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Del mito a la evidencia: revelan por qué la carne de cerdo gana lugar en una alimentación saludable

La ciencia puso bajo la lupa a cinco cortes de carne porcina. ¿Qué descubrieron al analizarlos? Los resultados podrían cambiar la forma de mirar esta proteína

Carne de cerdo (AdobeStock)
Un estudio científico del INTI caracterizó la calidad nutricional de la carne de cerdo argentina: proteínas completas, cortes magros y grasas de buena calidad (AdobeStock)
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Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) Carnes confirmó la alta calidad nutricional de la carne de cerdo producida en Argentina y aportó evidencia científica que respalda su incorporación dentro de una alimentación saludable. La investigación, impulsada por la Federación Porcina Argentina, concluye que se trata de un alimento de elevada densidad nutricional, caracterizado por proteínas completas, cortes mayoritariamente magros y un perfil de grasas de buena calidad.

El informe llega en un contexto de fuerte crecimiento del consumo de carne porcina en el país. En las últimas dos décadas, el consumo per cápita pasó de 5 a 20 kilos anuales y las proyecciones indican que podría alcanzar los 28 kilos por habitante hacia 2032. Sin embargo, los investigadores advierten que una parte importante de la población todavía desconoce las propiedades nutricionales de este alimento.

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Cortes de carne de cerdo más consumidos en la Argentina
El INTI Carnes realizó en 2026 una caracterización de cinco cortes porcinos representativos producidos en Argentina: cuadrada, nalga, bola de lomo, paleta y bondiola (Federación Porcina Argentina)

Para el trabajo se analizaron cinco cortes representativos —cuadrada, nalga, bondiola, bola de lomo y paleta— evaluando su composición nutricional, perfil de grasas, contenido de colesterol y aporte de minerales. Entre los principales hallazgos, el estudio determinó que cuatro de esos cinco cortes presentan entre 2,3 y 3,3 gramos de grasa cada 100 gramos de carne, lo que los ubica dentro de la categoría de cortes magros. Además, todos aportan proteínas de alto valor biológico al contener la totalidad de los aminoácidos esenciales que necesita el organismo.

Otro de los aspectos destacados fue la calidad de las grasas presentes en la carne porcina. El análisis mostró un predominio de ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, entre ellos el ácido oleico —también presente en el aceite de oliva—, asociado a beneficios cardiovasculares. Asimismo, los cortes evaluados registraron un Índice Aterogénico muy bajo, indicador utilizado para medir el impacto potencial de los alimentos sobre la salud cardiovascular, además de niveles de colesterol considerados compatibles con una alimentación equilibrada.

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Vista frontal de una mesada de madera clara con ingredientes de cocina: bifes de bondiola, papas, cebollas de verdeo, manteca, crema, aceite, leche, saleros y nuez moscada.
La bondiola sobresale por su grasa intramuscular, que aporta jugosidad y sabor en cocciones lentas y parrilla, señala un estudio elaborado por el INTI acerca de las propiedades de la carne de cerdo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación también destacó el aporte de minerales esenciales como potasio, hierro hémico, fósforo, magnesio, zinc y selenio, nutrientes que cumplen un papel clave en funciones como el transporte de oxígeno, la salud ósea, la respuesta inmunológica y la protección frente al estrés oxidativo. “El análisis del INTI ratificó que la carne porcina argentina es una excelente fuente de proteínas de alta calidad, ya que aporta todos los aminoácidos esenciales, además de vitaminas y minerales como hierro, zinc y selenio”, afirmó la licenciada en Nutrición Natalia Antar.

La especialista agregó que, incorporada dentro de una alimentación equilibrada, la carne de cerdo “puede contribuir al mantenimiento de la masa muscular y al adecuado estado nutricional en las distintas etapas de la vida”. El informe explica que durante la infancia aporta hierro y zinc fundamentales para el crecimiento y el desarrollo cognitivo; en personas físicamente activas suministra creatina natural y proteínas que favorecen la recuperación muscular; mientras que en la adultez constituye una alternativa nutritiva por su combinación de proteínas, vitaminas del complejo B y hierro de alta biodisponibilidad.

Un solomillo de cerdo al horno (Adobe Stock).
El consumo per cápita de carne de cerdo en la Argentina pasó de 5 a 20 kilos anuales y de la Federación Porcina Argentina estiman que podría alcanzar los 28 kilos por habitante hacia 2032 (Adobe Stock).

En materia gastronómica, el trabajo también pone de relieve la versatilidad de este tipo de carne. Los cortes más magros, como cuadrada, nalga, bola de lomo y paleta, son recomendados para preparaciones cotidianas, desde milanesas y hamburguesas hasta estofados o salteados. En tanto, la bondiola y el pechito sobresalen por su grasa intramuscular, que aporta jugosidad y sabor en cocciones lentas y parrilla. Los especialistas aconsejan incorporar carne de cerdo entre dos y tres veces por semana dentro de una dieta variada.

A partir de los resultados obtenidos, la Federación Porcina Argentina anunció que buscará ampliar la presencia de este alimento en instituciones públicas. “Promoveremos la incorporación, o incrementar la presencia de la carne de cerdo en los establecimientos educativos y en los hospitales públicos”, señaló el director ejecutivo de la entidad, Agustín Seijas, quien destacó que se trata de una proteína de “alta calidad y con una conveniente relación entre valor nutricional y costo”. Como antecedente, recordó que la provincia de Córdoba ya incluye carne de cerdo en los menús de los comedores escolares dos veces por semana.

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