa particularmente prometedora para personas que no tienen tiempo, recursos o motivación para participar en ejercicios estructurados, como ir al gimnasio o practicar deportes.
Subir escaleras, cargar bolsas de compras pesadas o jugar activamente con niños o mascotas son formas simples de aumentar la intensidad de nuestra actividad diaria sin necesidad de un plan de ejercicios formales“, explicó a Science News, Stamatakis.

Además de las implicaciones prácticas, los hallazgos tienen un fuerte componente de salud pública. Según estimaciones, menos del 20% de los adultos de mediana edad o mayores realizan ejercicio regular, lo que deja a una gran proporción de la población en riesgo de enfermedades cardiovasculares. El VILPA, al ser parte de las actividades cotidianas, elimina muchas de las barreras asociadas al ejercicio tradicional, como la falta de tiempo o de acceso a instalaciones deportivas.
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