El complejo Le Parc
El complejo Le Parc

“Si hubo un tiro lo tendríamos que haber escuchado, salvo que fuera con silenciador”.

Fue un fin de semana más para los vecinos del complejo Le Parc de Puerto Madero. En uno de sus departamentos, el fiscal Alberto Nisman repasaba lo que iba a ser su presentación en el Congreso del lunes por la denuncia contra la entonces presidenta Cristina Kichner y funcionarios de su gobierno por la firma del memorándum con Irán que había sacudido a la política. Muy pocos vecinos sabían que allí vivía Nisman y durante ese fin de semana, de sábado con lluvia y un domingo apacible de verano, convivieron con su muerte sin saberlo.

A cinco años del fallecimiento del fiscal, Infobae repasó las declaraciones que hicieron en la Justicia cerca de 400 vecinos del complejo. Desde los más directos, de su mismo piso, los de arriba y los de abajo, hasta los de las tres torres que conforman Le Parc, en Azucena Villaflor 450.

De esas declaraciones hay varias conclusiones: Nisman no era conocido por sus vecinos, que ese fin de semana no vieron ni escucharon nada extraño, que desde los baños –donde el fiscal fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza– se escuchaba lo que ocurría en otros pisos, que había fallas en la seguridad privada de Le Parc que hacían que se pudiera ingresar sin ser registrado y que la falta de funcionamiento de varias cámaras de filmación eran anteriores a ese fin de semana.

Nisman alquilaba el departamento 2 del piso 13 de la torre Boulevard. Su vecino más directo era Hiroki Shiba, del departamento 1, quien ese fin de semana estuvo los dos días en su vivienda. Japonés y director de “Nec” de Argentina, Shiba, de 60 años, declaró que nunca conoció al fiscal, que no sabía que era su vecino y que recién se enteró el lunes a la mañana cuando supo por los medios de su muerte.

“El 17 estuve en el departamento con mi mujer hasta la una del mediodía. En ese horario la llevé al aeropuerto porque tenía un vuelo a Japón. En el regreso, paré a hacer compras y regresé a mi hogar aproximadamente 15.30. Después me quedé solo en el departamento todo el día. Aproximadamente a las 22.30 me fui a dormir. El domingo me levanté aproximadamente a las 7 y me quedé en el departamento hasta el mediodía, luego salí para comer y volví alrededor de las 14 y pasé todo el día en el departamento, viendo televisión o en internet en el living. A la noche cociné y después me fui a dormir alrededor de las 22”, dijo Shiba en una de las tres declaraciones que brindó. Y en las que repitió que el fin de semana de la muerte de Nisman no escuchó ni vio nada que le haya llamado la atención.

Los departamentos de Shiba y Nisman se conectan por un corredor donde están los aires acondicionados. Y contó un suceso que le relató su esposa: “Mi mujer vio, cree que el martes o miércoles, personas que estaban reparando el aire acondicionado de mi vecino. Las personas estaban en el corredor de los aires acondicionados, en el exterior de los departamentos. Había dos técnicos, uno afuera arreglando el equipo en sí y otro técnico trabajando adentro del departamento del Dr. Nisman”.

Los dos técnicos declararon en la Justicia y dijeron que repararon varios aires acondicionados del complejo. Inclusive uno de ellos aportó las zapatillas que usó y una era compatible con una huella que se encontró en la zona del corredor.

El vecino relató que el lunes se levantó cerca de las 5.30, escuchó ruidos de gente hablando en el departamento de al lado y al observar por la mirilla vio a mucha gente, entre ellos personal policial. Contó que no entendía lo que decían porque no habla español. “No supe exactamente qué estaba pasando pero supuse que se trataba de algo grave, como un suicidio, homicidio o un accidente”, declaró Shiba, que a las ocho de la mañana bajó por el ascensor principal y al llegar a su oficina la secretaria le dijo que el fiscal Nisman había muerto. Ahí supo que era su vecino.

Nisman vivía en el piso 13 de la torre Boulevar (DYN)
Nisman vivía en el piso 13 de la torre Boulevar (DYN)

Nisman y Shiba eran los únicos que vivían en el piso 13. Los departamentos 3 y 4 estaban desocupados. José Luis Bocchicchio, dueño del 3, dijo que de julio de 2014 a agosto de 2015 estuvo deshabitado. Y Juan Carlos Paladini, apoderado del 4, que es propiedad de su madre, contó que la vivienda la usan cuando viajan a Buenos Aires y que el fin de semana que murió Nisman estaban en Uruguay.

Susana Amalia Wertheimer vivía en departamento 2 del piso 12, debajo de Nisman. Estuvo el sábado y domingo en su vivienda. “En todo ese fin de semana no escuché, vi ni sentí nada fuera de lo normal”, contó.

Wertheimer sí sabía que Nisman era su vecino y lo conoció por un problema doméstico que tuvo en 2013. “Se me empezó a inundar el departamento. Como eso fue de madrugada, tipo 2 o 3 de la mañana, le empecé a tocar el portero para que corte el agua y no haya que cortar la de todo el edificio, pero él no respondía. Al día siguiente llamé nuevamente al Dr. Nisman, le dije que se tendría que hacer cargo de los daños, a lo cual me dijo que no habría problema, que le dijera cuanto salía y él lo pagaría. Me dijo que trabajaba mucho y que a la noche cuando se acostaba no escuchaba nada, y que por eso no había escuchado el timbre. En ese momento yo no sabía que era fiscal, para mí era un vecino más. Me enteré que mi vecino era el Dr. Nisman porque luego me lo dijo alguien de la administración. Al tiempo Nisman se presentó y me pagó los arreglos”, relató.

¿Alguna vez escuchó ruidos provenientes del departamento de Nisman?, le preguntaron a Wertheimer. "En el edificio tenemos un problema que es de la presión del agua, pero yo no sabía que era eso. Entonces un día me lo encontré en el ascensor y le pregunté si tenía chicos o algún perrito porque escuchaba como cascabeles que rodaban. Él me dijo que no, que vivía solo, y comentamos que a lo mejor serían ratas, porque no sabíamos. Después se supo que en realidad era un tema con el agua. Nunca escuché música, conversaciones, ni nada por el estilo”, contestó.

“Lo que más me sorprende es que yo siendo la vecina de abajo no vi ni escuché nada. De hecho, me enteré al día siguiente porque me llamó una amiga”, dijo la mujer sobre la muerte del fiscal.

Otra vecina directa de Nisman era Norma Nilda Tignanelli, del departamento 2 del piso 14, arriba del fiscal. Pero la señora contó que el sábado a las dos de la tarde se fue a la casa de su hijo, donde durmió, y regresó a Le Parc el domingo a la noche. Cuando llegó ya estaba la policía y pudo subir a su vivienda sin que nadie le dijera nada. “Utilicé el ascensor principal y en ese momento, ascendí con una persona que dijo que era comisario, eso lo escuché que se lo dijo a otra persona. Un periodista de C5N me dijo que encontraron muerto al fiscal”, recordó.

Los restantes vecinos de los 12 y 14 también estuvieron el fin de semana en Le Parc. Pero ninguno de ellos vio ni escuchó nada. Solo el matrimonio del departamento 4 del piso 14 sabían que allí vivía Nisman. Y el hombre, Carlos Alberto Collongues, de profesión abogado, relató que recorrió el complejo cuando se enteró por la televisión lo que ocurría: “Salí de mi departamento, bajé por la escalera hasta el piso trece y observé una cantidad importante de personas, y donde un hombre de la seguridad del complejo que se encontraba allí, entre las muchas personas, me informó que habían hallado sin vida al doctor Nisman. Entre las personas que observé se encontraba el secretario de Seguridad Berni. Después descendí a la planta baja por el ascensor principal y observé una gran cantidad de personas en el espacio de las cocheras de cortesía. Allí, saludé al doctor De Campo (NdA: Manuel De Campo fue el primer juez del caso), a quien conozco, ocasión en la que me dijo que estaba esperando a la fiscal. A continuación salí del complejo, recorrí los diferentes vehículos pertenecientes a los medios de comunicación que filmaban quienes entraban, quienes salían, etc, y que incluso me quisieron interrogar pero no accedí”.

Berni en Le Parc la noche en que Nisman fue encontrado muerto (Télam)
Berni en Le Parc la noche en que Nisman fue encontrado muerto (Télam)

Los vecinos señalaron que a través del conducto de ventilación de los baños de los departamentos se puede escuchar lo que ocurre en otros pisos. “Cuando yo me mudé dormía con la puerta del baño abierta y se escuchaban ruidos, voces, pero si cerrás la puerta del baño, del lado de afuera no se escucha”, declaró el dueño del departamento 3 del piso 14. “Me llama la atención no haber escuchado nada, estando en el piso de abajo del de Nisman”, dijo en esa línea quien vivía en el departamento 3 del piso 12.

¿Observó alguna circunstancia particular que le haya llamado la atención?

El complejo Le Parc tiene tres torres, Boulevard, Parque y Río, con entre 39 y 41 pisos con cuatro departamentos en cada uno, excepto en los últimos cinco, donde hay dos. Los vecinos más cercanos a Nisman declararon en el inicio de la causa ante la fiscal Viviana Fein. Pero cuando el caso lo tomó el fiscal Eduardo Taiano –en el pase del expediente a la justicia federal de Comodoro Py– decidió citar a todos los que el fin de semana de la muerte de Nisman vivían en el complejo. Muchos no estaban porque se encontraban de vacaciones.“Tenemos información de todos los departamentos, ya sea porque declararon quiénes vivían o por sus dueños en el que caso de los que estaban desocupados, y lo mismo por las inmobiliarias”, le dijo a Infobae una fuente de la investigación.

En la fiscalía de Taiano, el interrogatorio fue común a todos los vecinos: si estuvieron el fin de semana de la muerte de Nisman, si observaron algo que les haya llamado la atención, cómo era la acústica en los departamentos, cómo era el ingreso al complejo, si había alquileres temporarios, si sabían cómo era el funcionamiento de las cámaras, entre otros temas.

Sobre la acústica, los vecinos coincidieron en que a través de la ventilación de los baños se escuchaban sonidos de otros pisos. Principalmente –y por un defecto de la construcción– las descargas de aguas. Pero siempre si se estaba en el baño. Un investigador judicial señaló que por la hora de la muerte de Nisman -entre la noche del sábado y la mañana del domingo– no fue raro que de los departamentos de arriba o de debajo de su piso no hubiera nadie en los baños.

Los vecinos también señalaron que podían escuchar conversaciones en voz alta, gritos, llantos de bebés o música. Un vecino contó que dos veces le mandaron a la Prefectura por los ruidos de las fiestas que hacía en su departamento. Otros relataron que desde el resto de los departamentos se podía escuchar o no, dependiendo de si el vecino era o no ruidoso.

“Siempre me llamó la atención el tema del baño, que desde ahí se escuchaba todo, y si lo que pasó fue en el baño, un tiro o lo que sea, alguien tendría que haber escuchado", dijo un vecino en la Justicia.

Respecto a la seguridad del complejo –que estaba a cargo de la empresa “Seguridad Integral Empresaria” (SIE)– los habitantes de Le Parc mayoritariamente señalaron que era laxa y vulnerable. Señalaron que a quiénes vivían ahí se les abría la puerta porque el personal ya los conocía. Lo mismo si ingresaban con el auto, que no se revisaba, y si había otros acompañantes no se les tomaban los datos. “Sólo había que bajar la ventanilla, saludar y el personal de seguridad abría la puerta”, declaró un vecino.

Las tres torres que conforman el complejo
Las tres torres que conforman el complejo

“No podría afirmar que era posible ingresar sin ser registrado, pero sí puedo decir que había mucha gente que quizás decía ´hola, buenas tardes´ y pasaba. Era una guardia medio light”, graficó otro. Y explicaron que después de la muerte de Nisman la seguridad comenzó a revisar los baúles de los vehículos. “Le Parc es muy seguro, pero creo que si uno entra confiado con seguridad como si fuese residente del complejo, puede lograr entrar sin que en la guardia lo registren”, señaló un residente.

En el caso de las visitas o los deliveries se anunciaba en cada departamento y se esperaba la confirmación para que ingresen. Pero hubo vecinos que declararon que sus visitas subían directamente sin el aviso de seguridad. También dijeron que una vez que se ingresaba al complejo la gente podía ir a cualquier torre. Lo mismo desde las cocheras. “Es muy común que los deliveries se pierdan y deambulen por el complejo”, graficó uno.

Algunos vecinos relataron hechos de inseguridad que vivieron en Le Parc. “A mí un tipo me corrió y me dijo que me iba a matar, hice la denuncia en administración no en comisaría. Me dijeron que era un tipo muy problemático que ya se había agarrado con otros”, contó uno. Otro relató que fue secuestrado en su auto, lo llevaron al complejo, le robaron y se fueron sin ser advertidos.

Y hubo un caso de viudas negras que fue contado en la Justicia por su víctima: “Yo era soltero, vinieron dos chicas a las cuales autoricé para que ingresaran. Me pusieron algo en la bebida, me durmieron y me robaron todo. Estuve cuatro días en terapia intensiva. Me dejaron inconsciente, se llevaron plata, cadenas, relojes. Estuvieron cuatro o cinco horas en el departamento. Cuando me recuperé pedí las cámaras del edificio, y se las veía salir con bolsos grandes por la garita de seguridad como si nada. Nadie les preguntó ni de qué departamento eran, les abrieron la puerta y se fueron”.

“Estábamos tan disconformes con la seguridad que contratamos para nuestro departamento un sistema de alarmas de Prosegur”, contó uno. Y otro, de profesión arquitecto, dijo que lo puede demostrar cuando le preguntaron si una persona podía entrar al complejo sin ser registrado. “Para una persona ágil es extremadamente fácil pasar por sobre la reja, ingresar al complejo y acceder a los ascensores de servicio. El personal de seguridad nunca podría verlo desde la garita, la única forma sería a través de las cámaras, pero desconozco si allí hay”, dijo, con un gráfico que confeccionó a mano, sobre la parte trasera de la torre Boulevard, que tiene una reja de 2,40 metros.

El croquis que confección un vecino en la Justicia
El croquis que confección un vecino en la Justicia

Las fallas de la seguridad ocurrieron en el mismo momento que las fuerzas y la Justicia trabajaba en Le Parc esa noche y madrugada del 18 de enero. “Ese domingo llegué a mi casa a las 00.30 aproximadamente, y había todo un lío ahí afuera. Entré caminando e ingresé a la torre Boulevard, me dejaron pasar como si nada. Una vez que me enteré de lo que había pasado me llamó mucho la atención que no me hubieran pedido nada para entrar, al menos deberían haberme tomado los datos, porque entre a la misma torre donde falleció el fiscal”.

En la causa declararon los empleados de la empresa SIE que trabajaban en Le Parc y señalaron que uno de los problemas que solían tener eran las fallas del sistema informático para registrar el ingreso de la gente.

Los vecinos además dijeron que sabían que no todas las cámaras de seguridad funcionaban desde antes del fin de semana que murió Nisman. Algunos contaron que ante hechos de inseguridad pidieron ver las cámaras y les dijeron que la que necesitaban no funcionaba. También señalaron que en las torres había muchos alquileres temporarios y que eso les preocupaba por la seguridad. En la investigación no se pudo determinar quiénes vivieron en algunos departamentos porque los propietarios o las inmobiliarias reconocieron que los pagos eran en negro sin registro de las identidades.

Para los investigadores las cámaras son importantes. De allí se tomaron poco más de 23 mil fotos de los rostros de las personas que ese fin de semana entraron y salieron de Le Parc, muchas de las cuales se repiten porque fueron tomadas por varias cámaras. Esas imágenes se están analizando para dar una identidad a cada cara. A través de los planos de obra y de mensura de Le Parc se determinó que el lugar tenía puntos ciegos que las cámaras no tomaban.

Otro aspecto del complejo al que hicieron referencia fue al sector de los aires acondicionados que hay en cada piso. Señalaron que es un lugar estrecho pero por el que se puede circular y que tiene una puerta de acceso a los departamentos. “Las puertas no revisten mucha seguridad”, declaró un vecino. Y varios señalaron que la única manera de ingreso por esa puerta es desde el interior del departamento. Esa puerta del departamento de Nisman no estaba forzada. Al igual que el ingreso principal y secundario a la vivienda, que estaban cerrados por dentro.

El sector de los aires acondicionados de Le Parc
El sector de los aires acondicionados de Le Parc

Cuando declararon los vecinos aprovecharon para dejar sus hipótesis de lo que ocurrió ese fin de semana: “Yo opino que fue un asesinato porque es fácil entrar, para mí compraron a toda la custodia”; “diría que, si existió un error en la seguridad, no fue del personal del complejo, sino de la custodia de Nisman que tenía como función directa protegerlo”; “creo yo que si hubo un tiro lo tendríamos que haber escuchado, salvo que fuera con silenciador. Me extraña que nadie haya escuchado nada”; “desconozco de armas, pero a mí me ha pasado de escuchar a los nenes del vecino de abajo que gritaban un poco cuando los bañaban, entonces me imagino que un tiro se tiene que escuchar”. La investigación descartó que la pistola Bersa calibre 22 de la que salió el disparó que terminó con la vida de Nisman se haya usado con un silenciador.

Las declaraciones de las tres torres de Le Parc le permitieron a los investigadores hacer una composición del lugar. Principalmente que la seguridad era vulnerable. Pero la causa judicial no tiene, a cinco años de la muerte, ninguna prueba de que una tercera persona haya ingresado al departamento de Nisman. Y para los vecinos lo que ocurrió ese fin de semana es un misterio porque ellos ni vieron ni escucharon nada.

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