Eduardo Taiano, el fiscal a cargo de la investigación por la muerte de Nisman
Eduardo Taiano, el fiscal a cargo de la investigación por la muerte de Nisman

Sin asesino y un móvil aún en discusión, el futuro de la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman depende, por ahora, de tres claves: el entrecruzamiento de más de 45 mil llamadas de 500 usuarios de teléfonos –que van desde la vicepresidenta Cristina Kirchner hasta el famoso espía Antonio Stiuso, pasando por el informático Diego Lagomarsino, el ex jefe del Ejército Cesar Milani y cientos de agentes de inteligencia-; el análisis de unas 23 mil imágenes de las personas captadas por las cámaras de seguridad de Le Parc, el complejo donde fue encontrado muerto el fiscal; y el resultado de unos 250 informes que la fiscalía de Eduardo Taiano recibió en diciembre sobre los equipos tecnológicos de Lagomarsino, los cuatro custodios de Nisman y la Casa Rosada.

Al escenario se suma el propósito de digitalizar los planos de Le Parc que comprueben los puntos ciegos que dejaban las cámaras del lugar (muchas no funcionaban) y alguna “pista firme” sobre la que se está trabajando: es un agente de inteligencia que el domingo que Nisman apareció muerto registra llamadas en la antena telefónica de la casa de Lagomarsino, en la localidad bonaerense de Martínez, lo que fue revelado por el diario Clarín.

La noche del 18 de enero de 2015, Nisman fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza en el baño principal de su departamento de Le Parc. Cinco días antes había denunciado a la entonces presidenta y hoy vicepresidenta, Cristina Kirchner, y funcionarios de su gobierno por la firma del memorándum de entendimiento con Irán, y al día siguiente iba a ir al Congreso de la Nación. A cinco años, la causa tienen una sola certeza: su muerte. Pero muchas incógnitas sin respuesta.

La hipótesis de una guerra de espías detrás de la muerte de Nisman sigue vigente. “No tenemos dudas de que a Nisman lo mataron en el marco de su función. Y lo que termina generando su muerte es su denuncia. Su muerte no puede investigarse sin valorar la implicancia con los servicios de inteligencia, con la política pero también en el contexto internacional en donde el entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama se acercaba a Irán", le dijo a Infobae uno de los investigadores judiciales.

Para el fiscal Taiano y para el juez Julián Ercolini, quienes están a cargo del caso, a Nisman lo mataron. Así lo dejaron plasmado en sus resoluciones y no investigan otra hipótesis. Pero la defensa de Lagomarsino postula que el fiscal se suicidó, se centra en estudios que tiene el caso y pide que en la causa declaren todos los peritos que participaron del caso. Lagomarsino era el infomático de Nisman y quien le llevó el sábado 17 de enero la pistola Bersa calibre 22 de la que salió el disparo que terminó con la vida del fiscal.

Pero el quinto aniversario de la muerte de Nisman encuentra a los investigadores en una incógnita: cómo llevará adelante la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, su anunciada revisión “técnico-administrativa” de la pericia de la Gendarmería que se hizo durante la gestión de Patricia Bullrich y avaló la hipótesis del homicidio del fiscal de la causa AMIA. Hasta el propio presidente Alberto Fernández criticó el informe. “Nunca vi una pericia de esa naturaleza", disparó esta semana en una entrevista. Si bien las interpretaciones políticas no forman parte del expediente judicial, para los investigadores es una incógnita cómo podría impactar un análisis de estas características en la causa judicial y en febrero deberá responder un pedido de la madre de Nisman, Sara Garfunkel, para que el fiscal haga suyo el planteo de que el gobierno no intervenga.

Y hay otro punto en la relación con el Gobierno de Fernández: el entrecruzamiento de llamados lo hace una división de la Policía Federal, fuerza que depende del Gobierno. “Hasta ahora no nos comunicaron ningún cambio, pero es una preocupación”, explicó la fuente.

Alberto Nisman
Alberto Nisman

La muerte de Nisman no es la única investigación que concentra la dupla de Taiano-Ercolini. Son nueve expedientes que van desde las amenazas que recibía Nisman hasta la hipótesis de una liberación de la zona en Puerto Madero. La más conocida, sin embargo, es la causa del encubrimiento en donde están acusados la ex fiscal Viviana Fein, el juez Manuel De Campos, el ex secretario de Seguridad de la Nación Sergio Berni y el ex jefe de la Policía Federal, Rubén Di Santo, entre otros, porque Taiano cree que las irregularidades que se detectaron en el hallazgo del cadáver buscaron en realidad encubrir el homicidio. Los apuntados en ese dictamen niegan esa versión. Desde al menos un año en los tribunales de Comodoro Py se afirma que el fiscal activará en breve las indagatorias para los imputados. Después del triunfo del Frente de Todos en la elecciones, se desinfló la firmeza y ahora las fuentes responden: “Las indagatorias se van a pedir pero no sabemos cuando”.

A la espera de respuestas y avances en la búsqueda del homicida, Taiano trabaja desde hace más de dos meses en un borrador para pedir la elevación a juicio oral de los cuatro custodios que debían encargarse de la seguridad de Nisman ese fin de semana. Los cuatro están procesados de incumplimiento de los deberes de funcionario público. A tres, además, los acusan de haber encubierto el crimen de Nisman. Los custodios son Rubén Benítez, Néstor Durán, Luis Miño y Armando Niz.

Para los críticos de la investigación, la decisión de mandar a juicio a esos policías demuestra que “no hay nada”. El otro que se queja es el hasta hoy principal acusado, Lagomarsino. Procesado como partícipe del homicidio, los abogados del técnico informático ni siquiera apelaron su procesamiento, con la intención de ir rápido a juicio. Pero en los planes de Taiano no está incluirlo en la lista de los que, con las pruebas que hay al día de hoy, enfrenten el banquillo. “Seguimos trabajando. Nos faltan elementos, tenemos algunas pista firme, pero seguimos recolectando información”, dicen en el entorno de Taiano a Infobae. “Si voy a juicio, estoy seguro de que salgo absuelto”, repite Lagomarsino ante quien quiera escucharlo.

“Con los custodios es distinto -dicen en la fiscalía-. La investigación, al día de hoy, está agotada, aunque estamos pendientes de los resultados que puedan aparecer en los resultados de los equipos informáticos analizados y que nos pueden llevar a demorar el pedido de elevación. Es algo que se discutió mucho y creemos que el delito de encubrimiento es independiente del hecho principal y por el derecho de defensa y los tiempos de la causa (plazo razonable) creemos que pueden ser enviados a juicio, aunque esto es a mediano plazo. No es que el 1 de febrero, cuando se reanude la actividad judicial después de la feria, vamos a estar presentándonos en el juzgado. Es algo que se está trabajando, con tiempo, y todavía hay pruebas que cotejar”, explican.

Diego Lagomarsino (Nicolás Stulberg)
Diego Lagomarsino (Nicolás Stulberg)

Lo cierto es que llevar a juicio a los custodios por el delito de encubrimiento podría abrir la puerta en un tribunal oral a discutir, precisamente, la hipótesis del homicidio. Y lo que surja en ese eventual debate puede impactar, de lleno, en la investigación de Taiano y Ercolini, que busca a los autores, advierten a Infobae. “Eso habrá que verlo, dependerá del tribunal que le toque”, dicen en la fiscalía que analiza el tema. Inclusive si la elevación a juicio se concreta el tribunal oral puede no hacer el juicio hasta que no llegue a esta etapa Lagomarsino.

El equipo de investigadores sigue con la mirada puesta en el resultado del entrecruzamiento de usuarios, que se convirtió en una suerte de telaraña que fue creciendo a lo largo de los meses. El primer cruce lo había realizado la fiscal Viviana Fein y la jueza Fabiana Palmaghini. Ahí aparecían las llamadas de Stiuso y Alberto Massino, ex director de Análisis de la SIDE-AFI, con Nisman. Pero más tarde se detectó que los protagonistas de las llamadas incluían a funcionarios judiciales, como el fiscal Carlos Stornelli, o políticos. como Juan Martín Mena, entonces número dos de la AFI. Cuando quedó bajo la órbita de Comodoro Py, los investigadores también pidieron conocer los llamados que ese fin de semana realizaron los protagonistas de la denuncia que había hecho Nisman antes de morir: reclamaron acceder a las comunicaciones de Cristina Kichner, pero también de Milani o del ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández.

Es más: según se desprende de la causa a la que accedió Infobae, Taiano consultó a cada uno de los 12 juzgados federales de Retiro qué teléfonos tenía investigados en distintas causas judiciales sobre funcionarios del gobierno kirchnerista para saber si podía incluirlos en sus análisis. Fueron pocos, sin embargo, los jueces que pudieron aportar algún dato concreto sobre el período en que murió Nisman y sus investigaciones en marcha. Es que, razonan en Comodoro Py, los expedientes contra el kirchnerismo se activaron con fuerza cuando llego el macrismo.

Inclusive, la fiscalía investigó si los protagonistas de esos llamados tuvieron sus teléfonos intervenidos. Por ahora todas las respuestas fueron negativas. Sí estuvieron intervenidos los de Lagomarsino, de Garfunkel y de Sandra Nisman, la hermana del fiscal, pero después de la muerte del funcionario judicial. Fue en la causa en la que se investiga una cuenta con 500 mil dólares que Nisman tenía en Estados Unidos.

Las llamadas de Antonio Stiuso son de las 45 mil que se están analizando
Las llamadas de Antonio Stiuso son de las 45 mil que se están analizando

“Son unos 500 usuarios telefónicos. Cientos de ellos pertenecen a agentes de inteligencia. Pero por el momento lo único que tenemos es una explosión de llamados inusual para ese fin de semana, más allá de que se explique que se conoció que al Gobierno se le había perdido un misil y que ese fin de semana jugaba River-Boca en Mar del Plata con el regreso de barras bravas. Objetivamente sabemos que hablaron. Lo que no podemos es saber de qué hablaron”, afirman. “Lo que está claro es que el trabajo de los teléfonos es enorme. Porque acá no sólo importan los números de algunos personajes, sino los segundos teléfonos a los que podían comunicarse. Y máxime cuando en esa época los chips se compraban en el subte o en un quiosco”, admite ante este medio uno de los investigadores.

"¿Qué plazos se ponen para concluir la investigación?”, preguntó Infobae. “No nos ponemos plazos, sí objetivos”, fue la respuesta.

Sin embargo, los tiempos no pueden ser sin plazos. Lagomarismo ya pidió en varias oportunidades ir a juicio oral y público. Su defensa, a cargo de Gabriel Palmeiro, no apeló el procesamiento que recibió en diciembre de 2017 como partícipe necesario del delito de homicidio. Y prometió seguir insistiendo en su pase a juicio oral a dos años de esa decisión.

La defensa de Lagomarisno también objeta el peritaje de Gendarmería que concluyó que a Nisman lo mataron. Sostiene que otros peritos y resultados criminológicos y forenses de la causa contradicen ese resultado. Por eso pidió que todos los profesionales que intervinieron en el caso, como los del Cuerpo Médico Forense, declaren en la causa.

Según precisaron a Infobae, los investigadores tienen puestas sus expectativas en un análisis que se está preparando para establecer, a partir de los planos del edificio de Puerto Madero, cuáles fueron los puntos ciegos por donde podía pasar una persona sin ser captada por una cámara de seguridad. Incluso, se trabaja sobre la digitalización de los planos del complejo para poder recrear esa situación. La medida busca intentar paliar las falencias con las que se topa la investigación desde el principio. Es que casi la mitad de las cámaras de seguridad de Le Parc estaban fuera de funcionamiento ese fin de semana. Los vecinos declararon en la causa que el problema existía desde antes de la muerte de Nisman. Es más: se debatió en reuniones de consorcio, pero muchos ocupantes se oponían porque era muy caro.

Las torres de Le Parc, donde vivía Nisman, foco de la investigación
Las torres de Le Parc, donde vivía Nisman, foco de la investigación

De esas cámaras se obtuvieron 23 mil imágenes de rostros de las personas que ese fin de semana ingresaron y salieron de Le Parc. Muchas caras se repiten y el objetivo es ponerle un nombre a cada una para determinar por qué y para qué estaba en el complejo.

Otro peritaje que concluyó fue sobre teléfonos, computadoras, tabletas y otros dispositivos tecnológicos que fueron secuestrados en la casa de Lagomarsino y de los cuatro custodios. Son 250 informes cuyo contenido se está analizando para determinar si algo tiene valor para la causa. Allí también se encuentra el resultado del peritaje a equipos que la justicia se llevó a fines de septiembre de 2018, cuando hizo un procedimiento en la Casa Rosada en busca de los discos con los registros de todas las personas que el fin de semana de la muerte de Nisman entraron y salieron de la casa de gobierno. El trabajo presenta un inconveniente: ese fin de semana hubo un incendio que perdió la información que se busca recuperar.

Todas medidas que busca encontrar respuestas a las muchas incógnitas que tiene el caso y que se mantienen hace cinco años. Los propios investigadores reconocen que no será fácil porque, más allá de su convencimiento, no saben si existen.

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