
En un escenario global donde la demanda de alimentos crece y las sequías se vuelven cada vez más frecuentes, el riego aparece como una de las herramientas clave para sostener y ampliar la producción agrícola. Un estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) revela que el país cuenta con un amplio potencial para expandir esta práctica y transformar el sistema productivo. Actualmente se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque podrían alcanzar al menos 7,5 millones.
El informe sostiene que ampliar y mejorar los sistemas de riego permitiría producir hasta 5 millones de toneladas adicionales de soja, maíz y trigo solo en Córdoba y Buenos Aires. A su vez, esa expansión generaría más de 27 mil puestos de trabajo directos e indirectos, lo que equivale a unos dos empleos cada 100 hectáreas bajo riego, impulsando servicios, transporte, industria y exportaciones vinculadas a la actividad.
PUBLICIDAD
“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo, la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explica Antonella Semadeni, economista de FADA.

Desde la entidad también destacan que, en determinadas regiones del país, el riego puede definir directamente la viabilidad productiva. “En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, o sea, lo que podés producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, remarcan desde la fundación.
PUBLICIDAD
La tecnología cumple un papel central en esta transformación. “El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta, lo que a veces escuchamos nombrar como riego de precisión. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, afirma Semadeni. En este sentido, también señala el rol de la energía en el sistema: “El riego eléctrico consume un tercio de lo que requiere uno a gasoil, pero no siempre disponemos de energía eléctrica en los campos. Eso puede resolverse con el uso de energías renovables como paneles solares para aplicar estos sistemas de riego”.
Según FADA, los beneficios del riego trascienden al propio productor y se expanden a toda la economía. “El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destaca Nicolle Pisani Claro, economista jefe de la entidad. El informe concluye que, con políticas adecuadas e inversiones en infraestructura, el riego podría convertirse en un motor de desarrollo productivo, empleo y generación de divisas para la Argentina.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Biocombustibles: el Senado dio el primer paso para cambiar las reglas del juego y elevar los cortes
Más biocombustibles en los surtidores, un nuevo esquema de precios y una disputa clave por el biodiesel: qué cambia y por qué el próximo paso en Diputados puede definir inversiones por más de US$ 1.000 millones

Maíz y girasol pisan el acelerador y le ponen ritmo a la nueva campaña
Avanza la implantación de los cultivos de verano, mientras trigo y cebada conservan buenas condiciones generales

En Córdoba el maíz es récord, pero sigue demorado
En la provincia, por la alta humedad, sigue demorada la cosecha 2025/26 del cultivo, a pesar de lo cual alcanzaría un volumen de producción histórico
Árboles que protegen el campo: una estrategia que recupera suelos y mejora la producción
En el sudoeste chaqueño, integrar árboles y arbustos al campo mejora el suelo y abre nuevas oportunidades productivas para productores locales

Más agua, más potencial y también más riesgo: el desafío de la campaña 2026/27
Con reservas altas y napas en ascenso, el INTA propone ajustar el manejo para convertir más agua disponible en mejores resultados productivos agrícolas



