El VIH es una infección tratable y ahora se abre la esperanza de que sea también curable. (Centers for Disease Control and Prevention/Centers for Disease Control and Prevention)
El VIH es una infección tratable y ahora se abre la esperanza de que sea también curable. (Centers for Disease Control and Prevention/Centers for Disease Control and Prevention)

Por Valeria Román

El modo en que los diferentes equipos médicos trataron tanto al denominado "paciente de Londres" como al "paciente de Berlín", quien desde hace 12 años vivía con el virus del sida y tenía leucemia es casi imposible de llevar a gran escala: los trasplantes pueden ser rechazados y desarrollar complicaciones.

Lo que ellos sí consiguieron es controlar el cáncer que sufrían y a la vez consiguieron la remisión del virus del sida. Y se identificó cuál es la clave para que ese camino haya tenido éxito en los dos pacientes:  una mutación de la proteína CCR5 que impide al virus infiltrarse y replicarse.

"Los pacientes de Berlín y de Londres permitieron identificar la proteína que es aliada del VIH, y las terapias para desactivarla estarían disponibles en menos de 10 años. Es probable que se desarrollen estrategias que incluyan la modificación de la proteína CCR5. Esperamos que estén disponibles, aunque podrían no ser masivas", dijo a Infobae Jane Deayton, profesora e investigadora en la Universidad Queen Mary de Londres y consultora honoraria en Barts Health NHS Trust. La científica Deayton colabora con el científico Ravindra Gupta, líder del estudio sobre el paciente de Londres, que se publicó en la revista Nature del 5 de marzo.

Los hallazgos de Gupta fueron presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), en Seattle, Estados Unidos.  (Reuters)
Los hallazgos de Gupta fueron presentados en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), en Seattle, Estados Unidos.  (Reuters)

De acuerdo con la doctora Deayton, "la mutación de la proteína CCR5 ha sido de interés para los científicos como un blanco para encontrar una cura para las personas viviendo con el virus del sida". En la actualidad, la infección es considerada una condición tratable para aquellas personas que tienen acceso a la terapia antiretroviral. Esa terapia puede mantener o restaurar la función inmunológica y está asociada a una expectativa de vida normal. Según la Junta de Coordinación del programa ONUSIDA la meta es poner fin a la epidemia del sida como amenaza para la salud pública para el año 2030. En 2017, había 37 millones de personas viviendo con el virus y sólo el 57% accedía al tratamiento con antirretrovirales.

La cura de la infección, es decir, la remisión sostenida de la viremia en ausencia de terapia, "sigue siendo una prioridad para muchos investigadores y pacientes". A partir de que se difundió el caso del paciente de Berlín, varios equipos de científicos se han puesto a estudiar mejor el rol de la proteína CCR5 y su mutación. "Por el momento, aún no se cuentan con las técnicas para hacer la modificación de CCR5 a gran escala. Hay varios ensayos a pequeña escala en voluntarios humanos que demuestran que una eventual terapia que bloquee CCR5 tiene un efecto transitorio", afirmó. Uno de esos ensayos se presentó esta semana en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones oportunistas en Seattle, Estados Unidos.

Entre 2000 y 2016, la tasa de mortalidad por HIV aumentó entre los jóvenes, mientras que entre los adultos se muestra un descenso (Shutterstock)
Entre 2000 y 2016, la tasa de mortalidad por HIV aumentó entre los jóvenes, mientras que entre los adultos se muestra un descenso (Shutterstock)

Más allá de algunas diferencia entre el paciente de Berlín -Timothy Ray Brown- que recibió dos trasplantes y radioterapia, y que al paciente de Londres sólo se le practicó un trasplante simple; en ambos casos la clave fue la mutación proteica llamada CCR5, que se encuentra sobre la superficie de algunas células del sistema inmune.

El VIH utiliza a la proteína gen delta 32- CCR5  para infectar a las células del ser humano. Pero si esa proteína está mutada, el virus no puede avanzar.

Después del paciente de Berlín, hubo tres casos siguientes de trasplantes en los que se eligieron al donante con el gen CCR5 y se demostró que ocurría una supresión del virus. Al seguirse esos casos, se detectó de nuevo la presencia del virus en la sangre, aunque demorada, sugiriendo que la mutación CCR5 es necesaria para proteger contra el efecto de rebote.

"Hay similitudes y diferencias importantes entre el paciente de Berlín y el de Londres, que sirven para mejorar la comprensión de los mecanismos subyacentes", dijo la profesora. "En ambos casos, los donantes eran personas la mutación CCR5", subrayó Deayton.

Deayton colabora con el doctor Gupta, quien lideró el estudio del paciente de Londres, en otro trabajo en camino. Estudian los casos de los "controladores de élite" del virus del sida, que son un subconjunto pequeño de personas que viven con el VIH y que pueden mantener cargas virales reducidas por años, sin tomar los medicamentos antirretrovirales.

¿Qué opina de los procedimientos que se usaron en los casos del paciente Berlín y el paciente de Londres?, preguntó Infobae.

"Desde el caso del paciente Berlín hasta ahora con el paciente de Londres, el procedimiento debería ser considerado para cada persona viviendo con VIH que requiera trasplante de células madre hematopoyéticas para cáncer. Sin embargo, encontrar un donante compatible es extremadamente difícil. Es por eso que no sucedió antes. En primer lugar, se necesita un tejido compatible para el trasplante no sea rechazado y que el donante homocigota tenga la mutación CCR5 (que se estima que se encuentra en el 1% de la población caucásica). Por lo cual, tanto en el caso del paciente de Berlín como en el de Londres fueron afortunados al encontrar un donante y que los trasplantes fueran exitosos, a pesar de que se tratan de procedimientos riesgosos".
Más allá de ambos casos, la mirada está puesta en el desarrollo de otras terapias que sí pueden ser escalables para más pacientes, como los bloqueadores del gen CCR5 u otras formas en experimentación para imitar al efecto que tuvieron los trasplantes pero sin la necesidad de que los pacientes con VIH pero sin cáncer pasen por procedimientos tan riesgosos para alcanzar la remisión sostenida. En diferentes laboratorios, esos bloqueadores ya están siendo testeados para tratar la infección por VIH y otras afecciones, como el cáncer. De hecho, en en 2015 se difundieron los resultados de un experimento en el que se usó la técnica de edición genética para promover la protección contra el VIH al usar líneas celulares en el laboratorio y ratones.

En abril del año pasado, el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Estados Unidos, publicó su experimentación con monos macacos y pareció adelantarse a las noticias presentadas en la Conferencia de Seattle. (Getty)
En abril del año pasado, el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Estados Unidos, publicó su experimentación con monos macacos y pareció adelantarse a las noticias presentadas en la Conferencia de Seattle. (Getty)

El científico que lideró la investigación fue Christopher Peterson del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en la que infectaron a los animales con el VIH y al usar las técnicas de edición genética en células de la médula ósea, se lograron reducir los reservorios del virus que tienen riesgo de reactivarse, según publicaron en la revista PLOS Pathogens.

A través de ese tipo de estudios, están explorando el uso de la edición genética para introducir la mutación CCR5 dentro de las células madre del propio paciente. Por el momento, los científicos ya demostraron que fueron capaces de remover las células madre de la médula ósea de animales sanos, editar el gen CCR5, y trasplantar las células para volver a implantarlas en el mismo animal, donde las células con la mutación se multiplicaron exitosamente. En definitiva, se buscan desarrollar terapias celulares basadas en la edición de CCR5 para cerrarle la puerta al virus del sida.

SEGUI LEYENDO