
Los alimentos procesados, baratos, convenientes y amados por muchos han demostrado, una vez más, que son dañinos para nuestra salud. Un mayor consumo de estos alimentos se asoció con un mayor riesgo de enfermedad del corazón y muerte, según un estudio publicado recientemente en el Journal of the American College of Cardiology.
Ingerir una sola porción de alimentos ultraprocesados, entre los que se incluyen papas fritas, dulces, chocolate y hamburguesas, puede aumentar el riesgo de morir de una enfermedad cardíaca, muestra el informe. Investigadores de la Universidad de Nueva York utilizaron datos de un estudio de 3.003 adultos de mediana edad para examinar el efecto de los alimentos procesados en las enfermedades cardiovasculares.
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Cada porción diaria de alimentos ultraprocesados, como una sola barra de proteína o una lata de gaseosa, se asoció con un aumento del 7% en el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y un incremento del 9% en el riesgo de morir debido a enfermedad coronaria. “Nuestros hallazgos se suman a un creciente cuerpo de evidencia que sugiere los beneficios cardiovasculares de limitar los alimentos ultraprocesados”, dijo Filippa Juul, autora principal del estudio.
Aun así, para Juul los alimentos procesados son “omnipresentes” en nuestras dietas. Incluso, las opciones aparentemente saludables, como las barras de proteínas, los cereales para el desayuno y la mayoría de los panes producidos industrialmente, están llenos de conservantes y azúcar, sal y grasa añadidas.
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Aunque sabemos que son malos para nuestra salud, los alimentos ultraprocesados representan más de la mitad de las calorías diarias en la dieta estadounidense promedio, por ejemplo. “Dado que la mala alimentación es un importante factor de riesgo modificable para las enfermedades cardíacas, representa un objetivo crítico en los esfuerzos de prevención”, aseguró Juul.
Los autores recomendaron gravar los alimentos procesados como las bebidas con azúcar agregada como un posible incentivo para reducir el consumo. También reconocieron la necesidad de ofrecer opciones más nutritivas y asequibles, especialmente para las poblaciones que históricamente han carecido de ese acceso.
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“Se necesitan estrategias para toda la población, como impuestos a las bebidas azucaradas y otros alimentos ultraprocesados, y recomendaciones sobre los niveles de procesamiento en las pautas dietéticas nacionales”, advirtió Juul. Eso es si los gobiernos quieren reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados y, a su vez, ayudar a las personas a llevar un estilo de vida más saludable. “Por supuesto, también debemos implementar políticas que aumenten la disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad de alimentos nutritivos y mínimamente procesados, especialmente en poblaciones desfavorecidas”, agregó la autora.
“En última instancia, el objetivo debe ser hacer que la elección no saludable sea la opción difícil y la opción saludable la opción fácil”, escribieron los especialistas Robert J. Ostfeld y Kathleen E. Allen en un editorial que acompaña al estudio.
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Los investigadores utilizaron datos del Framingham Offspring Study para examinar el papel que juegan los alimentos ultraprocesados en las enfermedades cardiovasculares (ECV). Después de excluir a los participantes con enfermedades cardiovasculares preexistentes o datos faltantes, el estudio incluyó a 3.003 adultos de mediana edad con una edad promedio de 53,5 años. Más de la mitad de los participantes eran mujeres, el 33,1% había recibido 16 años o más de educación y dos tercios eran fumadores o exfumadores. En general, el 5,8% tenía diabetes y el 19% tenía presión arterial alta, con una prevalencia de ambos más alta entre quienes comen muchos alimentos ultraprocesados.
Los investigadores examinaron las incidencias de accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas y otros problemas relacionados que aparecen repentina y lentamente con el tiempo. Esto se dividió en enfermedades cardiovasculares duras, que incluyen muerte coronaria no repentina, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, y cardiopatía coronaria severa (enfermedad cardíaca coronaria), muerte súbita y ataque cardíaco.
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Durante un promedio de 18 años de seguimiento, ocurrieron un total de 648 eventos cardíacos, incluidos 251 casos de enfermedad cardiovascular repentina y 163 casos de enfermedad coronaria repentina entre los involucrados en el estudio. Hubo 713 muertes durante el período de seguimiento, incluidas 108 muertes por enfermedades cardiovasculares. Los participantes con la mayor ingesta de alimentos ultraprocesados tuvieron tasas de incidencia más altas en comparación con los que consumieron la menor cantidad de alimentos ultraprocesados.
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