
En la cuenta regresiva para el cierre de listas, el peronismo, mayormente concentrado en la alianza Fuerza Patria, mira de reojo el armado de Somos Buenos Aires, la coalición donde se unieron varios sectores que habían quedado atrapados en la recurrente grieta que, en esta oportunidad, retroalimentan el PJ Bonaerense y La Libertad Avanza (LLA).
¿Por qué miran esa opción electoral más al detalle? Porque el conglomerado de partidos les puede generar un dolor de cabeza inesperado. La sumatoria de espacios chicos que estaban sueltos, más algunos actores con alto grado de conocimiento y con el apoyo de un grupo importante de intendentes, puede ser una vía para que el electorado canalice su descontento.
“Ese espacio puede cautivar a los que sienten que votar al kirchnerismo es volver atrás y a los que el Gobierno todavía no los terminó de abrazar porque no ven la tierra prometida de la que tanto habló”, reflexionó uno de los consultores más importantes e influyentes de la política nacional.
En el peronismo miran los movimientos de los propios. Los que son peronistas, pero no están dentro de la nueva alianza. Sobre todo lo que hacen los intendentes Julio Zamora (Tigre) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), que pueden encabezar listas en la primera y la tercera sección, respectivamente.

El caso de Zamora es el que está más definido. Tiene decidido competir como primer candidato a senador y, junto al ex intendente de Hurlingham “Juanchi” Zabaleta, militar la propuesta en la sección con mayor cantidad de electores de la provincia de Buenos Aires.
Zamora es uno de los armadores más influyentes en esta experiencia política. Tiene una de las lapiceras importantes dentro de la alianza y está tratando de tejer alianzas a toda velocidad para presentar una estructura electoral lo más sólida posible.
Gray aún no es parte de Somos Buenos Aires. Aunque en la rosca política gran parte de la dirigencia da por sentado que va a ser parte de la alianza, el jefe comunal aún no definió su futuro. No queda mucho tiempo. El sábado se cierran las listas y debe definirse. En su entorno aseguran que en la elección bonaerense o en la nacional, va a terminar siendo candidato. “En alguna de las dos va a jugar”, aseguran.
La opción posible es que Gray no enganche la boleta local a la seccional de Somos Buenos Aires y compita en el municipio con una boleta corta. La posibilidad de sumarlo se mantiene, pero en la nueva alianza no esperarán mucho más. Mañana quieren empezar a definir el armado de la tercera sección.
Gray tiene una buena imagen en su distrito y en la sección. Juega con esas herramientas para definirse a último momento. Cerca de él no descartan nada. Ni un acuerdo con Fuerza Patria, ni una boleta vecinal, ni que se sume a la alianza Somos Buenos Aires. Las tres opciones son posibles.

En el espacio de la tercera vía empezó a crecer, lentamente, el fastidio por su indefinición. “Está dando demasiadas vueltas pero está cerca”, aceptó uno de los principales armadores. En la mesa de decisiones flotan algunos nombres posibles. La prioridad es que vaya Gray en la cabeza la boleta. Sino quieren a alguien que tenga una cara conocida.
Si Máximo Kirchner es candidato en la tercera sección, en reemplazo de su madre, Gray se tirará de cabeza a la cancha. Quiere competir. En ese sentido empiezan a crecer las posibilidades de que se sume a la nueva fuerza. El intendente mantiene contactos frecuentes con algunos dirigentes de Somos Buenos Aires. Desde el cierre de alianzas hasta hoy, nadie del peronismo bonaerense lo llamó ni lo contactó. La comunicación está cortada.
En Fuerza Patria miran con desconfianza la situación de esta nueva alianza que unió al peronismo disidente con la UCR, la Coalición Cívica y el GEN. Saben que no son competitivos como para llevarse el triunfo, pero los ven con posibilidades de robarle puntos esenciales para una victoria.
“Este es un partido nuevo que nace tercero”, aseguró a Infobae uno de los principales dirigentes del espacio. Aceptan las limitaciones y avanzan. La aspiración es hacer una elección aceptable y empezar a desandar el camino hacia los comicios presidenciales del 2027.
El gran desafío de la convergencia de sectores que hubo en la alianza es que el escenario político no esté tan atomizado. La división de pequeñas expresiones le convienen a las fuerzas de los extremos, que polarizan la elección al máximo y disputan la agenda de temas nacionales. La unidad de pequeños partidos vuelve más voluminosa una misma propuesta electoral.

“Nadie está discutiendo la provincia de Buenos Aires. Acá se discute si estás con el kirchnerismo o no, o si Cristina debe estar libre”, sostuvo un dirigente que está sentado en la mesa política del nuevo armado. Tanto el peronismo bonaerense como los libertarios están dispuestos a discutir un modelo económico, político y social. Ellos o nosotros. Lo que está en el medio, según aspiran, quedará pulverizado por la discusión llevada a los extremos.
En el corazón del peronismo bonaerense advierten que será muy difícil la temporada electoral. Tanto los comicios de septiembre como los de octubre. En esa hipótesis de victoria compleja, que un sector le quite puntos pasa a ser trascendente. Y hasta el miércoles, cuando se cerraron las alianzas, no había real conciencia de que la opción electoral podía poner en jaque un eventual triunfo justicialista.
Lo cierto es que desde PJ nunca se interesaron demasiado por contener a Zamora y Gray, que son los dos intendentes que podrían encabezar las secciones más importantes y complicar las aspiraciones del peronismo. Antes no eran un problema, ahora sí. Porque la opción unificada de Fuerza Patria no tiene, a priori, la contundencia necesaria para pasar por arriba a LLA.
Mientras avanza en la construcción del rompecabezas, el PJ sigue los movimientos del armado que le están edificando en sus narices. La tercera vía puede jugar un rol arbitral fundamental, como tantas otras veces ha sucedido en las elecciones. El domingo, con las listas y los candidatos definidos, arranca el partido. Todo está por verse.
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