
La ecuación que integra precios, tipo de cambio y derechos de exportación no entusiasma demasiado, pero el agroempresario apuesta a la productividad del trigo y la soja de segunda para terminar de abrochar un resultado aceptable. El gobierno tomó la decisión que como mínimo podía esperarse de él en materia de retenciones, al prorrogar la tasa del 9.5% hasta fines de marzo de 2026, pero de todos modos los números siguen siendo ajustados.
Entonces, si hay que apuntar a ubicarse bien por encima del rinde de indiferencia, es imprescindible contar con el clima como aliado. En este sentido, los perfiles están bien cargados, pero con eso no alcanza para cubrir todo el ciclo. Alfredo Elorriaga, consultor de la Bolsa de Comercio de Rosario, advierte que actualmente el Océano Atlántico tiene el mayor peso entre los condicionantes más importantes a nivel planetario, y muestra un calentamiento que seguiría al menos hasta octubre.
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Esto implicaría que habrá un escenario de lluvias normales o por encima de lo normal para la campaña triguera y buenas condiciones de siembra durante la primavera para el inicio de la campaña gruesa. En el Océano Pacífico se proyecta un escenario de neutralidad por lo menos hasta octubre o noviembre. Para saber qué puede pasar en el verano, hay que esperar al menos dos o tres meses.

foto tractor
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Elorriaga asegura que los efectos del océano Atlántico cambiaron radicalmente las condiciones del verano pasado y hay datos que muestran que puede volver a ser muy importante para el cultivo de trigo, incluso con efectos positivos para la gruesa durante la temporada cálida.
Las anomalías de temperaturas superficiales (SST) de la NOAA para el Atlántico sur pueden repetirse por lo menos hasta octubre de 2025. Se refuerza que la acción del Atlántico, en conjunción con otros forzantes como los anticiclones, será fundamental para el ingreso de humedad en la región pampeana. Mucho más teniendo en cuenta que en el Pacífico se proyecta una neutralidad que va a seguir por lo menos hasta fines de la primavera de este año.
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Todos los modelos concuerdan en mostrar un calentamiento evidente, o sea una mancha roja en las costas del Río de La Plata y de Sudamérica hasta octubre de 2025. Los datos van en un sentido muy claro, y por ahora no hay argumentos para pensar que esto pueda cambiar.

Es de esperar que aumente la cantidad de fenómenos disruptivos, es decir, de tiempo extremo. Temperaturas más altas que lo normal en la superficie del océano Pacífico o en el Atlántico aportan combustible suficiente como para que se formen tormentas potencialmente más violentas.
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La posibilidad de una Niña tardía está pero no es significativa, al menos por ahora. De hecho, se ve que hay una contraposición entre la probabilística y el modelo. En los datos más recientes hay un quiebre que muestra la posibilidad de una neutralidad positiva para el último mes de 2025, incluso superando el umbral de neutralidad y yendo hacia un Niño.
Hay que esperar dos o tres meses para saber lo que puede pasar. Hoy los datos que se ven en el Pacífico no son definitorios. Dicho de otro modo, estamos en igualdad de condiciones ante la posibilidad de una neutralidad negativa o positiva. Por eso es mucho más relevante lo que muestra el Atlántico.
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Todos los argumentos que actualmente se pueden obtener indican que va a seguir aportando aire húmedo. Hoy es más importante seguir esta anomalía junto con la posición de los centros de alta y baja presión que determinan la circulación de aire y, por consiguiente, el ingreso de humedad.
Lo indicado permite esperar un escenario positivo de lluvias. Y también explica la recuperación de las reservas hídricas en la región pampeana. Por un lado, el consultor habla de proyecciones estadísticas pero también de hechos. Lo que pasó este año realmente fue elocuente. La región pampeana se salvó de una sequía que podría haberse profundizado como pasó en Santiago del Estero y Chaco. Los momentos de mayor volumen de lluvias se dieron entre febrero y marzo, cuando las circulaciones cambiaron y permitieron el ingreso de humedad del Atlántico en plena Niña, lo que por estos días se está capitalizando en la cosecha con los buenos rindes que arrojan los monitores de los equipos.
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