
Todavía suele confundirse la pérdida de gas, con la intoxicación por monóxido de carbono (situación potencialmente mortal) Pero se trata de dos situaciones diferentes por las que se puede atravesar. Y es muy importante conocer las diferencias, pues puede salvar vidas.
- Ante un escape de gas domiciliario, el riesgo principal es otro, el gas natural o envasado tiene un “olor característico” que de manera artificial se le agrega mercaptano, y es el olor “azufre” o al de “ huevo podrido” y se hace a propósito, para poder ser identificado rápidamente.
Pues al sentir ese olor, estaríamos frente a una señal de alarma.
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- En cambio el monóxido de carbono (CO) es un gas altamente tóxico que se produce por la mala combustión de materiales como por ejemplo: gas, leña, carbón, kerosene.
El gran peligro es la falta de olor, además de que no tiene color, ni sabor, y las personas al inhalarlo no se dan cuenta.
Más allá del agregado al gas natural o envasado, muchas veces no todas las personas logran detectarlo de la misma manera.

Las personas que tienen Anosmia (falta de olfato) o Hiposmia (disminución del olfato) pueden no advertir, y ocurre también cuando las personas en general adultos mayores están transitando por cuadros de virosis, enfermedades respiratorias crónicas, trastornos cognitivos o la propia Presbiosmia (pérdida fisiológica del olfato)
Puede ocurrir que el olor inicial sea leve apenas perceptible, pero al permanecer durante horas en el ambiente, puede desarrollarse una Adaptación Olfatoria, en ese caso el cerebro dejaría de percibir ese estímulo constante y se acostumbraría al olor, mientras el gas continúa acumulándose.
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Produciéndose de esta manera la posibilidad en principio de una explosión, lo que luego llevaría a incendios, intoxicaciones entre otros.
Por lo que debe dejar muy claro que la ausencia de percepción de los olores de este tipo” No garantiza seguridad”. Por lo que se aconseja que en hogares donde viven personas mayores con alteraciones olfatorias, se debe:
- Realizar controles periódicos de los diferentes artefactos.
- Mantener una ventilación adecuada.
- Revisación de llave de gas.
- Y considerar la instalación de detectores de gas, de monóxido de carbono y también de humo ( ante cortocircuitos impredecibles)

En resumen en caso de existencia de pérdida de gas que no es detectada, el gas se acumula en el ambiente cerrado, de manera progresiva en ese lugar, y en algún momento, cuando alcanza una concentración determinada, el aire se vuelve inflamable. Y cualquier chispa puede desencadenar una explosión como por ejemplo.
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- Encender la luz.
- Conectar un artefacto electrodoméstico.
- Usar el celular cerca de la fuga de gas.
- Prender un fósforo.
- O el propio funcionamiento normal de la heladera.
Por lo que ante una fuga de gas el verdadero peligro no siempre es el olor, es la acumulación silenciosa que puede transformarse en explosión en segundos.
Sí nos referimos a la intoxicación por monóxido de carbono, estamos hablando del “Enemigo Invisible”
La intoxicación por monóxido de carbono (CO) ocurre generalmente por artefactos mal instalados, no controlados, por falta de ventilación, termotanques o calefones ubicados en lugares no indicados,(como baños o dormitorios) con fallas, por ejemplo que manche al propio aparato o a la pared, o que se encuentren en lugares cerrados (se aconseja que se instalen en pasillos generalmente, y no en el baño o en el cuarto de dormir)
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También se debe tener mucho cuidado con la presencia de braseros encendidos, o conductos obstruídos.de los artefactos.
Y estos casos se tratan de un combustible que al no tener olor, color ni sabor (es insípido, inodoro e incoloro) y pueden ser extremadamente peligrosos y costar la vida de las personas que están en el ambiente.
Los síntomas suelen confundirse con cuadros virales, o cansancio:
- Dolor de cabeza.
- náuseas.
- Vómitos.
- Desorientación.
- Visión borrosa.
- Somnolencia.
- Coma.
- Daño neurológico
- Muerte por asfixia química.
Esto ocurre porque el monóxido de carbono (CO) que ingresa al organismo a través de los pulmones y rápidamente pasa a la sangre, se une a la hemoglobina de la misma con una afinidad entre 200 a 250 veces mayor que la del oxígeno.
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Y forma la carboxihemoglobina. El oxígeno (O2) es reemplazado y no se libera a las células, provocando de esta manera una HIPOXIA CELULAR SEVERA que afecta principalmente al cerebro y al corazón y también los músculos.
Ante la sospecha de intoxicación se debe:
- Abrir puertas y ventanas.
- Apagar los artefactos.
- Salir inmediatamente del lugar en caso de mantener el conocimiento y/o sacar a las personas expuestas.
- Consultar de manera urgente.
- Traslado a centro de complejidad.

Siempre:
- Los artefactos deben ser controlados por personal (gasistas) matriculados.
- La llama debe ser siempre azul.
- Evitar braseros en lugares cerrados.
- Evitar mantener prendidas las chimeneas todo el día, pues consumen leña o carbón vegetal, combustibles que liberan partículas y gases que irritan las vías aéreas superiores, los ojos, y afectan la salud en general.
- Ventilación adecuada.
- Revisar siempre los conductos, y rejillas de ventilación (que no estén tapados).
En el caso puntual de termotanques o calefones, siempre lo más seguro es apagar el piloto, cuando el aparato no se usa, y en especial de noche, más aún ante una ventilación deficiente.
Aunque se trata de una llama pequeña, esa combustión incompleta en un ambiente cerrado puede generar concentraciones muy peligrosas del monóxido de carbono, y no se debe restar importancia.
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Los equipos modernos ya vienen con una válvula de seguridad, en caso de que la llama se apague accidentalmente se cortaría inmediatamente el suministro, en cambio sí el piloto se apaga con la llave abierta representa un riesgo gravísimo.
También se puede apagar por la acumulación de sarro o sea de minerales como calcio, magnesio que son sedimentos que se solidifican y se depositan en el fondo del tanque, por ello, la importancia de la limpieza que debe ser realizada con regularidad en el tiempo.
Ignorar un escape de gas es un gran riesgo y pero ignorar la acumulación de monóxido de carbono es una sentencia de muerte.
Dra. Stella Maris Cuevas
MN: 81701
Médica otorrinolaringóloga - Experta en olfato – Alergista
Ex-presidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires
(AOCBA)
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