
Con una disponibilidad hídrica que oscila entre el 80% y el 100% de agua útil en la mayoría de las regiones agrícolas, la campaña fina 2026/27 se perfila como una de las más prometedoras de los últimos años para el trigo y la cebada.
Desde Fertilizar Asociación Civil señalaron que, en un contexto donde el agua deja de ser la principal limitante, la atención debe centrarse en otro factor decisivo: la nutrición de los cultivos. “Hoy la humedad no va a ser la limitante y la campaña dependerá de la ‘IA’: la ingeniería agronómica que apliquemos”, aseveró María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de la asociación en Chacra Agro Continental.
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A ese panorama agronómico favorable se suma un contexto internacional complejo, marcado por la volatilidad en los mercados de fertilizantes y granos. Roberto Rotondaro, presidente de Fertilizar AC, advirtió que el sector sigue de cerca “la evolución de los precios de los commodities, y cómo estos (fertilizantes y granos) van acoplándose en la dinámica que genera el escenario internacional”, en referencia al impacto que los conflictos geopolíticos tienen sobre el mercado energético y de insumos estratégicos.
Aún en este contexto, llevó tranquilidad al asegurar que “Argentina importa cerca del 70% del fertilizante que necesita, pero el abastecimiento para la siembra de fina está asegurado”.
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Desde la entidad insistieron en que una fertilización eficiente no debe limitarse únicamente al nitrógeno, sino incorporar también fósforo, azufre y micronutrientes para lograr esquemas balanceados. Alertaron, además, que “las deficiencias nutricionales van a limitar el crecimiento, la generación de biomasa y la formación de granos, desaprovechando el potencial productivo que ofrece la campaña”. Por eso, volvieron a poner el foco en la necesidad de “hacer análisis de suelo” como base para construir diagnósticos precisos, cerrar brechas productivas y mejorar la eficiencia económica del sistema.

En ese punto, Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar AC, subrayó que aún existe un amplio margen de mejora, especialmente si se considera que apenas uno de cada cuatro productores realiza análisis de suelo en trigo. “Existe una gran oportunidad de mejora en la adopción de herramientas de diagnóstico que permitan reducir riesgos, optimizar recursos y aumentar la productividad de manera sustentable”, indicó. También remarcó que, incluso en un escenario de mayores costos, fertilizar sigue siendo negocio: “En un contexto de costos fijos elevados, es importante analizar la fertilización como la inversión estratégica que nos garantiza el retorno económico y hace viable la siembra de trigo y cebada en 2026”.
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Un trigo bien nutrido, impacta sobre la soja de segunda
Según los cálculos presentados por la entidad, en un planteo de trigo con potencial de pasar de 3.000 a 5.000 kilos por hectárea gracias a una correcta aplicación de nitrógeno, la diferencia económica puede alcanzar los 220 dólares por hectárea. Frente a ese beneficio, el costo del diagnóstico técnico resulta marginal: “Apenas 5 dólares por hectárea. No reviste discusión el costo del análisis”, sostuvo Ciarlo. Además, destacaron que una adecuada nutrición en trigo genera efectos positivos sobre la soja de segunda, aportando nutrientes residuales que fortalecen la estabilidad del sistema productivo.

En cebada, la ecuación cambia según el destino comercial del cultivo. Pablo Prystupa de la FAUBA, aclaró que el manejo de la fertilización en cebada presenta el dilema de equilibrar rendimiento y calidad según el destino del cultivo, para lo cual la nutrición nitrogenada es determinante tanto para la producción como para el contenido proteico del grano. Mientras la cebada forrajera apunta a maximizar volumen, en la cervecera la calidad proteica manda. Allí, el desafío pasa por ajustar con precisión la dosis y el momento de aplicación del nitrógeno para alcanzar estándares industriales.
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En síntesis, la fertilización en cebada no admite recetas únicas: depende del destino del cultivo y exige ajustar dosis, momentos y objetivos. En el caso de la cebada cervecera, la calidad manda y el nitrógeno se convierte en la variable clave para cumplir con los estándares del mercado.
“Si hay agua, manda la nutrición”
Con perfiles bien cargados de agua que garantizan los potenciales de rendimiento y suelos agotados desde el punto de vista nutricional, desde Fertilizar AC aseguran que la posibilidad de “una nueva campaña récord” estará condicionada por la disponibilidad de nutrientes -principalmente nitrógeno, fosforo y azufre- donde la fertilización balanceada será clave para expresar rendimiento, calidad y rentabilidad.
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