Roberto Vandor conoció a su padre por las fotografías enmarcadas que su mamá tenía en las paredes del sencillo tres ambientes de Parque Chacabuco donde vivió siempre la familia. El segundo hijo de Augusto Timoteo "el Lobo" Vandor tenía apenas 8 meses de edad cuando un comando irrumpió en las oficinas de la UOM en La Rioja al 1900, barrio de Parque Patricios, y asesinó de cinco disparos a su padre, en un atentado nunca esclarecido. 

Fue uno de los primeros crímenes políticos en lo que luego sería una escalada sin fin. Vandor tenía 47 años, estaba casado con Elida Curone y tenía dos hijos: Marcela, entonces de dos años, y Roberto.

Por primera vez, el "Lobito", de gran parecido físico con su padre, habla con un medio periodístico sobre cómo sobrevelló su familia esa tragedia. 

En las palabras de Roberto Vandor -y en las de su hermana Marcela que lo acompañó durante la entrevista- no hay ni una sombra de rencor. El mérito es de su madre que, dice él, "se cargó todo". 

Marcela y Roberto Vandor, en el bar que abrieron en San Telmo (foto: Lihue Althabe)
Marcela y Roberto Vandor, en el bar que abrieron en San Telmo (foto: Lihue Althabe)

Roberto asegura que siente orgullo por ser el hijo de Vandor aunque alguna vez delante de él alguien soltó la palabra "traidor". No cree que su padre haya querido nunca sustituir a Perón. "Mi mamá no se lo hubiera permitido porque ella era de esas peronistas que votaba lista 2", dice, aludiendo a su verticalismo. Sí que tuvieron una "diferencia política", dice, pero recuerda que su madre, con lágrimas en los ojos, le contaba que Vandor, de regreso del encuentro con el General en Irún, en la frontera francoespañola, le dijo "que había arreglado las cosas con Perón y que ya se podía morir en paz".

Roberto y Marcela Vandor recibieron a Infobae en el bar que ambos abrieron hace unos meses en San Telmo, sobre la plaza Dorrego. Se emocionan al comentar que la UOM no deja pasar ningún aniversario de la muerte de su padre sin homenajearlo en Chacarita. Algo que se repetirá este año, por el cincuentenario de ese crimen político. "Y no lo hacen por ningún rédito político; además, casi no quedan dirigentes que lo hayan conocido, pero la UOM se mantiene fiel a su recuerdo".

Los hermanos Vandor han sido siempre de una gran discreción y han hecho su vida, alejados de las primeras planas. Una sola vez rompieron ese silencio, para dar a conocer una carta que Juan Perón le envió a su madre, luego del asesinato de Vandor. En esta entrevista, la primera que concede, Roberto Vandor explica por qué lo hicieron. 

La familia completa, al nacer Roberto (foto: gentileza Marcela y Roberto Vandor)
La familia completa, al nacer Roberto (foto: gentileza Marcela y Roberto Vandor)

Con fecha 10 de julio de 1969, de puño y letra, Perón expresa sus condolencias a la viuda de Vandor, trata de "canallas" a los asesinos y le dice que aún no se ha disipado en su espíritu "el tremendo golpe que el asesinato del compañero" le ha producido. "Él ha caído en el cumplimiento honesto de su función de dirigente, demostrando así que, si la tarea de conducción enaltece al ciudadano, éste también ennoblece la función", le dice.   

— ¿En qué año naciste, Roberto?

— En el 68, el 30 de octubre del 68.

— Unos pocos meses antes de…

— Justo ocho meses: el 30 de junio yo cumplía ocho meses. Y mi hermana tenía un año y medio. 

— O sea que ustedes no tienen recuerdos de tu padre.

— Recuerdo personal de vivencias compartidas no, no tenemos.

— ¿En qué momento y cómo te enteraste de que eras hijo de un asesinado político?

— Crecí con eso. Nuestra infancia fue muy peculiar. Si la comparo con la de mis compañeros de primaria, fue muy peculiar. Yo siempre lo supe; no puedo precisar el momento, crecí con eso. Eso te forma, te da una manera de ser muy particular. Todavía me pasa hoy, aunque ya no tanto, pero me pasó muchas veces en mi vida que cuando digo "a mi papá lo mataron", viene la pregunta "¿qué pasó?" En las épocas de mayor inseguridad, algunos me decían "¿en un asalto?" No, lo asesinaron por cuestiones… Lo tenemos incorporado desde siempre. Entre las muchas cosas que le reconozco a mi mamá, una de las que más valoro es que nos crió sin rencor. Esa mochila no nos la puso. Siempre digo que mamá se cargó todo. Y para ella fue traumático, el hecho en sí y vivir luego como la viuda de una persona que en su momento tenía una relevancia política muy grande. Pero nunca nos generó rencor por nada. Era de alguna manera lo que nos había tocado vivir, sufrir, si querés, y era con lo que había que lidiar. Pero gracias a Dios, porque el rencor lo lleva uno, no lo lleva el otro, el objeto de tu rencor, lo sufrís vos.

— ¿Qué hizo tu madre después que asesinaron a tu padre? ¿Ella trabajaba?

— Mamá trabajaba. De hecho se conocieron trabajando. Se conocieron en la fábrica de Philips. Mamá era delegada de la sección armado, empaquetado, y papá en ese momento creo que era el delegado de la fábrica. Mamá siempre trabajó, hasta que se jubiló en el año 1994.

— ¿Los compañeros de tu padre se hicieron cargo de ustedes, hubo una solidaridad hacia la familia?

— Solidaridad, sí, se hicieron cargo. Yo te lo defino muy simple, nosotros éramos hijos de dos empleados metalúrgicos, uno que era el secretario general y otra que en ese momento trabajaba en el sector rayos del sanatorio metalúrgico. Y nuestra vida fue la de dos hijos de empleados metalúrgicos de aquella época, ni distinta antes, ni distinta después, económicamente hablando. Siempre tuvimos esa vida, con las aspiraciones que podían tener dos hijos de una familia metalúrgica, que en aquella época por ahí eran otras que las que actualmente un empleado metalúrgico puede tener. Nuestras vacaciones eran en el Hotel Royal, el mundo en el que nos movíamos era el micromundo de la UOM, como todos los hijos de empleados metalúrgicos. Sí te puedo decir que por ahí teníamos la habitación siempre reservada… Tampoco te voy a decir que la gente nos dio la espalda ni mucho menos. Mi mamá siguió ligada a la UOM en su función en el sanatorio metalúrgico hasta que se jubiló. Con la familia de Lorenzo Miguel tuvimos y tenemos una relación de amistad, casi familiar, mamá era la madrina de la hija mayor de Lorenzo. La solidaridad se expresó mucho a través de una contención, para mí, para mi hermana también, y sé que para mi mamá la UOM era un lugar de pertenencia y de contención muy fuerte.

Augusto Timoteo Vandor con su hija Marcela, el día que cumplía un año
Augusto Timoteo Vandor con su hija Marcela, el día que cumplía un año

— Eran otros tiempos, porque hoy, en parte mito y en parte realidad, la imagen es que los líderes sindicales llevan un tren de vida muy superior al de sus afiliados. ¿En esa época era diferente?

— En el caso nuestro no me cabe duda que sí. La UOM nos ayudó sí con el tema de los estudios. Si teníamos que comprar algún libro… Me acuerdo mucho, y me río un poco por cómo han cambiado los tiempos, de cuando tuve que comprar para la secundaria una calculadora científica, y le dije a Lorenzo, le decíamos tío, si me la podía comprar. A ver, era algo que todos mis compañeros de curso tenían. Pero bueno, a mi mamá se le hacía costoso comprarla.

— Tu madre siguió trabajando como radióloga en la UOM hasta que se jubiló. Hoy parece impensado que la viuda de un dirigente de la talla de Vandor haya estado trabajando en una clínica como secretaria.

— Sí, yo no voy a negar lo que es una realidad, pero no fue para nada el caso nuestro. Quiero ser muy cuidadoso porque yo también me crié con el mito de que éramos millonarios.  Pero, todavía a veces paso por la casa donde mi madre vivió hasta 1996, la misma casa donde se casó y vivió con papá, Emilio Mitre 1445, a una cuadra del Parque Chacabuco. Me acuerdo que a mi hermana una vez en un control en la ruta 2 yendo a Mar del Plata, ella tenía todo en regla pero la demoró un agente para ver si podía tener algún tipo de ayuda para el café. Pero mi hermana le dijo: "Yo no le voy a dar nada a usted, no tengo por qué darle nada, si usted tiene que hacer algo hágalo". Y el tipo le dice "Usted es Vandor, ¿tiene algo que ver?". "Sí, soy la hija", contestó ella. "Ustedes son los dueños de los campos de acá, a mí no me va a venir a decir… Yo conozco al testaferro de ustedes". Y a mi mamá la llamaba un tipo que le quería comprar el campo lindero al de él. Mi mamá le decía "yo no tengo ningún campo". Él no le creía y fue tanto lo que le insistió que un día mi madre llamó a la escribana y le dijo véndale el campo a este señor. "Pero cómo voy a vender…" "Me tiene harta, no sé cómo decirle que no es mío, véndaselo y después vemos". De estas cosas hubo muchas. Pero nosotros nunca tuvimos caballos de carreras. ¿A mi papá le gustaba ir al hipódromo? Eso es innegable. ¿Caballos de carrera tenía? Nunca tuvo. Creo que una vez entre diez o doce iban a comprar uno y él tenía una cuota aparte que enseguida pidió que se la devolvieran. No pasamos miseria ni mucho menos, vivíamos con las expectativas de cualquier familia metalúrgica y vivimos muy felices desde ese lugar. Y la UOM a nosotros siempre nos dio respuestas cuando las necesitamos. 

— ¿El asesinato de tu padre está esclarecido?

— No, no se sabe. Nosotros no supimos. Creo que dos o tres años duró la causa abierta sin avances sustanciales. Era otra época, claramente. Una cosa semejante, en la Argentina de hoy, creo que no pasaría, gracias a Dios. Pero calculo que habría otras investigaciones que permitirían un esclarecimiento…

— ¿Con Lorenzo nunca pudiste hablar de este tema?

— No, no. ¿El tema de la causa? No, yo no lo hablé. Entiendo que mi mamá sí. Pero la causa de papá prescribió porque nosotros no hicimos las cuestiones legales para que eso no ocurriera. En el caso de (José Ignacio) Rucci [N.de la R: El secretario general de la CGT, asesinado en 1973] los hijos impulsaron mucho después la causa. Aunque me parece que hay a priori ciertas diferencias en los asesinatos. Hay indicios más concretos en el de Rucci. En el de mi papá no, tal vez por ser el primero y por la época misma, porque en esos cuatro años los grupos armados se radicalizaron, tomaron otra estructura. En el 69 era una cosa, en el 73 claramente ya era otra.

Marcela Vandor (foto: Lihue Althabe
Marcela Vandor (foto: Lihue Althabe

— ¿Qué imagen tenías de tu padre?

— Les cuento una anécdota: una vez la psicopedagoga del colegio pidió que sacaran los cuadros de casa. Mamá tenía todos cuadros de papá colgados. Y  cuando dibujábamos la familia, yo hacía un cuadrado en el lugar de papá. Y sí, de ser este súper padre que era bueno, porque papá no solo tuvo una destacadísima actuación en su rubro sino que dentro de su familia, que era donde yo lo veía, era "las navidades cuando estaba tu papá eran una cosa y ahora que no está son otras"… Hasta ese nivel, todo. Mi abuela, la mamá de él, lo sobrevivió bastante… Fue muy trágico. Cuando fue toda la época de la violencia política, mamá siempre decía "yo no me fijo de dónde es la persona que murió ni de dónde son quienes lo mataron; pienso en la viuda y en los hijos, lo que debe estar pasando en esa familia, lo que deben estar sufriendo". Nosotros teníamos mucha relación con la familia de mi papá, y siempre había una anécdota "cuando estaba tu papá nadie le podía ganar", y "los chistes de tu papá"… Cuesta salir de esto. Y por otro lado te genera mucho orgullo también, a mí me ha generado toda mi vida mucho orgullo ser el hijo de Vandor. Mucho orgullo. Y la verdad yo agradezco que me haya dejado eso y no los campos que decían que tenía, sin dudas, sin dudas.

— ¿Y qué imagen construiste de tu padre con el tiempo?

— Bueno, fue tema de terapia (risas). Sí, claro que sí. Me costó mucho dejar de ser el Lobito, el hijo de Vandor. Insisto, donde nos movíamos, yo era el Lobito, Marcela, la hija de Vandor, desde lo personal, tener una identidad propia y pasar a ser Roberto fue todo un proceso. Más que también a mí me gustaba todo eso, porque cuando sos chico sentís que de algún lado tenés algo que te pertenece, desde el reconocimiento. Después empezás a entender que ese reconocimiento en realidad no es tuyo porque cuando me empezó a pasar que algunos por ser yo el hijo de Vandor, les generaba un rechazo, ahí empezás a preguntarte pero éste por qué si no me conoce, por la misma razón tal vez que el otro tampoco te conoce, por mi papá.    

— ¿Sufriste discriminación por el apellido Vandor en el colegio, en la universidad, en algún ambiente en el que te movías?

— No sería tan extremo de decir discriminación pero sí, claro, sí, hay gente como dije recién que me llegó a decir "¿Sos el hijo del traidor, vos?" Traidor a qué. Porque también se instaló esto de que mi papá buscó tener una actuación propia por fuera de lo que era el peronismo, por fuera de Perón. Yo nunca encontré ningún lugar en que mi papá pronunciara un discurso donde hablara de peronismo sin Perón. Y es más, esto creo que mi mamá no se lo hubiera permitido siquiera. Ella era de esas peronistas que votaba la Lista 2 ¿se acuerdan de la Lista 2? En algún momento yo critiqué algo de algún candidato, y ella decía "es el candidato del PJ". En mi casa era así. Entonces, obviamente que hubo una diferencia con Perón, una diferencia histórica, por un apoyo a dos candidatos distintos. También hay que situarse en la época: Perón necesitaba que hubiera determinado tipo de poder repartido y que no se concentrara. Dentro del partido peronista no había cuadros de valor per se, entonces bueno… Pero cuando mi papá pudo aclarar esas diferencias con él en la frontera con…

— Francia, en Irún.

— Exacto. Que fue muy poco antes de que a él lo maten, mamá siempre contaba, y hasta la he visto contarlo con lágrimas en los ojos, que él volvió y le dijo "ya pude arreglar las cosas con Perón, me puedo morir en paz". Y a mí en una oportunidad Jorge Antonio me contó que Perón personalmente le había encomendado a él venir a la Argentina para decirle a papá que se tenía que ir porque lo iban a matar. Dos años antes de que lo mataran, calculo que sería en el 67.

Roberto Vandor (foto: Lihue Althabe)
Roberto Vandor (foto: Lihue Althabe)

— Perón lo perdona pero también le advierte.

— Exacto, sí, sí. También el asesinato de Rucci, ¿a quién le pegaba directo, más allá de la familia? A Perón, o sea la relación entre Rucci y Perón también era muy cercana, muy cercana. 

— ¿Y como era la relación entre Rucci y tu padre?

— Bueno, no era tan cercana, por lo que tengo entendido, pero tampoco era mala como algunos quisieron hacer creer. Yo entiendo que José era un enorme dirigente, y a veces es difícil que dos enormes dirigentes convivan en el mismo ámbito. Pero es un enfrentamiento más de mentira que utilizaron otros dentro de la UOM que lo que podría haber pasado realmente entre ellos. De hecho, ahora no tanto, pero cuando éramos chicos tuvimos mucha relación con la familia de Rucci. Incluso el día que mataron a Rucci a los chicos de José los trajeron a casa. Vinieron Claudia y Aníbal. Y Coca, que también trabajaba en la UOM, y mamá eran amigas. Yo le tengo un afecto tremendo a Coca. Si hubiera sido tan mala la relación como algunos quieren hacer creer, difícilmente ese vínculo hubiera prosperado.

— La hija de Regis Debray, un amigo del Che, escribió un libro sobre la relación con sus padres, y allí dice que la militancia de sus padres la inoculó contra la política. ¿A ustedes las pasó lo mismo?

— A mí me gusta mucho la política. Pero en la época de la militancia juvenil, cuando tuve algún interés, me costó enfrentarme a esta situación de ser el hijo de Vandor, porque te trae de por sí un montón de respuestas que por ahí no son las tuyas pero que se supone que tenés que tener porque sos el hijo de Vandor. Estaba todavía en esa búsqueda de individualidad, de decir bueno, por ahí yo no opino igual, y en movimientos tan verticalistas, vos ahí tenés que opinar más o menos igual. Además por edad, el año 83 me agarra a mí con 15 años, la vuelta de la democracia. Y estaba esa cosa del peronismo renovador y de los mariscales de la derrota. Yo estaba muy dolido, lo vi sufrir mucho a Lorenzo Miguel, aquella vez en el acto en Vélez [N.de la R: durante la campaña presidencial, en un acto en el que fue silbado y no pudo hablar], fue muy duro para él. Me pareció muy injusto, más allá del cariño personal, con un tipo que había pasado por lo que había pasado, la cárcel. Entonces en ese momento, preferí no meterme, y mi mamá encantada.

— Por temor, me imagino.

— A ella una cosa que le quedó muy marcada era: ¿llevás el documento? Llamame. No existían los celulares. Cuando sos chico no tenés ganas de llamar a tu mamá cuando salís a bailar. Y por ejemplo, la famosa rata que te hacías antes, yo decía "che, esperate que le aviso a mi vieja porque si la llegan a llamar del colegio me busca la policía", y era así.

 
Augusto Timoteo Vandor, secretario general de la UOM, fue asesinado el 30 de junio de 1969 por un comando armado que irrumpió en las oficinas del sindicato
Augusto Timoteo Vandor, secretario general de la UOM, fue asesinado el 30 de junio de 1969 por un comando armado que irrumpió en las oficinas del sindicato

— ¿Ustedes sufrieron amenazas?

— Sí, Marcela y yo fuimos amenazados por bastante tiempo. Por años. Nunca quedó muy claro desde dónde venían las amenazas, eran llamados telefónicos describiendo el recorrido que habíamos hecho ese día para ir al colegio, a qué hora habíamos vuelto, con quién estábamos, ese tipo de cosas, y que nos iban a matar.

— ¿Tenían algún tipo de custodia ustedes?

— Sí pero de la UOM. La UOM nos cuidaba. Eran chicos de veintipico de años. No quiero que se imaginen gurkas. Pero para ellos era como que estaban cuidando a los hijos de Vandor, era algo personal, esto es nuestro. Y yo lo sentía así, de hecho algunos de ellos, aunque ya no los veo, los quiero, Miguel Arné, por ejemplo, me permito nombrarlo, lo adoro. Porque sé que si tenían que dar la vida por nosotros la hubieran dado. Y pasaron situaciones de ese tipo. Una vez yendo a Mar del Plata, hubo disparos contra el auto, nos empezaron a seguir, era de noche, íbamos en un Ford Fairlane, Marcela, mi mamá y yo detrás, y adelante Miguel y creo que Roque, otro muchacho por el que también teníamos mucho afecto. Yo dormía y de pronto escucho "Elida, Elida, tírense al piso". Y nos tiramos en el Ford Fairlane, un coche grande, y escuchamos disparos. Pasaban cosas feas, sí. Había mucha tensión en mi casa cuando sonaba el teléfono. Cuando me junto con mis compañeros de la primaria, ellos me dan la devolución desde su lado, cuentan que cuando íbamos a sus casas, ellos preguntaban: "¿por qué Roby y Marcela vienen con el coche de la policía atrás?"

— ¿Qué edad tenía tu madre cuando enviudó?

— Dejame hacer las cuentas… 38. Mi mamá, por ejemplo, hablabas de la discriminación, tuvo muchos problemas para anotarnos en el colegio, muchos problemas. De hecho, tuvimos que ir a escuela privada porque en la pública no nos anotaban. Yo no pude tomar la comunión en la iglesia que nos correspondía por, domicilio porque el cura era antiperonista. 

De izq. a der: Augusto Vandor, John William Cooke, Juan Perón y Andrés Framini, durante el exilio del General
De izq. a der: Augusto Vandor, John William Cooke, Juan Perón y Andrés Framini, durante el exilio del General

— ¿Te pasaba que al ver el apellido, te preguntaran tiene algo que ver con "ese" Vandor?

— Sí, muchísimo. Muchísimas veces. Ahora menos.

— Pero Vandor era un apellido muy emblemático.

— Y muy poco común, porque la verdad no fue González, con respeto por los González. Muy poco común. Sí, nos pasó de todo. Con gente de determinada edad, todavía me pasa…

— ¿Les sigue pasando a los nietos?

— Bueno, a mi hija mayor, yo tengo tres hijos, a la mayor, de 19, en el colegio a la profesora le costaba entender que fuera la nieta, le decía "tu papá debe ser el nieto". Porque claro, papá se casó de grande, él era del 23, se casó con 40 años, que para esa época era grande. Y lo mataron con 47. Creo que mamá en su momento lo emplazó, (risas) parece que tenía otros candidatos…

— Hace un rato mencionamos al Che Guevara, ¿qué sabés de la relación que tuvo con tu viejo?

— Sé que estuvo en Cuba.

— Es llamativo que Vandor, que está ubicado en la ortodoxia o la derecha peronista, haya tenido un vínculo con el Che, que tengo entendido lo invitó dos veces a Cuba, año 61, 62.

— Sí, yo no sé, la verdad nunca se habló en casa de eso. Tengo una opinión, pero tampoco te puedo decir "sé que mi papá dijo tal cosa"… Me parece que podría haberle llegado a simpatizar al inicio el tema de que era una cosa directamente antiimperialista en aquel momento. Creo que había por ahí una afinidad desde ese lugar. Pero claramente mi papá no era una persona de pensamiento de izquierda.

— ¿Conservaron papeles, cartas de tu padre?

— Sí, tenemos, sí. Cartas de Perón y de otras personas. Pero sólo una vez hicimos pública una carta. Marcela tuvo la idea cuando Aníbal Fernández, a quien no conozco, quiso atacar de alguna manera a Hugo Moyano, como que los había traicionado, llamándolo Augusto Timoteo Moyano. Entonces publicamos una carta que Perón le envió a mi madre, después del asesinato de papá, con palabras muy elogiosas. Una carta personal.

Carta de condolencias de Perón a la viuda de Vandor, Elida Curone
Carta de condolencias de Perón a la viuda de Vandor, Elida Curone

— ¿Dónde está sepultado tu padre?

— En el cementerio de la Chacarita.

— ¿Van todos los aniversarios?

— Sí, vamos todos los aniversarios, sí, sí. Todos los años, la UOM hace un recordatorio. Hasta en la época del gobierno militar. Si hay algo que me sorprende cada año que voy es que veo gente de veintipico, treinta y pico de años, y me sorprende, porque ningún dirigente de la UOM es ya contemporáneo de mi papá. Creo que Antonio Caló lo vio como delegado en un congreso. Y la verdad es que me sorprende el respeto con el que siempre nos tratan y el respeto con el que tratan la figura de papá, cuando no hay un rédito detrás. Y no hay muchas organizaciones que lo hagan, después de tantos años. Cuando ya hoy Vandor no es una figura que tenga un impacto político para decir que detrás de esto hay un interés.

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