Hambre sin límites: Perú perdería más de 12,8 millones de toneladas de alimentos este año, ¿uno de los mayores de su historia?

Las frutas y hortalizas peruanas concentran cerca del 44% de las pérdidas de alimentos a nivel nacional, pero la tendencia podría agravarse por El Niño 2026, según ALAIAB

01-01-1970 Desperdicio de alimentos. Comida en la basura.
SOCIEDAD SALUD
STARR/FLICKER
01-01-1970 Desperdicio de alimentos. Comida en la basura. SOCIEDAD SALUD STARR/FLICKER
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Perú pierde más de 12,8 millones de toneladas de alimentos cada año a lo largo de su cadena productiva, una cifra que podría enfrentar una presión adicional ante el impacto de El Niño sobre la producción, el transporte, el almacenamiento y la conservación de productos perecibles.

Así lo advirtió Juliana Cortez, directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), en una entrevista con Infobae.

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La representante sostuvo que las variaciones de temperatura, los daños a la infraestructura y las interrupciones logísticas elevan el riesgo de deterioro de los alimentos antes de que lleguen a los mercados.

Las frutas y hortalizas son los productos más expuestos. De acuerdo con los datos citados por Cortez, concentran alrededor del 44% de las pérdidas de alimentos en el país, lo que equivale a unos 5,6 millones de toneladas anuales.

La mayor parte de las pérdidas ocurre antes de que los alimentos lleguen al consumidor

Cerca del 84% de los alimentos se pierde antes de llegar al consumidor, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recogidas por ALAIAB.

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Del total, el 53% se concentra en la producción agrícola, el procesamiento y el empaque. Otro 18% se pierde en las etapas de poscosecha y almacenamiento, mientras que el 13% corresponde a la comercialización. Los hogares concentran el 16% restante.

Globo terráqueo centrado en el océano Pacífico y América del Sur con una franja roja y tonos amarillos en la superficie del agua.
Una representación del globo terráqueo ilustra el calentamiento de las aguas del océano Pacífico frente a las costas de América del Sur durante el fenómeno de El Niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Cortez, estos datos muestran que la prevención debe empezar desde el campo y mantenerse durante el traslado, el procesamiento, el almacenamiento y la distribución. Un manejo inadecuado, la falta de infraestructura de frío o los tiempos prolongados entre la cosecha y la venta pueden afectar la calidad de los alimentos y convertirlos en mermas.

La representante de ALAIAB señaló que tecnologías como la pasteurización, la congelación y la fermentación cumplen una función directa en la reducción del desperdicio, ya que permiten extender la vida útil de los productos. Los envases también protegen los alimentos de la humedad, la luz, el oxígeno y los cambios de temperatura.

Las altas temperaturas y los problemas de transporte ponen bajo presión a los perecibles

Las frutas y hortalizas enfrentan una mayor vulnerabilidad por las condiciones climáticas y logísticas. Las altas temperaturas aceleran su deterioro, mientras que las largas distancias entre las zonas agrícolas y los mercados elevan la exposición durante el transporte.

A ello se suman las dificultades en las vías, las limitaciones de almacenamiento y los problemas para mantener una cadena de frío estable. Los pequeños productores, además, pueden tener mayores obstáculos para acceder a mercados de manera oportuna, lo que extiende el período entre la cosecha y el consumo.

apio - agricultura
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Cortez recordó que los efectos de El Niño exceden el impacto sobre los cultivos. Los eventos climáticos también pueden afectar carreteras, puentes, rutas de distribución e instalaciones de almacenamiento, con mayores costos para trasladar y conservar alimentos perecibles.

Durante un conversatorio organizado por la Asociación de Bebidas y Refrescos Sin Alcohol del Perú (ABRESA), el meteorólogo Patricio Valderrama estimó que un escenario fuerte podría generar pérdidas desde USD 15 mil millones, mientras que uno extraordinario podría superar los USD 45 mil millones. Esas proyecciones dependen de la intensidad y evolución del fenómeno.

La cadena de frío es una barrera para las pequeñas empresas

La ampliación de la infraestructura de conservación requiere inversión en equipos, energía, mantenimiento, capacitación y financiamiento. Para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), el costo inicial y la falta de escala suelen ser obstáculos relevantes.

ALAIAB sostiene que parte de las pérdidas puede reducirse mediante medidas de menor costo, como registrar mermas, ordenar los procesos de producción, planificar las compras de materias primas y capacitar al personal.

agricultura
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La entrevistada destacó que el 30,5% de la población peruana enfrentó inseguridad alimentaria moderada o severa en 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Reducir las pérdidas permitiría aumentar la disponibilidad de alimentos sin elevar la producción en la misma proporción.

La organización plantea que el Estado y el sector privado deben impulsar créditos preferenciales, esquemas de leasing para incorporar tecnología, infraestructura vial, mercados mayoristas, cadenas de frío y sistemas logísticos que reduzcan las mermas desde el campo hasta los puntos de venta.

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