
Se sabe, los chinos son herméticos, impredecibles, pragmáticos, y además están decididos a ponerles límites a los avances de la política arancelaria de Donald Trump. Curtidos tras la primera batalla de tarifas con el republicano en 2018/2019, ahora parecen estar mejor preparados que entonces, cuando fueron tomados por sorpresa.
En esta pelea de nunca acabar, la soja es el talón de Aquiles de ambos contrincantes. China carece de ella en cantidad suficiente para su seguridad alimentaria, Estados Unidos necesita vender la suya para sostener a sus farmers. Por lo pronto, el primero trabaja a fondo para reducir su dependencia del segundo. Eso implica aumentar todo lo posible las compras en Brasil, reducir la participación de la harina de soja en la ración de sus cerdos, y más recientemente incorporar a la Argentina dentro del plan de batalla.
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El primer número que impacta tiene que ver con las anotaciones chinas de soja estadounidense 2025/26, cuando hemos entrado en la recta final para este cultivo, con perspectivas de una gran cosecha. En este contexto, los compromisos de Beijing con lo que será la nueva campaña de la oleaginosa en el país de las barras y las estrellas son cero, nada, ni una sola tonelada. Se comprenderá el nerviosismo en Chicago, y la tendencia decreciente en los precios hasta la semana pasada.

Pero si algo ha tensado aún más el espíritu de los inversores estadounidenses es la aparición de la Argentina vendiendo harina de soja detrás de la Gran Muralla. Empezó como una prueba y se va haciendo costumbre, o al menos eso parece. La pregunta es si se trata de un esquema en marcha que involucra traer porotos y harina de soja desde Sudamérica y llevar lo más cerca posible de cero las compras en Estados Unidos o simplemente es una estrategia para amedrentar a Trump.
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Según indica Bloomberg, el último cargo del derivado argentino fue vendido por Bunge Global S.A., después de que fletara recientemente su primer cargamento hacia China. Se espera que un nuevo envío salga en septiembre. La reciente reducción de las retenciones a la soja y a los derivados de soja aumenta la competitividad de los productos originados en nuestro país, el mayor exportador mundial de harina de soja.
El gobierno chino había abierto las puertas a nuestra harina de soja en 2019, durante la primera guerra comercial con el republicano. En esa oportunidad no se realizaron negocios, ahora el escenario pinta distinto. Desde la firma vendedora indican que “es absolutamente lógico y racional que los asiáticos continúen desarrollando alternativas. Importar harina de soja desde la Argentina es una nueva opción que están poniendo en práctica”.
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Según OleoScope, el precio de la harina de soja en Dalyan, China para entrega en agosto se ubicó en torno de los USD 418,67/t. La información indica que Beijing ha adquirido harina de soja argentina a valores muy competitivos, en torno de USD 350/t. Con la reducción del impuesto a la exportación de derivados en nuestro país del 31% al 24,5%, este producto sigue siendo más económico que el derivado que surge de la molienda en China.
El dato notable es que este país no vive un escenario de escasez de harina de soja, antes bien todo lo contrario. En Estados Unidos creen que es probable que el apetito de China por la soja disminuya durante la última parte del año –etapa clave para la comercialización de la soja estadounidense-. Las importaciones récord a principios de 2025 y la escasa demanda de los productores de alimentos para animales han impulsado los inventarios de harina de soja en la nación asiática, según indica Bloomberg.
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En el norte de China, el derivado cotiza en unos USD 420, un 6,5% por debajo del año previo, según informa OleoScope. A pesar de eso no debe descartarse la posibilidad de que las molturadoras sufran pérdidas en la última parte del año y levanten el pie del acelerador en la compra de soja. Podría ser una oportunidad para pisar en firme con el derivado argentino.
Hasta acá los chinos importaron volúmenes récord de soja, lo cual explica en parte la acumulación de inventarios de harina, tanto que algunas molturadoras interrumpieron las tareas debido a limitaciones de almacenamiento. Los márgenes se han vuelto negativos y todos miran a la caída en el consumo operada en el principal mercado mundial de carne de cerdo, lo que repercute en los fabricantes de alimentos balanceados.
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El panorama puede complicarse aún más, ya que las autoridades se han comprometido a reducir el número de cerdas reproductoras, y limitar el uso de harina de soja en las raciones para estabilizar los deteriorados precios de esta carne. “Incluso con una oferta tan grande de harina de soja en el mercado local, es rentable importarla desde la Argentina“, consigna Thomson Reuters mediante una entrevista con un trader con sede en Singapur. Desde ya todo esto está condicionado a un acuerdo con la Casa Blanca, que hoy parece lejano pero si se produjera obligará a barajar y dar de nuevo.

En lo que va de 2025 las importaciones chinas de soja bordearon los 70 millones de toneladas, según puntualiza la Bolsa de Comercio de Rosario, máximos históricos para los primeros siete meses del año. El principal origen sigue siendo Brasil y cada vez con más diferencia, ya que aportó cerca del 86% del volumen negociado, un 7% más que el año pasado a esta altura y un 23% más que el promedio de los últimos 5 años.
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Estados Unidos explica solo el 11% del total importado por China entre enero y julio, la segunda menor marca en la última década. La BCR destaca que incluso durante los meses de junio y julio los embarques de soja hacia el gigante asiático fueron nulos, ausencia insólita para las exportaciones norteamericanas en por lo menos los últimos 11 años.
En este escenario global, la soja proveniente de nuestro país puede encontrar mayor lugar en el mercado chino. Más aun teniendo en cuenta que ya se registraron 8 millones de toneladas en DJVE para el poroto, máximos desde la campaña 2018/19 a esta altura y que el precio de exportación argentino es altamente competitivo.
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¿Qué puede modificar la situación de la soja argentina y sus derivados? Principalmente que Trump fuerce un acuerdo y obligue a los chinos a comprar soja estadounidense. Este lunes el nocturno Chicago subía entre USD 7 y USD 8 luego de que el presidente estadounidense efectuara un posteo en una red social que hizo que los inversores sospecharan algún avance en este sentido. El mandatario indicó que esperaba que China cuadruplicara sus compras de soja en Estados Unidos. En concreto, nada, pero el mercado ha tomado muy en serio las palabras de Trump, al menos en este comienzo de semana.
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