Alberto Fernández junto al ex canciller Celso Amorin en la puerta del establecimiento donde está detenido Lula
Alberto Fernández junto al ex canciller Celso Amorin en la puerta del establecimiento donde está detenido Lula

(San Pablo, enviada especial). Media hora antes de ingresar en la Superintendencia de la Policía Federal, en Curitiba, donde está detenido el ex presidente Lula da Silva, el candidato presidencial del peronismo, Alberto Fernández, conversó con Infobae sobre sus expectativas de ese encuentro. "Yo lo que busco es llamar la atención sobre la injusta situación de Lula. Y también sobre la violencia contra el estado de Derecho en Brasil", dijo. En esa línea, remarcó: "A él le tengo gran cariño y respeto. Y recuerdo siempre cuánto ayudó a la Argentina en los tiempos en que fui ministro de Néstor Kirchner".

Fue en esos años, precisamente, en los que Argentina salía de una crisis sin precedentes, la del 2001. Una época en la que Lula también supo forjar un vínculo fuerte con el ex presidente Eduardo Duhalde.

El candidato presidencial del peronismo indicó que la invitación a la visita provino del ex canciller Celso Amorim. "Con él integramos el Comité Internacional para la libertad de Lula y me habló de hacer una visita en la prisión. Le respondí que, sin dudas, iría", indicó.

Fernández recordó también que con ese objetivo él coordinó el año pasado el encuentro con el Papa Francisco, donde precisamente fueron a relatar las anomalías del juicio contra el ex gobernante brasileño. Allí estuvieron Amorim y Carlos Ominami, ex ministro de Economía chileno.

Jorge Bergoglio escribió, entonces, un mensaje destinado al ex jefe de Estado de Brasil: "A Luiz Inácio Lula da Silva con mi bendición y pidiéndole que rece por mí".

Como indicó Fernández en el diálogo con este medio, "en aquel encuentro el Papa se mostró preocupado. Le inquietaban, nos dijo, la situación tanto política como jurídica de Lula y otras arbitrariedades que ocurrían en la región, de casos de low-fair".

-¿Qué expectativa tiene de su conversación con Lula?

-Como le manifesté, tengo gran cariño y respeto por el ex presidente. Con esto se trata de llamar la atención contra situaciones de irregularidades judiciales, de prisiones contra opositores.

-Usted sabe que el presidente brasileño Jair Bolsonaro ha dicho que espera que los argentinos "voten bien", es decir, por la reelección de Mauricio Macri ¿Qué le sugiere esa definición presidencial brasileña?

-Es lo mejor que nos puede pasar. Pero es evidente que, si nos toca gobernar a partir de diciembre, vamos a respetarlo, porque Bolsonaro fue elegido por el pueblo brasileño. De todos modos, no soy amigo de la política de la patotería.

-Seguramente, usted hablará con Lula sobre política internacional, como por ejemplo el acuerdo marco que el Mercosur acaba de celebrar con la Unión Europea.

-Desde ya le digo que no estoy en contra de un acuerdo como ese. Precisamente, me tocó en 2006 ir a las negociaciones bilaterales Mercosur-UE en Viena. El asunto es que ya hay países europeos, como Francia e Irlanda, que lo rechazan. Además, un pacto de esa naturaleza sólo puede ser considerado "bueno" en función de cuáles sean las políticas económicas locales. Y no hay información sobre esto: no se sabe qué tipo de acuerdo se firmó.

El candidato peronista juzgó que el anuncio realizado la semana pasada "se parece más a un acto para sumar votos que otra cosa". Lo mismo opinó cuando este medio le preguntó sobre el anticipo de una negociación Mercosur-Estados Unidos. Y aclaró: "No es cierto que a nosotros nos tengan miedo en el exterior. Por el contrario. Tuve en Estados Unidos una reunión con un fondo de inversión y nos dijeron que saben cómo actuamos nosotros con la deuda; no ven ningún problema conmigo".