“Abrazar a Alberto”: la proclama que lanzaron desde un sector del kirchnerismo tras las críticas de CFK y Hebe de Bonafini

El primero en cerrar filas fue el ministro de Defensa Agustín Rossi. El jefe de La Cámpora, Andrés Larroque, el más cercano a Máximo Kirchner, jugó fuerte a favor del Presidente

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Al dirigente le cuesta explicar lo que pasa pero acepta hablar en estricto off the record. Es cierto, admite a pesar de su cercanía a la vicepresidenta, que “no es correcto” que quien ocupa el segundo lugar le marque al Presidente, a través de un tuit, lo que debería hacer para “no equivocarse”. En pandemia el contacto es más distante pero el Presidente y su vice han cenado y desayunado en la residencia de Olivos, lo que revela que el sentido del mensaje dominical era hacer pública la queja. De todos modos el dirigente dice no poder certificar que el destinatario fuera Alberto Fernández, más bien cree que apuntaba a algunos de los ministros a los que el entorno kirchnerista les exige mayor celeridad y también una actitud más proactiva. “Ella debe creer que se despilfarra todo el capital, que hizo el esfuerzo de bajarse y hay quienes por falta de experiencia en la gestión no terminan de encontrar soluciones”, describe la complejidad del vínculo entre el jefe de Estado, su vice y los respectivos entornos.

El kirchnerismo volvió al poder pero no volvió. Al menos eso sienten algunos, en su mayoría más marginales, cuando ven un equipo “albertista” en el gabinete a pesar de que La Cámpora ubicó a importantes referentes en lugares como Interior, PAMI y Anses y en segundas líneas clave para controlar las ‘cajas’ políticas o áreas de gestión sensible como AFIP. “Todavía hay quienes tienen atragantada la fórmula anunciada el 18 de mayo del año pasado y tienen energía contenida”, se advierte puertas adentro entre quienes preferirían instrumentos más efectivos frente al aislamiento y la crisis y avisan que no hay ningún dato a favor y habrá menos en la post pandemia. Son los mismos que coinciden con CFK en que faltaron empresarios el 9 de Julio en Olivos, que además de los presentes del Grupo de los Seis pudo haber algunos más cercanos al peronismo. Otros en cambio creen que cuanto más lejanos a ellos sean los empresarios con los que charlan, más amplio será el mensaje hacia afuera.

Ese reparto del poder en el gabinete y la foto con empresarios del G6, en la que estuvo desde el sector financiero hasta el campo, dificulta la cohesión. Hay militantes o referentes K que perdieron la paciencia y el respeto a la máximo figura del gobierno nacional. Acostumbrados a la vertiginosa forma de ejercer el poder de Cristina Kirchner prefieren los modos del Senado donde para reveer decisiones vía decreto de Mauricio Macri (y alguna ley) el bloque del Frente de Todos no esperó al vencimiento del reglamento acordado y dejó la pelota en el área para otro reclamo de institucionalidad que bien aprovechó Juntos por el Cambio.

La tensión se revivió esta semana en el Congreso cuando en la Bicameral de Seguimiento de Trámite Legislativo, un día después de que el Presidente conversara vía teleconferencia con diputados y senadores de Juntos por el Cambio primero y del resto de la oposición después, el kirchnerismo impuso su criterio para dictaminar nuevamente sobre algo votado en comisión en noviembre del 2018. Aún sin esa revisión, avisó desde el PRO Pablo Tonelli, el DNU 1053/2018 que estableció una compensación millonaria a las energéticas por la devaluación, podría ser rechazado en ambas cámaras sin problemas. Pero Anabel Fernández Sagasti, vice del bloque del Frente de Todos, y el titular de la comisión, Marcos Cleri, de La Cámpora de Santa Fe, aseguraron que el reglamento estaba de su lado, avanzaron con el debate y la oposición se desconectó. Se abortó así, en pocas horas, el reeditado diálogo del día anterior.

Alberto Fernández con empresarios y sindicalistas durante el acto del 9 de julio
Alberto Fernández con empresarios y sindicalistas durante el acto del 9 de julio

Cuando el DNU de Macri llegue al recinto, si es rechazado por el Senado y Diputados como todo parece indicar, el Estado quedaría liberado del pago a las distribuidoras de gas de las cuotas que Macri dejó impagas. Se avecina otra polémica con el círculo rojo empresario al que tanto Alberto Fernández como Sergio Massa y hasta Máximo Kirchner buscaban contener. Esa batalla simbólica, ideológica y práctica, subyace a cada gesto y mensaje.

Ningún dirigente, ni siquiera el Presidente, puede empardar la potencia de una palabra de Cristina Kirchner. Es lo que ocurrió el domingo cuando compartió un artículo periodístico con una visión crítica sobre la economía y los empresarios con los que se conversa. Varios se sintieron liberados y expresaron sus reclamos de inmediato como Hebe de Bonafini, Nora Cortiñas y Julio De Vido que está visceralmente enojado con la soledad en que lo dejaron muchos dirigentes mientras estuvo preso. La respuesta partió de cuatro leales a la vicepresidenta que pidieron “abrazar” a Alberto Fernández, desde Agustín Rossi al alter ego de Máximo Kirchner, Andrés ‘El Cuervo’ Larroque, que desde hace rato busca posicionarse en un lugar de moderación del que escapan otros referentes de La Cámpora. Su declaración pública tuvo un objetivo: cancelar el debate que acababa de estallar. En la lista se anotaron el ministro Juan Cabandié y José Luis Gioja, el presidente del Consejo Nacional Justicialista que felicitó a Rossi por iniciar el operativo a favor del Presidente.

El ministro de Defensa, de cuyo ADN kirchnerista no hay dudas, escribió un hilo en la red del pajarito el martes a la noche. Fue cuidadosamente redactado para certificar, si hubiera algún distraído, su historia junto al matrimonio Kirchner desde el año 2002. No pidió permiso ni avisó del acto de desagravio, el más importante en la gestión que arrancó el 10 de diciembre.

Agustín Rossi junto a Cristina Kirchner
Agustín Rossi junto a Cristina Kirchner

Preocupado por la escalada contra el Presidente que visibilizó un pecado de origen (que CFK no fuera candidata), Rossi buscó dar un mensaje para encolumnar al peronismo. No lo dijo pero pensó: “Ahora somos gobierno, hay que ocuparse de la gestión”. “Se sale con unidad y detrás del Presidente”, repitió durante todo el último día mientras recibía decenas de llamados entre ellos de Taty Almeida, otra de las principales referentes de Derechos Humanos, y del intelectual favorito de Cristina Kirchner, el psicoanalista Jorge Alemán.

Rossi planteó algo similar a lo que después ratificó Larroque a favor de la unidad que les hizo ganar la elección, una alianza entre duros y moderados. “Los liberales son el adversario”, subrayaron cerca de Larroque donde anoche repetían que “ahora hay que abrazar a Alberto”.

Para evitar malos entendidos el hilo de Rossi fue extenso. “Desde mi lugar de militante, con respeto, les digo a mis compañeros/as que hoy la tarea más importante es bancar a Alberto. Con corazón y con cabeza. Por historia y por futuro. Simple y contundente” remarcó y recordó todo lo que hizo a favor de la 125, los escraches que sufrió, cómo siente como propias “la persecución” contra Cristina, Máximo y Florencia Kirchner y la promesa que hizo frente al féretro de Néstor Kirchner de cuidar a su mujer. En una clara respuesta a la izquierda peronista recordó una entrevista del ex presidente nada menos que en 6/7/8, el emblemático programa de la TV Pública. “¿Por qué lo nombró a Redrado en el Central? preguntó la periodista, Néstor explicó el contexto y replicó: ¡Que querían que lo nombre al Flaco Kunkel! Simple. Contundente”, cerró el hilo en el que también destacó que el Presidente “respeta” la coalición que lo hizo ganar.

Uno de los primeros en retuitearlo fue Aníbal Fernández que hace unos cuantos días viene reclamando gestos de apoyo hacia el Presidente. También compartió el mensaje de Alicia Castro, una muy crítica kirchnerista, que bajó el tono a sus propias declaraciones en contra de las reuniones con empresarios cercanos al macrismo. Lo mismo hizo el ex jefe de gabinete con la entrevista de Andrés ‘El Cuervo’ Larroque. El ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense pidió tener más paciencia, “bancar a Alberto” y bajar las tensiones “a las expresiones disonantes”. “Formamos parte de una coalición que se constituyó para enfrentar las políticas neoliberales. Somos una coalición formada hace poco más de un año y tenemos que aceitar la comunicación interna. No solo hay que cuidar la coalición gobernante sino que tenemos que ampliarla”, recalcó.

Una semana atrás Rossi también había sido uno de los primeros en “bancar” a Cristina Kirchner cuando apareció el cuerpo de su ex secretario Fabián Gutiérrez, brutalmente asesinado en El Calafate.

Para el ministro de Defensa no hay otra opción que encolumnarse detrás del máximo referente y entender el “contexto” actual: la Argentina atraviesa el peor momento de la pandemia y el espacio político no puede estar en estado semideliberativo. Eso es lo que comentó ante los más cercanos y también destacó que se está frente al último tramo de la renegociación de la deuda y que hace un mes la oposición está unida y concentrada en desgastar a la gestión. El fuego amigo alimenta fácilmente esa brecha.

El Presidente replicó el hilo de Twitter de su ministro. Y con él lo hizo una larga lista de actores de peso. Larroque lo compartió y la lectura en voz baja fue inmediata: “Si lo comparte él es porque Máximo Kirchner coincide”.

Daniel Filmus escribió: “Tengan la plena seguridad de que todas nuestras políticas tienen un objetivo central: construir la Argentina socialmente justa que aún soñamos. Para que se cumpla este sueño trabajamos por la unidad quienes integramos el gobierno de Alberto y Cristina”.

Gioja le respondió a Rossi: “Clarito como el agua” y agregó sus felicitaciones con mayúsculas mientras que desde la CGT Héctor Daer, el único sindicalista que estuvo sentado el 9 de julio en Olivos lo difundió y agregó: “Peronismo unido por nuestra Patria siempre”.

Lo que nadie dijo ni contó es que mientras todo esto pasaba el abogado de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, visitaba al Presidente en Olivos. Se comenta que la charla fue a solas y larga.




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