
El primer martes de septiembre, la soja cerró en Chicago con bajas no menores. Todos hablan de la debilidad de la harina derivada de esta oleaginosa. En su descargo hay que decir que se trata de una víctima del positivo auge de los combustibles renovables. Un daño colateral aparentemente inevitable. La demanda de aceite con este destino ha creado una sobreoferta del derivado proteico que no encuentra un correlato similar entre sus compradores.
El punto es que durante el proceso industrial se obtiene proporcionalmente mucha más harina que aceite, lo que hace que su oferta a nivel global aumente a un ritmo más rápido. Gran parte de esa producción quedará como excedente para colocarlo en el mercado externo, y es justamente lo que viene ocurriendo en algunos países.
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S&P Global Commodity Insights explica que los precios FOB spot de la harina de soja se encuentran en mínimos de varios años en Argentina y Brasil, y han reducido los márgenes de molienda en Sudamérica, lo que genera incertidumbre sobre el ritmo de procesamiento de la oleaginosa.

De acuerdo con la consultora, el margen teórico de molienda de soja se ubica en Brasil en torno de 21,79 USD/t, lo que representa una disminución de más del 50 % en comparación con el año anterior. En Argentina, este parámetro clave se desplomó desde los 51 USD/t registrados en 2024 a prácticamente cero. De hecho, los precios spot de exportación de la harina de soja en ambos orígenes sudamericanos han rondado los 300-310 USD/t, en comparación con aproximadamente 370 USD/t del mismo período de 2024, según indican estos especialistas. Incluso cayeron por debajo de los 300 USD/t en ocasiones durante 2025, marcando mínimos de varios años.
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El escenario de márgenes ajustados para las industrias sudamericanas se produce en un momento de fuerte demanda de aceite de soja. En Argentina, este derivado se destina a la exportación, mientras que en Brasil, la industria del biodiésel ha intensificado las compras para cumplir con la mezcla obligatoria del 15 % con el diesel convencional, vigente desde este mes.
Como resultado, los analistas han reducido el pronóstico de molienda de soja en nuestro país para las campañas comerciales 2024/25 y 2025/26 en 1 millón de toneladas cada una, a 43 millones y 44 millones de toneladas, respectivamente. En Brasil, los altos precios del aceite de soja aún brindan cierto alivio a los procesadores, que se espera molturen una cifra récord de 58 millones de toneladas en el ciclo 2024/25.
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Pueden ensayarse algunas respuestas respecto del fundamento que ha generado este escenario. En principio, el exceso de harina de soja en China origina dudas sobre la demanda, a lo que se suma el temor a nuevos cierres de plantas de molienda. Todo esto podría debilitar las compras chinas en el cuarto trimestre.
Las importaciones récord de soja a principios de 2025 y la deprimida demanda de los elaboradores de alimentos para animales han impulsado los inventarios de harina de soja en el gigante de Asia. El excedente está sobrecargando las plantas molturadoras, algunas de las cuales han cerrado debido a limitaciones de almacenamiento. Los márgenes de molienda en Rizhao, el principal centro de procesamiento de China, han sido negativos desde mediados de mayo. A su vez, la menor demanda de los elaboradores de alimentos balanceados, se da en un contexto de bajo consumo de carne de cerdo.
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Las autoridades chinas se han comprometido a reducir el número de madres del rodeo porcino y recortar el uso de harina de soja en las raciones para estabilizar los precios de esta carne tras las fuertes caídas de los últimos meses. Según los analistas, estas medidas limitarán aún más el consumo del derivado proteico. “Además, puede que las compras de harina de soja argentina, en medio de los altos aranceles para el poroto estadounidense, contribuyan al exceso de oferta, pero incluso en un escenario como este es rentable importarla desde el país sudamericano“, asegura un trader internacional con sede en Singapur.

Por cierto, Bunge acaba de concretar un nuevo despacho de harina de soja argentina, luego de que el cargo anterior fuera desviado a Vietnam “por razones comerciales”, básicamente debido a la preocupación de que pudiera no cumplir con las especificaciones de calidad chinas. Desde CIARA indicaron que el cambio de destino se debió a “razones relacionadas con la necesidad del importador de abastecer el consumo en Vietnam, una opción que figuraba en el contrato”.
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Nuestro país, el mayor exportador mundial de harina de soja, vendió el año pasado 27,2 millones de toneladas, por un valor aproximado de 10.550 millones de dólares. Vietnam es su cliente más importante, absorbiendo alrededor del 15% de los despachos el año pasado. En lo que va de 2025 ya son 2,5 millones las toneladas embarcadas, la mejor marca desde el año 2020. Estados Unidos exporta ahora un 30% más que el promedio de la última década y el reciente “acuerdo comercial” entre la administración Trump y los líderes de Vietnam los compromete a aumentar sus compras de productos del agro norteamericano. Algo parecido está pasando en África del Norte.
La Bolsa de Comercio de Rosario destaca que las exportaciones de harina de soja de Estados Unidos están en máximos históricos. En un mercado dominado por Argentina, este país y Brasil vienen disputando participación, debiendo enfrentarse a precios estructuralmente más bajos. Probablemente los norteamericanos lleguen a completar el programa exportador de esta campaña y rompan un nuevo techo en los embarques de harina, marcando el mayor ciclo exportador de su historia, con un 12% más que el récord anterior, gracias al impulso de la industria de biocombustibles.
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Actualmente, en el país de las barras y las estrellas se procesan 7 millones de toneladas más de soja que hace cinco años y se espera que para la próxima campaña el crushing crezca un 5%. Según las cifras oficiales del USDA por cada tonelada de soja se producen 200 kilos de aceite y 790 kilos de harina, es decir, casi 4 veces más harina que aceite. La BCR destaca que la producción de harina de soja creció a un ritmo promedio anual del 3% en los últimos 5 años, en tanto el consumo interno lo hizo al 1,7% anual.
Respecto del futuro de la harina de soja en China, Commodity Insights advierte que factores fundamentales (altas existencias + aumento esperado de la oferta + baja demanda) hacen pensar en la probabilidad de valores aún más bajos. Esto sucede en un contexto en que el comercio mundial de harina de soja se encamina a alcanzar un tercer récord consecutivo en la temporada 2025/26, forzado por el aumento de la molienda de soja en Brasil y Estados Unidos y la fuerte demanda de biocombustibles, según el informe del Servicio Agrícola Exterior del USDA. Por cierto, no alcanza para rescatar los precios de la harina.
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