Caída récord en el consumo de carne vacuna

La actividad frigorífica volvió a ubicarse entre las más bajas en décadas. ¿Qué incidencia tiene la oferta de hacienda y qué volumen se destina a las exportaciones?

Guardar
En febrero de 2026, el
En febrero de 2026, el consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en apenas 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo desde que existen registros (Imagen ilustrativa Infobae)

La industria frigorífica registró en febrero de 2026 uno de los niveles de actividad más bajos de los últimos 47 años para ese mes. Según un informe de CICCRA, 337 establecimientos faenaron 924,3 mil cabezas de ganado bovino, apenas 1,5% más que en enero —corrigiendo por días laborables— pero 10,7% menos que en febrero de 2025, lo que ubica al período en el puesto Nº 37 del ranking histórico. La menor oferta de hacienda sigue siendo la principal explicación de este retroceso, en un contexto marcado por problemas climáticos acumulados en los últimos años.

El informe señala que la sequía de las campañas 2021/22 a 2023/24 y las inundaciones registradas durante 2024 y 2025 provocaron ventas anticipadas de animales y una reducción del stock de madres, además de afectar la eficiencia productiva. Como consecuencia, hubo menos terneros en las últimas zafras y una menor disponibilidad de hacienda para faena, lo que impulsó el precio del animal en pie hasta el nivel más alto de los últimos quince años. Esta restricción de oferta continúa condicionando el funcionamiento de toda la cadena de la carne.

Otro dato relevante es el aumento de la participación de hembras en la faena, que en febrero alcanzó el 48,0% del total, superando en 0,9 puntos porcentuales el nivel de un año atrás. Se trata de un registro elevado en términos históricos, sólo superado en momentos contractivos del ciclo ganadero como 2008-2009 y 2019. En el primer bimestre de 2026 se faenaron 1,943 millones de vacunos, un 11,1% menos que en igual período del año pasado, con fuerte concentración de actividad en pocos frigoríficos y una gran cantidad de plantas con muy bajo volumen.

Las exportaciones de carne vacuna
Las exportaciones de carne vacuna mostraron mejoras en valor en el inicio de 2026, con ventas al exterior por 43,6 mil toneladas peso producto (SAGyP)

La producción de carne vacuna también cayó. Entre enero y febrero se obtuvieron 457 mil toneladas res con hueso, lo que representa una baja interanual de 9,1%. Sin embargo, del lado de la demanda externa el panorama fue distinto: los envíos al exterior habrían alcanzado 124 mil toneladas res con hueso, con un incremento interanual de 6,6%. Este mayor dinamismo exportador contrastó con el mercado interno, donde el consumo aparente cayó 13,8% y el promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos por habitante por año, 2,5% menos que un año atrás.

Las exportaciones también mostraron mejoras en valor. En el inicio de 2026 se certificaron ventas al exterior por 43,6 mil toneladas peso producto, 13,5% más que en igual período del año anterior. El precio promedio de exportación se ubicó en 7.362 dólares por tonelada, un 30% por encima del nivel de enero de 2025, con subas generalizadas en los principales destinos, especialmente Israel, Europa y China. Gracias a esta mejora de precios y volúmenes, los ingresos por exportaciones crecieron 47,6% interanual y totalizaron 321 millones de dólares.

En el mercado interno, la menor oferta siguió presionando sobre los precios. En febrero el valor de la hacienda en pie subió 8,5% mensual en el mercado de Cañuelas y acumuló un aumento interanual de 72,7%, reflejando la escasez de animales disponibles tras varias campañas con clima adverso. Este comportamiento se trasladó al consumidor: las carnes y derivados fueron uno de los rubros que más incidieron en la inflación, con subas mensuales superiores al 7%. Cortes como paleta, cuadril y nalga aumentaron alrededor de 8%, mientras que el asado promedió $16.852 por kilo y el pollo entero subió 10,2% en el mes, confirmando que el inicio de 2026 encuentra a la cadena cárnica en un escenario de oferta ajustada, precios firmes y consumo debilitado.