
La resistencia de las malezas a los herbicidas se convirtió en uno de los principales desafíos para la agricultura y, según especialistas del INTA, la clave para enfrentarla está en actuar antes de que las fallas de control sean generalizadas.
Alejandro Brunori, especialista del INTA Marcos Juárez, explicó que la resistencia no aparece de manera repentina, sino que surge a partir de la variabilidad genética natural de las poblaciones. “Algunos individuos poseen características que les permiten sobrevivir a un tratamiento herbicida. Cuando se utiliza de manera reiterada un mismo sitio de acción, esas plantas sobreviven, producen descendencia y aumentan progresivamente su presencia en el lote”, señaló durante su participación en el 34° Congreso AAPRESID, al analizar nuevas herramientas para mitigar la resistencia en gramíneas anuales y sorgo de Alepo. Y agregó que el problema suele detectarse cuando ya se formaron parches resistentes y el manejo se vuelve más costoso y complejo.
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Los antecedentes de la Red de Manejo de Plagas (REM) y de la base internacional de resistencia a herbicidas de Heap ya registran casos de resistencia simple y múltiple en especies de importancia productiva como Eleusine indica, Echinochloa colona, Lolium multiflorum y Sorghum halepense, conocido como sorgo de Alepo. “Las experiencias registradas en otros países permiten anticipar escenarios que podrían repetirse en los sistemas productivos argentinos si no se implementan estrategias preventivas y diferentes”, advirtió Brunori.

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Frente a este escenario, los especialistas recomiendan diversificar las prácticas de manejo mediante rotación de cultivos, cultivos de servicio, eliminación de plantas sobrevivientes y prevención de la producción de semillas. En el plano químico, Brunori destacó que las mezclas de herbicidas pueden ayudar a reducir la selección de resistencia cuando combinan diferentes sitios de acción, son efectivos sobre la misma maleza y se aplican en las dosis y momentos adecuados. Sin embargo, aclaró que estas herramientas no reemplazan un manejo integrado.
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En la búsqueda de nuevas alternativas, Pablo Belluccini, también del INTA Marcos Juárez, presentó evaluaciones sobre herbicidas inhibidores de la enzima PPO para el control postemergente de gramíneas anuales. Además, analizó el uso de epyrifenacil, un nuevo ingrediente activo del Grupo 14, combinado con glifosato y cletodim para el control tardío de sorgo de Alepo proveniente de rebrotes. “La incorporación de este nuevo ingrediente activo aporta una herramienta adicional para acelerar el control de las malezas y facilitar la continuidad de las labores agronómicas”, explicó.
La conclusión de los especialistas apunta a modificar la lógica de manejo: no esperar a que la resistencia se convierta en un problema visible para comenzar a actuar. “Diversificar los sistemas de producción, utilizar mezclas realmente efectivas y evitar que las plantas que sobreviven a los tratamientos produzcan semillas”, resumió Brunori, en una estrategia que busca preservar la eficacia de los herbicidas y sostener la productividad de los lotes a largo plazo.
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