
¿Hasta dónde pueden llegar las malezas resistentes? ¿Por qué las estrategias de control tradicional pierden fuerza? La batalla contra malezas como el Amaranthus, que desafían la eficacia de los herbicidas, se ha vuelto crítica en la agricultura de América Latina, especialmente en Argentina. La solución a esta crisis demanda un enfoque integral que permita frenar la resistencia de estos invasores agrícolas. Un reciente estudio destaca las claves de una problemática que obliga a repensar estrategias y prácticas.
El desafío de las malezas: una amenaza creciente
En toda América, el problema de las malezas resistentes afecta a millones de hectáreas productivas y amenaza cultivos vitales como el maíz y la soja. Investigadores de la FAUBA, en colaboración con otras universidades, analizaron la respuesta de 50 poblaciones de Amaranthus a varios herbicidas y descubrieron una alarmante resistencia a al glifosato y diversos productos. Los resultados de este estudio subrayan la urgencia de cambiar las estrategias de control actuales para evitar que el problema escale y se expanda.

¿Qué entendemos por “resistencia” y por qué es tan difícil de controlar?
La resistencia surge cuando las malezas desarrollan tolerancia a los herbicidas debido al uso repetido de sustancias con el mismo modo de acción. Así, los ejemplares más débiles son eliminados, mientras que los resistentes sobreviven y se multiplican, lo cual hace que combatirlos sea cada vez más complejo. Como explica Julio Scursoni, docente de Producción Vegetal en FAUBA, basta con que un 30% de la población de malezas sobreviva para que se establezca resistencia, obligando a buscar métodos de control alternativos.
¿Por qué importa evitar la resistencia en las malezas? La resistencia a los herbicidas representa un peligro económico y productivo en la agricultura: las malezas resistentes ocupan extensas superficies de cultivo y afectan la rentabilidad de los productores al reducir el rendimiento de las cosechas. Además, un control ineficaz implica un aumento en el uso de productos químicos, lo que no solo eleva los costos, sino que también aumenta el impacto ambiental.
Un llamado a la acción: aprender del “síndrome del glifosato”
El caso del glifosato, uno de los herbicidas más usados en la agricultura, ejemplifica cómo el uso constante de un solo producto genera resistencia. Los resultados del estudio de la FAUBA muestran que, al aplicarse repetidamente en los campos, este herbicida solo deja en pie a las malezas más resistentes. Según los investigadores, de las 50 poblaciones de Amaranthus evaluadas, una gran mayoría mostró una alta supervivencia al glifosato, mientras que solo una población se mantuvo susceptible. Además, especies como A. hybridus y A. palmeri también presentaron altos niveles de resistencia en América del Norte y América del Sur, lo que refuerza la necesidad de tomar medidas urgentes para diversificar los métodos de control y evitar un escenario similar con otros herbicidas.
A pesar de que actualmente existen opciones que mantienen su eficacia, como el 2,4-D y dicamba, el profesor Julio Scursoni advierte que usarlas de manera masiva y repetida podría llevar a resultados similares en el futuro. Así, es crucial evitar aplicar estos productos de forma indiscriminada y optar por una estrategia de manejo integral para no repetir el error que se cometió con el glifosato.
Enfoque integral: la clave para frenar la resistencia
- Rotación de cultivos: una de las prácticas más recomendadas para evitar la resistencia es la rotación de cultivos. Este método ayuda a romper el ciclo de las malezas al variar el tipo de competencia que enfrentan en cada temporada. Según Scursoni, también es útil rotar los tipos de herbicidas utilizados, eligiendo productos que actúen de manera diferente para reducir la presión selectiva sobre las malezas.
- Uso de tecnologías en cosecha: la incorporación de nuevas tecnologías de cosecha también resulta clave. Cosechadoras equipadas con sistemas que destruyen las semillas de malezas por centrifugación impiden que estas regresen al suelo y se acumulen en el banco de semillas, reduciendo así la población de malezas a largo plazo.
- Estrategia de manejo integrado: combinar diferentes prácticas de manejo, como ajustar las densidades de siembra y utilizar coberturas vegetales, forma parte de una estrategia integral que puede mitigar la resistencia. Sin embargo, en muchos casos, la realidad de la agricultura —marcada por contratos de arrendamiento a corto plazo y la búsqueda de rentabilidad inmediata— dificulta la aplicación sostenida de estas prácticas.
El rol de la investigación en una solución duradera
Combatir la resistencia a los herbicidas es un desafío que requiere de la ciencia para entender y mitigar el fenómeno de manera efectiva. Sin embargo, Scursoni destaca que, aunque la investigación pública en Argentina enfrenta obstáculos financieros, los científicos siguen comprometidos en buscar respuestas y soluciones. A pesar de los escasos recursos y el apoyo gubernamental limitado, los investigadores sostienen que esta línea de trabajo debe continuar para asegurar la sostenibilidad agrícola.
El combate sigue
La problemática de las malezas resistentes desafía a los agricultores a reconsiderar sus prácticas, adaptarse a estrategias diversificadas y a buscar enfoques sostenibles a largo plazo. Mantener la productividad agrícola depende de un esfuerzo conjunto de investigación, tecnología y prácticas integradas que permitan controlar y reducir la resistencia, protegiendo así el futuro de la agricultura en América y el mundo.
Fuente: FAUBA SLT
Últimas Noticias
El sorgo busca recuperar rindes y ganar protagonismo en el campo argentino
La genética avanzó, pero los rendimientos promedio quedaron rezagados. Ahora, el manejo y la diversificación vuelven a poner al sorgo en el radar de los productores

Los granos, en una semana clave: USDA, China, Europa y la guerra pueden mover los precios
El informe del USDA del 11 de septiembre, la demanda europea de maíz, las compras de soja de China y la guerra entre Rusia y Ucrania concentran la atención de los operadores

La soberanía también se juega en el mar: el reclamo por los recursos pesqueros del Atlántico Sur
El sector pesquero reclama que la estrategia argentina frente a la explotación británica de recursos no se concentre únicamente en el petróleo. En 2024 se capturaron más de 261.000 toneladas en aguas bajo administración británica

Brasil multiplicó su producción y Argentina mira el “milagro” agroindustrial de su vecino
En 25 años, Brasil pasó de producir una cantidad similar de granos a la de Argentina a generar 2,5 veces más. Un estudio de CIPPEC plantea ¿cuáles son las oportunidades que todavía tiene el país?

La chicharrita retrocede, pero las zonas endémicas siguen en alerta
Aunque se redujeron las poblaciones de Dalbulus maidis, en NOA, NEA y Centro-Norte todavía presentan niveles superiores a los de un año atrás



