Es imprescindible actuar con rapidez ante un ACV, para salvar la mayor cantidad de neuronas y la vida (iStock)
Es imprescindible actuar con rapidez ante un ACV, para salvar la mayor cantidad de neuronas y la vida (iStock)

Un ataque cerebral se produce cuando una parte del cerebro deja de recibir sangre por la oclusión de una arteria. Sin oxígeno, las células cerebrales pueden sufrir daño o morir, y causar diferentes efectos según en qué parte del cerebro se produzca y si es hemorrágico o no.

El accidente cerebrovascular (ACV) es la primera causa de invalidez en los adultos y es la segunda causa de muerte. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de personas sufren un ACV por año en todo el mundo y alrededor de 5 millones quedan con secuelas permanentes.

No tratados a tiempo, los accidentes cerebrovasculares pueden causar la muerte o dejar distintas secuelas irreversibles en el cuerpo

De ahí que la detección ante los primeros síntomas y la inmediata atención se vuelvan vitales para reducir la posibilidad de muerte y la discapacidad permanente. "En el momento en que se detectan los síntomas, es clave recurrir a un centro especializado de atención para mitigar sus consecuencias. Los pacientes tienen un margen de tres horas para que un tratamiento rápido cambie su sobrevida y evolución", señaló el médico neurocirujano Iván Aznar, presidente del Colegio Argentino de Neurología (Cani).

El reconocido diseñador Laurencio Adot se encuentra internado en la terapia intensiva del Sanatorio de los Arcos luego de haber sufrido un ACV hemorrágico, cerca de las 14 de este lunes. Pese a que desde su círculo íntimo transmiten mensajes esperanzadores acerca de su cuadro, se supo que el pronóstico es reservado y los médicos aguardan en estas horas su evolución, además del resultado de los estudios clínicos que le realizaron.

Fuentes cercanas al diseñador contaron que Adot se descompensó ayer pasado el mediodía, luego de haber realizado por la mañana su rutina de ejercicios como lo hacía desde hace dos años, cuando hizo un cambio radical en su vida, que incluyó la incorporación de alimentación saludable y actividad física.

"Había entrenado una hora antes de descompensarse y la rutina fue absolutamente normal -contó a Infobae Enzo Pérez, su amigo y personal trainer-. El entrenamiento combina ejercicios de musculación con una rutina cardiovascular suave".

"Ante la aparición de los síntomas, es imprescindible que la persona concurra al centro especializado más cercano. La capacidad de salvar su vida depende de eso, ya que cuanto antes se lo trate más posibilidades tendrá de no tener consecuencias del ACV. No hay que esperar a que los síntomas se pasen y pedir ayuda", agregó Aznar.

Señales de alerta que no deben pasar inadvertidas:

– Entumecimiento, falta de sensación, debilidad o parálisis repentinas en la cara, brazos o piernas, especialmente en un solo lado del cuerpo.
– Confusión súbita, problemas repentinos para hablar o entender.
– Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.
– Dificultad para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación súbitos.
– Dolor de cabeza súbito y severo sin causa conocida.

Otros síntomas importantes, pero menos comunes, son: náusea y vómito repentinos, pero diferentes a los de una enfermedad por virus debido a la rapidez con que se presentan (en minutos u horas, en lugar de tardar varios días) y desmayo breve o período de pérdida del conocimiento (desvanecimiento, confusión, convulsiones o coma).

Cuanto antes se haga el diagnóstico, más posibilidades de tratamiento y recuperación tendrá el paciente

En caso de identificar alguna de estas señales, las recomendaciones apuntan a acostar a la persona para que no se caiga, teniendo la precaución de que sea sobre uno de sus lados; llamar rápidamente al servicio de emergencias, no administrar ninguna medicación y recordar la hora de inicio de síntomas para informársela a los profesionales.

"Cuanto antes se haga el diagnóstico, más posibilidades de tratamiento y recuperación tendrá el paciente. Además, el descubrimiento adecuado de los motivos del ataque cerebral es fundamental para prevenir un segundo evento, que tiene probabilidad relativamente alta en estos casos", detalló el médico especialista en emergentología Silvio Luis Aguilera.

Por último, el tratamiento varía según el tipo de ataque cerebral, edad, estado de salud y el tiempo transcurrido. El más común son los anticoagulantes y antiplaquetarios y su efectividad depende de que sean aplicados dentro de las tres primeras horas de presentados los síntomas, tratando de disolver el coágulo o controlando la hemorragia. Luego, se requiere rehabilitación para ayudar a las personas a superar las secuelas causadas por el derrame.

El tratamiento varía según el tipo de ataque cerebral, edad, estado de salud y el tiempo transcurrido
El tratamiento varía según el tipo de ataque cerebral, edad, estado de salud y el tiempo transcurrido

Un estudio internacional encontró que 10 factores de riesgo potencialmente modificables explicaron el 90% del riesgo de accidente cerebrovascular. En este sentido, los individuos propensos a ataques cerebrales pueden ser fácilmente identificados y dirigidos a intervenciones efectivas. "Sin dudas, el control de los factores de riesgo se vuelve fundamental", consideró la médica cardióloga Adriana Ángel (MN 88991), miembro de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), quien señaló algunos de los hábitos saludables que conviene incorporar:

– Disminuir la inactividad física: el efecto protector de la actividad física presenta innumerables beneficios para la salud: reducción de la presión arterial, control de factores de riesgo como la diabetes mellitus y el exceso de peso corporal, reducción en el riesgo de padecer un ACV, entre otros.

– Llevar una dieta saludable: la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo modificable para el ACV. Específicamente, los factores de riesgo dietéticos que se relacionan con la presión arterial elevada incluyen el consumo excesivo de sal, la baja ingesta de potasio, el peso excesivo, el alto consumo de alcohol, entre otros. Por cada aumento de porción, por día, en la ingesta de fruta y verdura, el riesgo de ACV se reduciría.

Un estudio internacional encontró que 10 factores de riesgo potencialmente modificables explicaron el 90% del riesgo de accidente cerebrovascular

– Consumir alcohol de manera leve a moderada: esto se asocia con un menor riesgo de ACV, mientras que un mayor consumo de alcohol aumenta el riesgo de padecerlo.

– Controlar adecuadamente la presión arterial: la relación entre la presión arterial y el riesgo de ACV es fuerte. Cuanto mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de ACV. Por eso, se recomiendan cambios en el estilo de vida como parte de una estrategia integral de tratamiento.

– No fumar: el tabaquismo es un potente factor de riesgo de ACV isquémico, asociado con una duplicación aproximada del riesgo, mientras que el riesgo es de 2 a 4 veces mayor para el ACV hemorrágico. La exposición activa o pasiva al humo del cigarrillo también es perjudicial.

– Diabetes mellitus: esta enfermedad es un factor de riesgo independiente de ACV, duplica el riesgo con una mortalidad del 20% por ACV. Las personas con esta enfermedad tienen una mayor susceptibilidad a la aterosclerosis y una mayor prevalencia de factores de riesgo aterogénicos, en particular la hipertensión y los lípidos sanguíneos anormales.

– Obesidad y sobrepeso: los hombres que presentan una circunferencia de cintura >102 cm y las mujeres con una circunferencia de cintura >88 cm están clasificados como obesos abdominales. Se recomienda que todos los adultos se sometan a exámenes de detección de la obesidad y que los pacientes con un IMC de ≥ 30 kg / m2 sean referidos para intervenciones conductuales multicomponentes intensivas para perder peso.

– Fibrilación auricular (FA): la FA, incluso en ausencia de enfermedad valvular cardíaca, se asocia con un aumento del riesgo de ACV isquémico de 4 a 5 veces. Por eso, existe una oportunidad importante para la prevención primaria del ictus en pacientes con fibrilación auricular.

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