
Por primera vez, este 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia, unificando todos los tipos de leucemia en un solo día. La Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA) aprovechó esta iniciativa para manifestar su preocupación por las crecientes dificultades que están enfrentando los pacientes para recibir los medicamentos en tiempo y forma.
“A diario nos contactan pacientes que nos refieren que se les ha frenado la entrega de la medicación para su leucemia crónica, cuando esas interrupciones pueden atentar contra el control que venían logrando de su enfermedad. Las leucemias agudas necesitan que el tratamiento se inicie inmediatamente después del diagnóstico, por lo que es inadmisible que se demore el acceso a estos tratamientos, porque la enfermedad no espera”, sostuvo Fernando Piotrowski, director ejecutivo de ALMA.
En las últimas décadas, se avanzó enormemente en el control de varias leucemias. Son paradigmáticos los casos de la mieloide crónica (LMC) y de la linfocítica crónica (LLC): que hoy cuentan con medicaciones que llevan la enfermedad a niveles indetectables en forma sostenida y, en el caso de la LLC, 9 de cada 10 pacientes pueden frenar el tratamiento luego de un año sin que la enfermedad regrese.

Para las leucemias agudas, como la mieloide aguda (LMA), también empieza a haber avances significativos. Históricamente, se la trata con quimioterapia intensiva y un perfil de pacientes determinado puede llegar a tener indicación de trasplante de médula ósea. Ahora, para las personas que por edad o estado de salud general tienen contraindicada la quimioterapia, el uso combinado de dos drogas, que están aprobadas y disponibles en nuestro país, reduce el riesgo de muerte un 34% e incrementa la sobrevida un 50% más que si solo se usa una de ellas. Utilizándolas juntas, mejoran las tasas de remisión completa y los pacientes viven más.
“Nos entusiasman mucho los avances de la medicina, pero es clave que las innovaciones sean acompañadas por los prestadores públicos y privados, para que los pacientes puedan recibir en tiempo y forma, sin interrupciones, tratamientos de calidad, siendo enfermedades donde no hay tiempo que perder”, remarcó Piotrowski.
Las actualizaciones de los vademécums y de las guías de tratamiento de los prestadores, enfatizaron desde ALMA, no siguen el ritmo de las innovaciones científicas y hay personas que no pueden acceder a estas nuevas medicaciones y deben recurrir a la justicia, sumando angustia, desgaste e incertidumbre a su situación.

Para los pacientes, un diagnóstico de leucemia es un cimbronazo total: produce un shock que a algunos les lleva tiempo sobrellevar y no todos cuentan con un entorno familiar y social que les dé el soporte que necesitan desde lo emocional y también práctico, logístico, para atender las necesidades cotidianas ante esta nueva realidad.
“En ALMA, somos pacientes que pasamos por esto, por eso estamos para acompañar, para orientar, para mostrar que se puede salir adelante, porque la leucemia no es sinónimo de muerte, ni mucho menos. Pero es muy duro si a todo eso que se atraviesa hay que sumarle obstáculos burocráticos que sólo generan complicaciones y ponen en riesgo la evolución de la enfermedad”, reconoció Fernando Piotrowski.
Llegar al diagnóstico
La leucemia mieloide aguda es la más común (36% de los casos), la linfocítica crónica representa el 30% y es la más frecuente en adultos, la mieloide crónica, un 11,5% y la linfoblástica aguda es la más común en menores de 8 años (11% del total).

Las leucemias están entre las enfermedades oncohematológicas más frecuentes, aunque son de difícil sospecha porque sus manifestaciones tienden a ser algo inespecíficas. Entre los signos o síntomas más comunes, se encuentran la anemia, el dolor muscular u óseo, el cansancio sin hacer esfuerzos, hematomas sin causa aparente, sudoración nocturna y fiebre que no baja.
“Ante estos síntomas, es recomendable acudir a una guardia o consultorio donde se indicará la realización de un sencillo análisis de sangre y, ante una leucemia, el médico verá inmediatamente los niveles descontrolados de glóbulos blancos. Luego, otros estudios más específicos determinarán la clase de leucemia y darán información para determinar el tipo de tratamiento más conveniente para cada caso”, puntualizaron desde ALMA.
En cualquiera de las situaciones, agregó Piotrowski, el abordaje suele ser más sencillo si la enfermedad se encuentra en sus primeras etapas y no si ya ha avanzado en forma significativa”.
Las distintas leucemias comparten algunas características: se originan en la médula ósea y las células que enferman son glóbulos blancos. Además, los síntomas en general son algo inespecíficos y la persona acude a la guardia por alguna descompensación o, en ocasiones, se diagnostica en forma fortuita.
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