
El año 2025 dejó un balance positivo para las principales cadenas de proteínas animales de la Argentina. El consumo total de carnes se recuperó hasta los 113,8 kilos por habitante, impulsado por mejoras en la carne bovina, aviar y porcina, mientras que el sector lácteo también mostró una recomposición del consumo. En paralelo, las exportaciones del complejo bovino alcanzaron un récord histórico en valor, en un contexto internacional de precios elevados, según puntualiza un informe elaborado por Giuliana Dellamaggiore, Franco Ramseyer, Emilce Terré y Julio Calzada de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Desde el punto de vista productivo, la ganadería bovina cerró el año con una faena estimada en torno a 13,5 millones de cabezas, levemente por debajo de 2024, pero aún en niveles históricamente altos. Entre enero y noviembre se faenaron 12,4 millones de animales, con una baja interanual del 1,9%. Pese a ello, la producción total se mantuvo cercana a los 3,1 millones de toneladas de carne con hueso, gracias a una mejora en la productividad, reflejada en un mayor peso promedio de las carcasas, favorecido por buenos precios y condiciones climáticas más benignas desde el invierno.
El sector aviar consolidó su recuperación, con una faena proyectada de 753 millones de pollos en todo el año y una producción cercana a 2,3 millones de toneladas, un 2,2% más que en 2024. Este crecimiento estuvo fuertemente vinculado al aumento del consumo doméstico. En tanto, la producción porcina continuó su expansión y se encamina a cerrar 2025 como el decimoquinto año consecutivo de crecimiento, con unas 809.000 toneladas producidas, un 3% más que el año anterior.

En conjunto, la producción total de carnes bovina, aviar y porcina se estima en 6,3 millones de toneladas, un volumen que marca un leve crecimiento interanual y se ubica casi 2% por encima del promedio de los últimos cinco años. El dato confirma un cambio estructural en la oferta proteica: mientras la carne vacuna se mantiene relativamente estable, el mayor dinamismo proviene del pollo y el cerdo, que ganan participación de manera sostenida.
El sector lechero también mostró un desempeño destacado, señala el estudio de la BCR. Entre enero y noviembre de 2025, la producción de leche alcanzó los 10.572 millones de litros, un 10,2% más que en igual período del año anterior. Las proyecciones indican que el año cerraría con alrededor de 11.600 millones de litros, uno de los registros más altos de la última década. A esto se sumó un fuerte crecimiento en la elaboración de productos lácteos industriales, como quesos, leches en polvo, yogures, manteca y dulce de leche.
Del lado del consumo, la recuperación fue generalizada. El consumo per cápita de carne bovina se estimó en 48,6 kilos por habitante, con una mejora interanual del 1,6%, aunque aún por debajo del promedio histórico reciente. En cambio, el pollo y el cerdo alcanzaron máximos históricos, con 46,8 y 18,4 kilos por habitante, respectivamente. El mayor encarecimiento relativo de la carne vacuna, impulsado por la demanda externa, favoreció la sustitución hacia estas proteínas alternativas.

Sumando los tres tipos de carnes, el consumo total se incrementó en casi cuatro kilos por habitante respecto de 2024, consolidando una tendencia de largo plazo que muestra una dieta más diversificada. En el caso de los lácteos, el consumo promedio entre enero y octubre se ubicó en 186 litros por habitante, un 8,8% más que el año anterior, aunque hacia el cierre del año comenzaron a observarse señales de desaceleración, especialmente en productos de mayor valor agregado.
En el frente externo, 2025 fue un año excepcional para la carne bovina en términos de precios. La escasez de oferta en Estados Unidos y la Unión Europea empujó la demanda internacional y llevó el índice de precios de la FAO a su máximo histórico. Si bien el volumen exportado por Argentina cayó un 8,7% respecto del récord de 2024, el valor total alcanzó un nuevo máximo: se estima que las exportaciones del complejo bovino cerrarían el año en torno a los 4.600 millones de dólares.
El complejo lácteo también aportó divisas crecientes, con más de 337.000 toneladas exportadas entre enero y noviembre y un ingreso de 1.291 millones de dólares, mientras que las exportaciones aviares y porcinas mostraron un desempeño más moderado. En conjunto, el balance de 2025 refleja cadenas productivas que lograron combinar recuperación del consumo interno, mejoras productivas y un fuerte impulso exportador, en un año marcado además por una reducción progresiva de los derechos de exportación que mejoró la competitividad del sector.
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