Un protocolo para medir la deriva y mejorar la precisión en aplicaciones con drones

Un desarrollo científico propone una metodología estandarizada para cuantificar el desplazamiento de productos fuera del objetivo, con foco en una agricultura más segura

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Un desarrollo científico propone una metodología estandarizada para cuantificar el desplazamiento de productos fuera del objetivo, con foco en una agricultura más segura
Un desarrollo científico propone una metodología estandarizada para cuantificar el desplazamiento de productos fuera del objetivo, con foco en una agricultura más segura (inta)

La expansión del uso de drones en el agro abre nuevas oportunidades, pero también plantea desafíos técnicos que requieren respuestas precisas. Uno de ellos es la deriva: el desplazamiento de las gotas fuera del área objetivo durante la aplicación.

Frente a esta problemática, un equipo de investigación del INTA desarrolló un protocolo que permite medir este fenómeno con criterios homogéneos y comparables.

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Medir para mejorar

La falta de información estandarizada sobre la deriva en aplicaciones con drones dificultaba la evaluación de estos sistemas.

Para abordar esta brecha, especialistas del INTA y de la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce diseñaron un procedimiento basado en normas internacionales que permite generar datos confiables.

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Un equipo de investigación del INTA desarrolló un protocolo que permite medir este fenómeno con criterios homogéneos y comparables.
Un equipo de investigación del INTA desarrolló un protocolo que permite medir este fenómeno con criterios homogéneos y comparables (inta)

El objetivo central es ordenar la producción de información técnica, de modo que investigadores, organismos regulatorios y actores del sector cuenten con herramientas sólidas para analizar el desempeño de estos equipos. Así, se busca avanzar hacia prácticas más seguras y eficientes en el uso de fitosanitarios.

Un enfoque basado en estándares

El protocolo toma como referencia la norma ISO 22866:2005, utilizada para medir la deriva en condiciones de campo, e incorpora lineamientos específicos para sistemas aéreos no tripulados. A su vez, se complementa con procedimientos técnicos de otras guías internacionales, lo que permite adaptar la metodología a las particularidades de los drones.

En la práctica, los ensayos se realizan en lotes abiertos y nivelados, donde un dron ejecuta aplicaciones controladas utilizando soluciones con trazadores. Esta estrategia permite seguir el recorrido de las gotas sin interferir en las condiciones reales de pulverización.

Cómo se evalúa la deriva

La medición se realiza en dos niveles. Por un lado, se colocan colectores en el suelo para registrar la deriva sedimentaria, es decir, el producto que se deposita fuera del área tratada. Por otro, se instalan mástiles verticales con sensores que permiten captar la deriva en suspensión.

El análisis no se limita a cuantificar el fenómeno, sino que también permite identificar las variables que lo afectan. Factores como la altura de vuelo, la velocidad de avance del dron o el tamaño de las gotas influyen directamente en el comportamiento de la aplicación. Comprender estas relaciones resulta clave para optimizar el uso de la tecnología.

Información fundamental para decisiones más seguras

El protocolo contempla además el monitoreo en tiempo real de condiciones ambientales como viento, temperatura y humedad. Una vez finalizados los ensayos, las muestras se analizan en laboratorio mediante técnicas específicas que permiten determinar la cantidad de producto desplazado y su distribución.

Este tipo de herramientas aporta evidencia concreta para mejorar la toma de decisiones en el uso de drones. Al contar con datos comparables y rigurosos, se fortalece la capacidad de diseñar estrategias de aplicación más precisas, reducir riesgos y avanzar hacia sistemas productivos más sustentables.

Fuente: Inta

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