No solo necesitas dormir: los 7 tipos de descanso que tu cuerpo necesita para recuperar energía

Una persona puede dormir toda la noche y aun así despertar cansada. Descubre por qué el descanso va más allá del sueño y cuáles son las pausas que necesita el cuerpo para recuperarse

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una joven muestra signos evidentes de cansancio extremo mientras descansa la cabeza sobre su escritorio en una oficina, rodeada de tazas de café y papeles arrugados. La imagen refleja el estrés y agotamiento que enfrentan muchos empleados ante la presión laboral y largas jornadas de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir unas horas no siempre significa despertar realmente descansado. En el Perú, muchas personas empiezan el día con sensación de agotamiento, falta de concentración o irritabilidad, incluso después de haber pasado varias horas en la cama. La razón puede estar en un problema más amplio: no solo existe una falta de sueño, sino también una falta de descanso integral.

Los peruanos duermen en promedio 6 horas con 18 minutos al día, un tiempo por debajo de las 7 a 8 horas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este déficit de sueño afecta a una parte importante de la población adulta y puede incrementar el riesgo de estrés, fatiga, problemas de concentración y enfermedades crónicas.

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Sin embargo, recuperar energía no depende únicamente de sumar horas de sueño. Especialistas explican que una persona puede dormir y aun así continuar agotada cuando mantiene una sobrecarga mental, emocional o sensorial durante la jornada.

¿Por qué dormir no siempre elimina el cansancio?

La doctora Saundra Dalton-Smith, especialista en medicina y autora del libro Sacred Rest: Recover Your Life, Renew Your Energy, Restore Your Sanity, explicó a la Asociación Americana de Psicología que la sociedad ha reducido el concepto de descanso únicamente al sueño.

Persona durmiendo en cama con un parche en la frente. Mesa de noche con dispositivo, lámpara, reloj y libro. Fondo con ventana, planta y estantería.
Una persona adulta descansa de lado en una cama mientras un parche flexible en su frente y un dispositivo en la mesa de noche simulan el monitoreo del sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Hemos combinado erróneamente los conceptos de sueño y descanso”, señala Dalton-Smith, quien sostiene que una persona puede dormir suficientes horas y aun así sentirse agotada si no ha recuperado otras áreas de su vida.

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Según la especialista, existe un “déficit de descanso” que aparece cuando una persona gasta energía física, mental o emocional sin realizar actividades que permitan recuperarla.

“Somos como bandas elásticas estiradas casi al máximo”, explica.

Los 7 tipos de descanso que necesita el cuerpo

1. Descanso físico

Es el tipo de descanso más conocido y está relacionado con recuperar la energía corporal. Incluye dormir adecuadamente, tomar siestas cuando sean necesarias, realizar estiramientos, masajes o actividades suaves que reduzcan la tensión muscular.

Sin embargo, mejorar el descanso físico no solo implica aumentar las horas de sueño, sino también cuidar su calidad. Algunas recomendaciones son evitar el uso del celular antes de dormir, mantener una habitación oscura y reducir los estímulos que dificultan la relajación.

2. Descanso mental

Cuando la mente permanece activa durante largos periodos, puede aparecer agotamiento mental, dificultad para concentrarse o sensación de saturación.

Para recuperar este tipo de descanso pueden ayudar acciones como:

  • Realizar pausas durante actividades exigentes.
  • Escribir pensamientos o preocupaciones en un cuaderno.
  • Practicar ejercicios de respiración, atención plena o meditación.
  • Alternar tareas complejas con actividades más sencillas.

La idea es permitir que el cerebro deje de estar constantemente resolviendo problemas.

3. Descanso emocional

El desgaste emocional aparece cuando una persona reprime constantemente lo que siente o intenta mantener siempre una imagen de fortaleza.

Este descanso implica encontrar espacios para expresar emociones de manera saludable, hablar con personas de confianza, establecer límites y evitar relaciones o situaciones que generen un desgaste permanente.

4. Descanso social

Aunque algunas personas disfrutan de la compañía constante, la interacción permanente también puede generar agotamiento.

El descanso social no significa aislarse, sino elegir mejor los espacios y vínculos que aportan bienestar.

Puede incluir reducir actividades innecesarias, pasar tiempo a solas o fortalecer relaciones que generen tranquilidad y apoyo.

5. Descanso sensorial: cuando el cerebro necesita silencio

La vida moderna expone al cerebro a una gran cantidad de estímulos: pantallas, sonidos, luces, notificaciones y movimiento constante.

Esta sobrecarga sensorial ocurre cuando el cerebro recibe más información de los sentidos de la que puede procesar, generando irritabilidad, ansiedad, fatiga extrema o necesidad de alejarse de ambientes ruidosos.

Aunque suele relacionarse con personas con autismo o TDAH, cualquier persona puede experimentar saturación sensorial.

Algunas formas de reducirla son:

  • Limitar el tiempo frente a pantallas.
  • Tener momentos sin ruido ni notificaciones.
  • Caminar al aire libre.
  • Buscar espacios tranquilos durante el día.

6. Descanso creativo

Las personas que trabajan constantemente creando ideas, solucionando problemas o tomando decisiones también necesitan recuperar su energía creativa.

Realizar actividades sin presión de productividad, como pintar, escribir, cocinar, escuchar música o visitar espacios inspiradores, puede ayudar a estimular nuevamente la creatividad.

7. Descanso espiritual

El cansancio espiritual es un desgaste interno que puede manifestarse como apatía, falta de motivación, sensación de vacío o desconexión con aquello que da sentido a la vida.

Puede aparecer cuando una persona prioriza constantemente “hacer” y deja de lado su bienestar interno.

El descanso espiritual no necesariamente está relacionado con una religión; también puede encontrarse mediante la conexión con la naturaleza, la reflexión personal, actividades significativas o momentos de tranquilidad.

¿Cómo saber qué tipo de descanso necesitas?

Los especialistas recomiendan observar qué área de la vida está consumiendo más energía.

Si el problema es cansancio corporal, puede requerirse descanso físico. Si predominan los pensamientos constantes, quizá sea necesario descanso mental. Si existe irritabilidad, tristeza o sensación de carga emocional, puede ser una señal de agotamiento emocional.

“La pregunta no debería ser solo ‘¿cuánto dormí?’, sino también ‘¿cómo estoy y qué necesito?’”, señala Dalton-Smith.

El descanso no es una interrupción de la productividad, sino una forma de recuperar la energía necesaria para enfrentar las actividades diarias con mayor equilibrio.

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