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¿Bajo qué condiciones se recetan las inyecciones para bajar de peso?: Especialistas alertan sobre los riesgos de la automedicación

El uso de fármacos inyectables para adelgazar se restringe a adultos con obesidad o sobrepeso clínicamente relevante, bajo control profesional, debido a sus efectos secundarios y el riesgo de rebote si no hay supervisión médica

Un reportaje periodístico aborda la venta y uso de inyecciones para bajar de peso, mostrando cajas de productos farmacéuticos como Lipotirz y plumas inyectoras identificadas como Ozempic. El contenido alerta sobre los riesgos asociados al uso de estos productos sin supervisión médica adecuada.
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El uso de inyecciones para perder peso se ha multiplicado como una solución rápida, pero su indicación está restringida a adultos con obesidad o sobrepeso clínicamente significativo, bajo estricto control médico. Los expertos advierten sobre los riesgos de automedicación y la venta desregulada, así como sobre los efectos secundarios y el peligro de un rebote en el peso si no se acompaña de un cambio de hábitos sostenible.

Según la doctora Fiorela Inga, especialista en gestión de salud de In Luxury, estas inyecciones no son una herramienta estética sino un tratamiento médico. La indicación principal es en pacientes adultos con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, o en algunos casos, mayor a 27. Distintos estudios han comprobado que pueden reducir entre el 15% y el 25% del peso corporal inicial, aunque la eficacia depende del diagnóstico y el seguimiento profesional.

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Grasa corporal

Criterios médicos estrictos y riesgos de automedicación

El auge de estos fármacos responde, en parte, a la promesa de una baja de peso rápida y significativa. Sin embargo, la doctora Inga advirtió que no cualquier persona puede acceder a estos tratamientos. El criterio mínimo es un IMC mayor a 30, lo que corresponde a un diagnóstico médico de obesidad, o bien superior a 27 en personas con sobrepeso y factores de riesgo asociados. La especialista subrayó que el manejo debe quedar en manos de un equipo multidisciplinario, liderado por un médico.

Además, estas inyecciones están dirigidas únicamente a adultos mayores de 18 años. No deben administrarse a lactantes ni a mujeres embarazadas, debido a la ausencia de estudios de seguridad en estos grupos. La automedicación o la adquisición sin receta pueden exponer a complicaciones graves, ya que se omiten controles fundamentales de salud previos a la indicación.

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Un médico con bata blanca sostiene una caja de medicamento y una jeringa frente a un paciente. Sobre un escritorio se ven un estetoscopio, una carpeta y un frasco.
Un médico vestido con bata blanca en consultorio profesional explica a un paciente sobre un medicamento inyectable y una jeringa durante una consulta médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El peligro de la compra sin control y la falta de supervisión

Uno de los problemas más visibles es la venta de estos medicamentos a través de internet, donde pueden ofrecerse por valores como 200 soles. La doctora Inga señaló que ningún fármaco de este tipo debe comprarse por canales no autorizados. Antes de recetar, el profesional debe verificar que el producto esté aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y cuente con registro sanitario local.

La evaluación previa a la indicación no se limita al exceso de peso o la presencia de diabetes tipo 2. Según la especialista, deben descartarse antecedentes personales y familiares que aumenten el riesgo de complicaciones, como el cáncer medular de tiroides, entre otros factores. La omisión de estos controles puede llevar a consecuencias graves para la salud del paciente.

Mano con guante azul sostiene vial de medicamento y jeringa. Al fondo, papel con 'Receta médica' y señal triangular de advertencia amarilla.
Una mano con guante azul sostiene un vial de medicamento y una jeringa cargada, con una receta médica y un símbolo de advertencia visibles al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Efectos adversos y el riesgo de rebote

Entre los efectos secundarios más frecuentes, la doctora Inga mencionó náuseas, vómitos y dolor abdominal. También pueden presentarse complicaciones metabólicas y pérdida de masa muscular. La especialista remarcó que la decisión de iniciar el tratamiento no debe recaer en el paciente ni basarse en la autoevaluación, sino que exige diagnóstico y monitoreo continuos.

Al suspender el tratamiento sin haber modificado los hábitos alimentarios o el estilo de vida, el cuerpo tiende a recuperar el peso perdido. Este efecto rebote es una de las principales preocupaciones asociadas a las inyecciones para bajar de peso. La doctora Inga confirmó que la baja de peso puede ser rápida, pero si no se acompaña de cambios sostenibles, el resultado es transitorio.

Portátil abierto en mesa. Pantalla con frasco, vial, dos jeringas y botón de 'Buy'. Mano sobre teclado, tarjeta de crédito roja, teléfono móvil negro.
Una mano interactúa con un portátil que muestra una tienda online de productos sanitarios, ilustrando la venta sin control en internet. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El acompañamiento integral, clave para el éxito del tratamiento

La diferencia entre un tratamiento médico y un uso puramente estético radica en el seguimiento profesional. La doctora Inga explicó que el abordaje debe ser multidisciplinario, con apoyo psicológico, monitoreo nutricional y un plan de ejercicio físico adaptado a cada paciente. El objetivo es evitar la pérdida de masa muscular, una complicación frecuente cuando la baja de peso es acelerada.

Hombre de pie con un cinturón de medición en el torso frente a un médico con bata blanca en un consultorio con máquina, monitor y portátil.
Un médico deportólogo realiza un estudio de composición corporal a un hombre en un consultorio, donde se evalúa la masa muscular y la grasa corporal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante estos tratamientos es fundamental priorizar una alimentación con mayor proporción de proteínas y actividad física regular. La especialista hizo referencia al fenómeno conocido como la “cara de Ozempic”, un efecto secundario de la pérdida de peso abrupta que puede dejar un aspecto demacrado y envejecido. Además, con medicamentos más recientes como Mounjaro, se observa una mayor pérdida muscular, lo que refuerza la necesidad de supervisión médica y nutricional.

Mano sostiene modelo de vesícula biliar verde con esferas doradas. En segundo plano, abdomen con sobrepeso y cinta métrica amarilla.
Un modelo de vesícula biliar con cálculos de colesterol representa la relación con el sobrepeso, simbolizado por un abdomen que lleva una cinta métrica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La obesidad como enfermedad crónica y sus complicaciones asociadas

La obesidad se considera una enfermedad crónica asociada a múltiples complicaciones, entre ellas diabetes tipo 2, resistencia a la insulina, enfermedades vasculares, daño renal y ciertos tipos de cáncer. Mantener un peso acorde a la edad y talla del paciente reduce el riesgo de desarrollar estas enfermedades y mejora la calidad de vida.

Hombre obeso sentado en un sillón con órganos internos y esqueleto visibles. Botella de vitamina D en una mesa. Ventana con sol. Nube de pensamiento con páncreas, azúcar y hueso.
Un hombre con obesidad y órganos internos visibles ilustra la relación de la diabetes y la deficiencia de vitamina D con el cuerpo humano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reportes internacionales han documentado casos de mujeres con infertilidad que, tras perder peso, han visto mejorada su capacidad reproductiva. La doctora Inga señaló que un peso corporal adecuado favorece el funcionamiento óptimo del organismo, mientras que la obesidad puede afectar distintas funciones, incluida la fertilidad.

Una persona con obesidad está sentada de espaldas en una cama. Hay una ventana y una cortina a la izquierda, y una mesa de noche con una lámpara encendida a la derecha.
Una persona con obesidad está sentada de espaldas en una cama durante la noche, con una ventana oscura a la izquierda y una lámpara encendida a la derecha. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Conclusión: la indicación médica es indispensable

El auge de las inyecciones para bajar de peso ha generado expectativas, pero también riesgos. El mensaje de la especialista es contundente: no constituyen una solución para perder unos pocos kilos ni un recurso estético, sino una herramienta médica reservada a casos específicos. El diagnóstico, la selección del paciente y el seguimiento deben estar a cargo de profesionales, para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento y evitar complicaciones graves.

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